México por el Clima: panel plantea que reducir metano y carbono negro rinde beneficios rápidos en clima y salud
En un panel moderado por el PNUMA, representantes del INECC, la SADER, la SEDEMA de la Ciudad de México, el FIDE y WRI México coincidieron en que la mitigación de los contaminantes climáticos de vida corta requiere medición, coordinación entre órdenes de gobierno y mecanismos de financiamiento.
Ciudad de México, 7 de octubre de 2026. Representantes del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) y WRI México coincidieron en que reducir los contaminantes climáticos de vida corta (CCVC), como el metano, el carbono negro, los hidrofluorocarbonos (HFC) y el ozono troposférico, ofrece beneficios en el corto plazo para el clima y la salud, y en que para lograrlo se necesitan mediciones confiables, coordinación entre instituciones y financiamiento. Lo señalaron en el panel “Asegurando beneficios para la salud y el medio ambiente mediante la mitigación de contaminantes climáticos de vida corta en México”, realizado a las 15:00 horas en el Salón Horizontes del Papalote Museo del Niño, como parte de México por el Clima: Semana de Acción.
El panel fue moderado por Enrique Lendo, coordinador de proyectos de la Oficina de México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Participaron Abraham Ortínez, director general del INECC; Xóchitl Ramírez, titular de la Unidad de Sustentabilidad Ambiental y Resiliencia Climática de la SADER; Julia Álvarez Icaza, secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México; Daniela Jaime González, gerente de Planeación y Evaluación en Eficiencia Energética del FIDE; y Francisco Barnés, director ejecutivo de WRI México.
Por qué los contaminantes de vida corta
Al abrir la sesión, Lendo explicó que las políticas climáticas se basan en el dióxido de carbono equivalente, pero que dentro de esa equivalencia hay gases con un potencial de calentamiento mayor que el del dióxido de carbono y que permanecen menos tiempo en la atmósfera. Entre ellos mencionó el ozono troposférico, el metano, los HFC y el carbono negro, o el hollín. Señaló que su mitigación tiene potencial porque puede resultar menos costosa que otros proyectos de descarbonización y porque genera cobeneficios en salud, productividad agrícola e innovación tecnológica.
El moderador recordó que en 2012 se creó la Coalición del Clima y Aire Limpio (CCAC), que reúne a gobiernos, representantes empresariales, centros de investigación y sector académico, y que México participa en ella desde su origen. Informó que este año el país arrancará un programa acelerador de CCVC.
Prioridades nacionales: de la trayectoria de CO2 a los beneficios conjuntos
Ortínez señaló que la CCAC surgió de la conexión entre cambio climático y calidad del aire: quienes trabajaban en calidad del aire veían acciones que debían tener beneficios climáticos, y quienes trabajaban en cambio climático no siempre veían los beneficios para la calidad del aire. Explicó que la coalición busca aprovechar las sinergias entre ambas agendas y que la idea es actuar sobre estos gases en conjunto con el CO2, y no solo sobre la trayectoria del CO2. Dijo que México recibió apoyo técnico de la coalición, desarrolló un inventario de carbono negro e incluyó este contaminante entre sus medidas de mitigación.
El director del INECC puso como ejemplo el transporte: “en lugar de tener un único beneficio tendríamos beneficios múltiples” si, en vez de colocar filtros de partículas a los camiones diésel, se avanza hacia la electromovilidad. Informó que el INECC, como brazo técnico-científico, genera análisis de escenarios para estimar los beneficios que tienen las políticas de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) 3.0 en la reducción de contaminantes, y que se publicarán sus resultados, incluidos los de los CCVC.
Ortínez dedicó parte de su intervención al sector residencial. Explicó que en zonas periurbanas y rurales se consume leña en fogón abierto, lo que tiene una repercusión importante en carbono negro y salud: “tenemos un tema de salud, de género, porque muchas de las mujeres están 12 horas cocinando en un fogón”. Mencionó las estufas mejoradas y solares como parte de esa trayectoria.
Agricultura y ganadería: una línea base más precisa para el metano
Ramírez coincidió en la necesidad de medir: “El que no mide no sabe qué es lo que tenemos que ir haciendo para bajarlo”. Señaló que el metano dura alrededor de 12 años en la atmósfera y que el sector agropecuario es la tercera fuente de este contaminante en el inventario nacional. Explicó que, a principios de esta administración, la SADER y el INECC, con apoyo de la CCAC, realizaron un estudio para revisar cómo se estimaba la línea base de emisiones.
La nueva metodología, que el INECC revisó y autorizó, clasifica el ganado según su tipología, la zona donde se alimenta y los métodos de producción. Con ella, dijo, se estima que las emisiones de metano por fermentación entérica y por manejo de estiércol, las dos fuentes principales, disminuyan 22%. “Hay que actuar muy rápido en esto”, afirmó. Agregó que también elaboran, con apoyo de la CCAC, un inventario de biodigestores.
Ciudad de México: separación de residuos y reducción de metano
Álvarez Icaza indicó que la Ciudad de México genera alrededor de 14 mil toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, que representan, según dijo, 10% de lo que se genera en el país. Señaló que aproximadamente la mitad de lo que llega a las estaciones de transferencia son residuos orgánicos, que además son los que más pesan.
La secretaria afirmó que el primer paso de la gestión de residuos es la separación en la fuente: “si no separamos desde la fuente, es muy difícil que la gestión pública de los residuos llegue a buen puerto”. Indicó que la jefa de Gobierno le encomendó como prioridad retomar la separación y que, a partir del 1 de enero de 2026, la campaña promueve la separación en tres fracciones: orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables, con recolección en días distintos.
Sobre el metano, la funcionaria explicó que en el Bordo Poniente opera una planta de composta con capacidad para recibir 2 mil 500 toneladas diarias de residuos orgánicos, y que se invirtieron 140 millones de pesos, sobre todo en maquinaria, para renovarla, lo que contribuye a reducir las emisiones de metano. La secretaria dijo que la separación de residuos en la Ciudad de México ha aumentado 45% en seis meses.
Sociedad civil: coordinación, normas y monitoreo
Barnés afirmó que la agenda de los CCVC permite atender varios problemas a la vez, porque “el tiempo de residencia de estos contaminantes en la atmósfera es muy corto”, y ofrece cobeneficios inmediatos en salud y en los sectores energético y agrícola. Advirtió que no es fácil implementarla, porque requiere coordinar agendas que suelen manejarse por separado: cambio climático, calidad del aire, salud pública, energía, agricultura y seguridad alimentaria.
El director ejecutivo de WRI México describió el papel de la sociedad civil y los centros de investigación: aportar capacidad técnica y datos científicos para la toma de decisiones, ayudar a gestionar espacios multinivel que permitan soluciones consensuadas y contribuir con capacitación cuando se requiere. Planteó fortalecer las normas de salud pública y las de emisiones de fuentes fijas y móviles, así como las que aplica la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) en el sector petrolero respecto de emisiones fugitivas, venteo y quema.
En materia de monitoreo, señaló que sin medición no es posible saber si se avanza, destacó que la Ciudad de México ha sido pionera en el monitoreo de la calidad del aire y dijo que es necesario monitorear también las emisiones de las plataformas petroleras. Mencionó el proyecto que WRI México desarrolla con apoyo del Wellcome Trust, que busca entender el efecto de un portafolio de medidas subnacionales para la Ciudad de México, no solo sobre las emisiones, sino sobre la calidad del aire, la salud pública y la economía; explicó que, como la atmósfera es “un gran reactor”, la contaminación no depende solamente de lo que se emite, sino también de cómo reacciona.
Financiamiento y trazabilidad de equipos
Jaime González explicó que el FIDE es un operador técnico de proyectos de eficiencia energética y de generación solar distribuida, y que inicia la estructuración de esquemas de financiamiento para electromovilidad. “Cada acción que implementamos tiene beneficios energéticos, económicos, sociales y ambientales”, dijo, y para documentarlos el fideicomiso aplica un sistema de medición, verificación y reporte.
Detalló que el FIDE diseñó un sistema de recolección, acopio, destrucción y disposición final de los equipos sustituidos y de sus residuos, como gases y aceites, que permite rastrear los equipos retirados, evitar que regresen al mercado y asegurar su gestión ambiental. Mencionó el Programa Ecocrédito Empresarial Masivo, que opera con una línea de descuento de títulos de crédito con Nacional Financiera, recursos de contragarantía de la Secretaría de Energía y tarifas comerciales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y cubre el valor del equipo y la instalación. También señaló un proyecto, financiado en su primera etapa por el Banco Mundial y después con recursos de la Secretaría de Energía, que sustituyó alumbrado público por tecnología LED en 20 municipios y reemplazó aires acondicionados y luminarias en 17 hospitales públicos, con registro de los refrigerantes recuperados.
Conclusiones
Lendo cerró con tres conclusiones: la cooperación entre actores —gobierno federal, gobiernos subnacionales, sociedad civil y sector privado—, la medición, y los cobeneficios en salud, productividad agrícola, innovación y financiamiento. Sobre la medición, señaló que se trabaja en integrar el inventario de gases de efecto invernadero con el de contaminantes climáticos de vida corta.
México por el Clima: Semana de Acción continúa esta semana. Más información sobre la participación de WRI México: https://es.wri.org/noticias/participacion-de-wri-en-mexico-por-el-clima
- Puntos clave
• Los contaminantes climáticos de vida corta —metano, carbono negro, HFC y ozono troposférico— permanecen menos tiempo en la atmósfera que el CO2, por lo que su reducción tiene efectos rápidos sobre el calentamiento y la calidad del aire.
• Francisco Barnés, de WRI México, planteó que la agenda requiere coordinar políticas de cambio climático, calidad del aire, salud pública, energía y agricultura, y fortalecer normas y monitoreo, incluido el del sector petrolero.
• Xóchitl Ramírez, de la SADER, indicó que con una nueva línea base elaborada con el INECC y la CCAC se estima una reducción de 22% en las emisiones de metano de la ganadería.
• La secretaria Julia Álvarez Icaza indicó que la Ciudad de México genera alrededor de 14 mil toneladas diarias de residuos y que la separación de residuos ha aumentado 45% en seis meses.
• El FIDE aplica un sistema de trazabilidad para los equipos y gases sustituidos en sus programas de eficiencia energética.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los contaminantes climáticos de vida corta? Son gases como el metano, el carbono negro, los HFC y el ozono troposférico, que permanecen menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono y, en varios casos, tienen un mayor potencial de calentamiento, según explicó el moderador Enrique Lendo, del PNUMA.
¿Por qué reducirlos es relevante para la salud? Según el panel, su mitigación reduce enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Abraham Ortínez, del INECC, mencionó el caso del carbono negro generado por el uso de leña en fogón abierto, que afecta la salud, en particular de las mujeres que cocinan durante muchas horas.
¿Qué propone WRI México para avanzar en esta agenda? Francisco Barnés propuso aportar capacidad técnica y datos científicos, apoyar espacios de coordinación multinivel, fortalecer las normas de salud pública y de emisiones, y ampliar el monitoreo, incluido el de las plataformas petroleras.
¿Cómo estima la SADER la reducción de metano en el sector agropecuario? Xóchitl Ramírez explicó que una nueva línea base, elaborada con el INECC y la CCAC, clasifica al ganado por tipología, zona de alimentación y método de producción; con ella se estima una reducción de 22% en las emisiones por fermentación entérica y manejo de estiércol.
¿Qué hace la Ciudad de México para reducir el metano de los residuos? Julia Álvarez Icaza señaló que desde el 1 de enero de 2026 se promueve la separación de residuos en tres fracciones y que se renovó la planta de composta del Bordo Poniente, con capacidad para 2 mil 500 toneladas diarias de orgánicos.