El presente documento retoma la metodología del proyecto Ecozonas, financiado por la Iniciativa Climática Internacional (IKI) del gobierno alemán, y propone una reformulación orientada a mejorar su claridad conceptual, practicidad operativa y adaptabilidad en contextos de vulnerabilidad socioeconómica.

La revisión comparativa de metodologías internacionales de evaluación de vulnerabilidad climática a escala barrial identifica cuatro tensiones recurrentes: (i) la tensión entre profundidad diagnóstica y usabilidad; (ii) la alta demanda de capacidades técnicas y de facilitación; (iii) las condiciones sociales, organizativas y digitales que inciden en la participación equitativa, y (iv) la dificultad para articular los diagnósticos con acciones concretas de implementación.

El análisis cualitativo, basado en entrevistas con veinte personas involucradas en los pilotos de León y Hermosillo, confirma la presencia de estas cuatro tensiones en la implementación de Ecozonas. Las personas entrevistadas identificaron un conjunto de instrumentos extenso y fragmentado, lenguaje técnico que dificultaba su apropiación, fuerte dependencia de facilitación especializada, brecha digital asociada al uso de la aplicación móvil, y ausencia de orientación metodológica para transitar del diseño colaborativo a la fase de implementación.

Con base en estos hallazgos, se propone una reformulación de la metodología organizada en dos etapas: (i) diagnóstico, mediante encuesta de riesgos, taller de validación, preparación técnica y mapeo comunitario, y (ii) priorización y propuesta de soluciones, mediante selección colectiva de ubicaciones, priorización de soluciones urbanas sostenibles y diseño colaborativo preliminar. La reformulación simplifica preguntas e indicadores, incorpora momentos deliberativos intermedios y habilita alternativas analógicas para reducir la brecha digital.

La metodología resultante es más sencilla, modular y adaptable. Si bien esta flexibilización reduce parcialmente su comparabilidad entre casos, fortalece la pertinencia local y la apropiación comunitaria. Su efectividad depende, adicionalmente, de su articulación temprana con gobiernos locales, organizaciones implementadoras y esquemas de financiamiento capaces de sostener procesos de largo plazo.

Puntos destacados de la publicación
  • Los impactos del cambio climático se experimentan con intensidad a escala barrial, pero las evaluaciones oficiales de vulnerabilidad suelen concentrarse en escalas urbanas amplias. Esta brecha ha impulsado metodologías participativas de evaluación comunitaria que enfrentan dificultades para traducirse en acciones concretas.
  • La revisión comparativa de metodologías internacionales (BUES, UCRA, PRMP, VCA o P3DM) y el análisis de entrevistas con quienes implementaron Ecozonas en León y Hermosillo coinciden en cuatro retos: tensión entre profundidad diagnóstica y usabilidad; alta dependencia de facilitación técnica; barreras sociales, organizativas y digitales para una participación equitativa, y débil articulación entre diagnóstico e implementación. La literatura coincide en la necesidad de metodologías flexibles, modulares y adaptables.
  • La metodología del proyecto Ecozonas, elaborada por el Instituto Wuppertal y WRI México entre 2022 y 2024, generó recursos relevantes: seis pasos metodológicos, una aplicación móvil, un visualizador web y un catálogo de 160 soluciones urbanas sostenibles (SUS). Sin embargo, resultó extensa para las comunidades, demandante para los facilitadores y con escasa guía de implementación.
  • Este documento propone una reformulación de la metodología Ecozonas centrada en el diagnóstico, la priorización y el diseño colaborativo de soluciones, con estructura modular, flexible, lenguaje e indicadores simplificados, herramientas analógicas, procesos deliberativos sólidos y vinculación temprana con gobiernos locales.