7 cambios que podrían desbloquear millones de empleos azules en la economía oceánica
La economía oceánica podría sumar más de 50 millones de empleos, o perder casi 40 millones, dependiendo de si los países invierten en industrias sostenibles, formación laboral y ecosistemas marinos saludables.
Un océano saludable es fundamental para la sociedad moderna. Más de 3.000 millones de personas dependen del pescado para al menos una quinta parte de su ingesta de proteína animal, mientras que el océano también contribuye a la salud mental y física, inspira culturas y tradiciones, y ofrece soluciones climáticas que podrían ayudar a cerrar la brecha global de emisiones.
Además, está el océano de oportunidades laborales que ofrece: al menos 133 millones de empleos formales (en sectores como el turismo, la pesca, el transporte marítimo, el petróleo y el gas en alta mar, y la energía renovable) y potencialmente más de 100 millones adicionales si se cuentan los empleos informales, como las operaciones familiares de pesca. En conjunto, estos aportan más de 2,5 billones de dólares anuales en bienes y servicios a la economía global.
Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que el tamaño de la fuerza laboral oceánica podría cambiar drásticamente de aquí al año 2050. De acuerdo con proyecciones del Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible (el Panel del Océano) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el empleo total en la economía oceánica, así como su distribución entre sectores, dependerá en gran medida de la rapidez con la que el mundo avance hacia una economía oceánica sostenible que apoye la salud del océano, la equidad y el crecimiento económico frente al cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
Si esta transición se estanca, una gobernanza débil, una inversión sostenible limitada y el deterioro continuo de los ecosistemas podrían generar casi 40 millones de puestos de tranajo menos en comparación con la actualidad, reduciendo el empleo a poco más de 91 millones para 2050.
Por el contrario, con una transición rápida en la que las prácticas sostenibles se escalen, los trabajadores vulnerables reciban formación para nuevos empleos y las inversiones se orienten hacia industrias compatibles con el océano como la energía renovable y el transporte marítimo descarbonizado, el número de puestos de trabajo podría crecer hasta alcanzar 184 millones en 2050, una ganancia neta de 51 millones de empleos frente a la actualidad.
Invertir en empleo oceánico sostenible, aunque es crucial por sí mismo, también es esencial para fortalecer la seguridad alimentaria y energética global. Además de proporcionar una fuente fundamental de nutrición para miles de millones de personas, la energía renovable en alta mar (incluida la eólica, undimotriz y mareomotriz) representa una de las mayores fuentes aún no aprovechadas de energía baja en carbono disponible para ayudar a satisfacer la creciente demanda mientras se reducen las emisiones. Al desarrollar estos recursos de manera responsable y proteger al mismo tiempo los ecosistemas marinos, los países pueden aumentar su propia resiliencia frente al cambio climático y otras presiones externas.
Que este potencial se haga realidad depende de siete factores clave que están moldeando el futuro del empleo oceánico:
1) Cambio climático
Se desconoce cuál será el impacto exacto del cambio climático sobre los empleos. Se espera que el calentamiento del océano, la acidificación, la desoxigenación, el aumento del nivel del mar y los eventos climáticos extremos más frecuentes perturben cada vez más industrias tradicionales como la pesca, el turismo costero y las operaciones portuarias.
Sin embargo, podrían aumentar el número de nuevos empleos orientados a la protección y restauración ambiental, la energía y el transporte marítimo bajos en carbono, y el ecoturismo.
Los buques y puertos descarbonizados, por ejemplo, pueden actuar como una fuerza poderosa contra el cambio climático y, al mismo tiempo, apoyar con cerca de 13,3 millones de empleos adicionales para 2050. Esto podría incluir roles en energía renovable, producción de combustibles alternativos y “bunkering” (el reabastecimiento de combustible de los buques), maquinaria portuaria, electrificación de vehículos e instalación de suministro eléctrico desde tierra. Los puertos también pueden adaptarse mediante la adopción de tecnologías climáticamente inteligentes, como sensores para el monitoreo en tiempo real de los niveles del agua y la integridad estructural, y la instalación de infraestructura flexible que pueda seguir operando durante interrupciones.
En última instancia, la forma en que el cambio climático impacte o transforme el empleo depende de las decisiones estratégicas de gobiernos, empresas y comunidades.
2) Inversión y acceso a financiamiento
La expansión de la fuerza laboral oceánica también depende de cuáles sectores oceánicos tendrán acceso a capital de inversión para investigación y desarrollo, así como para fortalecimiento de capacidades y formación. Las industrias intensivas en capital, como la energía renovable marina, el transporte marítimo y los puertos, y la pesca y acuicultura sostenibles, requieren entornos de inversión predecibles y de largo plazo.
La energía eólica marina, en particular, tiene el potencial de generar un empleo considerable en ingeniería, instalación, mantenimiento, gestión de proyectos y cadenas de suministro. Por cada megavatio de capacidad de generación durante los 25 años de vida útil de un proyecto eólico marino, se crean más de 17 empleos. Las proyecciones también sugieren el potencial de millones de nuevos empleos para 2050. Sin embargo, dicho crecimiento solo será posible donde el financiamiento sea accesible mediante políticas y regulaciones claras, y donde exista la oportunidad de obtener un retorno de inversión a largo plazo.
Y aunque los instrumentos financieros innovadores, incluidos los bonos azules, los mecanismos de financiamiento combinado y la inversión de impacto, pueden ayudar a movilizar recursos hacia industrias oceánicas sostenibles, las inversiones siguen siendo desiguales, a menudo concentradas en economías avanzadas como las de Norteamérica y Europa. Sin esfuerzos deliberados para ampliar de manera equitativa el acceso al financiamiento en los estados costeros en desarrollo, las ganancias globales de empleo podrían quedar sesgadas geográficamente, reforzando las disparidades regionales en lugar de reducirlas.
3) Adopción de prácticas sostenibles
La velocidad y la escala con las que se adopten prácticas sostenibles también influirán directamente en el empleo, así como en la estabilidad y resiliencia de las industrias basadas en el océano.
En el turismo costero y marino (que representa decenas de millones de empleos a nivel mundial) proteger las áreas naturales, gestionar los destinos de manera responsable y restaurar los ecosistemas ayuda a sostener el ambiente y los empleos que dependen de él. Las campañas e incentivos que fomentan el ecoturismo y las experiencias de turismo basadas en la naturaleza, como recorridos guiados de esnórquel en arrecifes, voluntariado en conservación y restauración de hábitats, educación ambiental y servicios para visitantes liderados por comunidades, pueden sostener oportunidades de empleo emergentes, ayudando a las empresas turísticas a prosperar mientras se mejora el ambiente.
Sin embargo, no adoptar prácticas sostenibles supone el riesgo de acelerar el deterioro ecológico, agotar recursos clave y, en última instancia, contribuir a la pérdida de empleos. Las operaciones de pesca y acuicultura ofrecen un ejemplo clave, donde las prácticas insostenibles han resultado repetidamente en una reducción del empleo.
4) Cambios en la demanda
Las tendencias del mercado global y los patrones de demanda de alimentos, energía, transporte y turismo están evolucionando e influyendo en las perspectivas de empleo basadas en el océano. Los alimentos azules, por ejemplo, incluidos la pesca de captura silvestre sostenible y la acuicultura, son cada vez más reconocidos por su potencial para contribuir a la seguridad alimentaria, la nutrición y la producción de proteína con menores emisiones de carbono en comparación con muchas alternativas terrestres.
La creciente demanda de productos del mar abre importantes oportunidades de crecimiento para la acuicultura sostenible. La expansión de la fuerza laboral en la acuicultura, tanto de algas como de animales, estará estrechamente vinculada a la adopción tecnológica y al desempeño ambiental. Por ejemplo, adoptar tecnologías de producción de bajo impacto, como los sistemas de recirculación acuícola y las instalaciones de acuicultura en alta mar cuya distancia de la costa optimiza el flujo del agua, permitirá una mayor expansión de las operaciones mientras se limitan los impactos ambientales localizados. Estas tecnologías también crearán nuevos roles en gestión de la calidad del agua, monitoreo de datos, innovación en alimentos y salud de animales acuáticos.
El cultivo de algas y mariscos, incluidos moluscos como mejillones y almejas, se considera una de las formas de acuicultura más sostenibles desde el punto de vista ambiental y puede generar empleo en comunidades costeras mientras contribuye a la mitigación climática, el ciclo de nutrientes y la restauración de ecosistemas.
Junto con estas iniciativas, los cambios en las preferencias de consumidores y empresas hacia alimentos certificados como sostenibles y bajos en carbono están transformando las cadenas de suministro. Los productores que puedan demostrar abastecimiento sostenible, trazabilidad y cumplimiento de estándares laborales tienen mayores probabilidades de acceder a mercados prémium y oportunidades de comercio internacional a medida que aumenta la demanda de los consumidores por estas características.
Esta transición fortalece la demanda de habilidades en sistemas digitales de trazabilidad, auditoría de sostenibilidad, cumplimiento ambiental y gestión de cadenas de valor. Quienes no puedan cumplir con estándares en evolución corren el riesgo de quedar excluidos de mercados clave y enfrentar una posible pérdida de empleos a largo plazo.
5) Necesidades energéticas
Con el aumento de la demanda global de energía, mientras la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo una prioridad, existe una oportunidad de desarrollo económico y empleo para muchos países, aunque no para todos. La energía renovable marina (como la eólica marina, mareomotriz, undimotriz, la conversión de energía térmica oceánica y la solar) está posicionada para una expansión significativa.
En contraste, se espera que el empleo en petróleo y gas en alta mar se contraiga a medida que disminuya la demanda de combustibles fósiles. Esta transición impactará a los líderes corporativos del sector energético y podría causar disrupciones en la fuerza laboral. Muchas habilidades en ingeniería offshore, operaciones submarinas y logística marítima son transferibles a las energías renovables, pero sin procesos estructurados de reconversión laboral, apoyo normativo y redes de protección social, los trabajadores y las comunidades podrían enfrentar una disrupción prolongada. Sin embargo, si se gestiona bien, la transición podría resultar en la creación neta de más de 6 millones de empleos.
6) Innovación
Un factor crucial que moldeará el futuro de la fuerza laboral oceánica será los avances tecnológicos y su efecto en la cantidad y la calidad de los empleos oceánicos.
Por ejemplo, los avances en monitoreo digital, rastreo satelital, inteligencia artificial, robótica y análisis de datos pueden mejorar la eficiencia y el desempeño ambiental en la pesca y la acuicultura, lo que podría conducir a mayores capturas y de mejor calidad.
Adicionalmente, en el transporte marítimo, las tecnologías de mantenimiento predictivo y la planificación de rutas y logística asistidas por la inteligencia artificial pueden aumentar la eficiencia en el uso de combustible y reducir los tiempos de espera de los buques. También están surgiendo áreas de crecimiento de alta cualificación, como la biotecnología marina, los servicios de datos oceánicos y las plataformas de inteligencia climática, que crean demanda de conocimiento especializado en bioinformática, genómica marina, planificación espacial y modelación ambiental.
Sin embargo, una complicación para el empleo oceánico es la posibilidad de una fuerza laboral que envejece. En muchas regiones, menos trabajadores jóvenes están ingresando a las industrias oceánicas, lo que genera preocupación por la escasez de mano de obra, la transferencia de conocimiento, la planificación de la sucesión y la productividad a largo plazo hacia 2050. Este cambio demográfico puede intensificar la necesidad de innovación para compensar posibles déficits laborales. Por ejemplo, la automatización y la digitalización pueden reemplazar algunos empleos en los puertos. Atraer y retener trabajadores jóvenes en las industrias oceánicas requerirá inversión pública y privada en alfabetización oceánica, infraestructura digital, formación modernizada, lugares de trabajo más seguros y oportunidades más claras de progresión profesional.
7) Requisitos regulatorios
Los marcos regulatorios y los estándares de mercado están moldeando cada vez más tanto la estructura como el perfil de habilidades del empleo oceánico. Desde acuerdos internacionales y políticas climáticas nacionales hasta mecanismos de fijación de precios al carbono y esquemas privados de certificación, estas iniciativas están redefiniendo la forma en que operan las industrias oceánicas y las competencias que deben aportar los trabajadores.
El sector del transporte marítimo ofrece un ejemplo. A medida que se prevé que las metas de descarbonización aumenten su ambición bajo los compromisos climáticos globales, los operadores de buques y puertos están mirando hacia combustibles de bajas y cero emisiones para ayudar a reducir su intensidad de carbono. Este cambio está contribuyendo a una demanda de nueva experiencia técnica en manejo de combustibles, reacondicionamiento y rediseño de buques, optimización de la eficiencia energética, monitoreo de emisiones y cumplimiento ambiental. De manera similar, muchas autoridades portuarias están comenzando a invertir en sistemas de suministro eléctrico desde tierra e infraestructura de bunkering verde, creando roles en ingeniería eléctrica, regulación de seguridad y auditoría del desempeño ambiental.
A medida que los requisitos regulatorios se vuelven más estrictos, las empresas que se adapten temprano tendrán más probabilidades de mantener la competitividad, atraer inversión y asegurar el acceso a mercados premium o regulados. Para los trabajadores, esta transición subraya la creciente importancia de la alfabetización ambiental, la familiaridad con la regulación y la certificación, y las habilidades adaptativas en todos los sectores oceánicos, desde la pesca de pequeña escala hasta las flotas globales de transporte marítimo.
Un océano de oportunidades
Estamos en un momento decisivo. Para el año 2050, la economía oceánica formal podría emplear a menos de 100 millones de personas, o a casi 184 millones. La diferencia radica en si la acción climática, los flujos de inversión, la planificación de la fuerza laboral, la reconversión y el fortalecimiento de capacidades, y la gobernanza se alinean para desbloquear un crecimiento sostenible. Pero contar con una economía oceánica sólida depende de decisiones deliberadas para integrar la sostenibilidad y la inclusión social en las estrategias económicas.
Esto fue reiterado el año pasado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém, Brasil, en donde líderes mundiales lanzaron la Iniciativa Global sobre Empleos y Habilidades para la Nueva Economía. Esta iniciativa busca acelerar la inversión en las personas, alinear la planificación de la fuerza laboral con las estrategias climáticas y promover sistemas de formación inclusivos, reconociendo que la acción climática puede generar nuevas oportunidades sustanciales de empleo.
Vincular la política climática con los empleos subraya por qué la acción coordinada es importante. Las empresas y los gobiernos que adopten regulaciones con visión de futuro, inviertan en vías de transición justa y construyan sistemas de formación sólidos estarán mejor posicionados para mantener el acceso a los mercados y la competitividad.
Sin estas decisiones de política deliberadas y estos apoyos a la fuerza laboral, la economía oceánica corre el riesgo de estancarse o contraerse a medida que se profundicen las presiones ecológicas y los cambios del mercado. Con ellas, sin embargo, el océano puede seguir siendo no solo una fuente de valor ecológico, sino también un motor poderoso y en expansión de oportunidades de empleo de calidad y resilientes a nivel global, ayudando a generar resiliencia tanto ambiental como económica en un clima que cambia rápidamente.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 12 de mayo de 2025, en WRI.org