Barrios más frescos: ciencia vecinal contra el calor extremo
En Hermosillo, Sonora, WRI México diseñó junto con la comunidad una metodología de ciencia ciudadana para entender cómo el calor extremo afecta la vida cotidiana y para codiseñar la primera solución de adaptación a escala barrial: una estación de refrescamiento.
En Hermosillo, el calor extremo condiciona el uso del espacio público y la movilidad de sus habitantes. Entre junio y octubre de 2025, el equipo de Desarrollo Urbano y Accesibilidad de WRI México trabajó con once personas voluntarias de los barrios de La Metalera, El Ranchito, Bella Vista y Las Amapolas —zonas de la periferia con poca sombra, espacio público limitado y viviendas con alta exposición térmica— para documentar esta experiencia y traducirla en acciones concretas de adaptación.
La metodología combinó ciencia ciudadana, monitoreo personal de exposición al calor, análisis de movilidad y participación comunitaria. Antes del trabajo de campo, entrevistas a profundidad permitieron conocer las rutinas, preocupaciones y estrategias que las personas voluntarias ya utilizaban frente al calor. Durante una semana de cada mes, el grupo:
- Portó termómetros personales para registrar la temperatura a la que se exponía en sus actividades diarias.
- Registró sus trayectos mediante una aplicación móvil, para conocer rutas, tiempos de exposición y condiciones del entorno urbano.
- Respondió encuestas de percepción del calor en tres momentos del día.
- Contó con un sensor de referencia instalado en La Metalera como punto de control.
Los resultados mostraron que la exposición al calor varía según actividad, horario y entorno urbano, y que el calor modifica rutinas, limita el uso del espacio público y profundiza desigualdades donde la infraestructura de protección climática es insuficiente.
A partir de estos hallazgos, la comunidad participó en ejercicios de diagnóstico, validación y codiseño que llevaron a priorizar un proyecto piloto: una estación de refrescamiento en un punto de alta concentración de trayectos peatonales y espera de transporte público. El diseño incorpora sombra, vegetación nativa, materiales adaptados al paisaje desértico, ventilación pasiva, asientos resistentes, accesibilidad universal y elementos pensados para la niñez, además de formalizar la parada de transporte público existente.
Barrios más frescos demuestra el potencial de combinar datos climáticos, monitoreo ciudadano y conocimiento comunitario para orientar la adaptación urbana al calor extremo, y deja insumos para impulsar estrategias de adaptación a nivel municipal y estatal en Hermosillo.