La Comisión global de adaptación desarrolló un conjunto de principios, basados en más de un año de consultas, para fortalecer las iniciativas de adaptación al cambio climático lideradas localmente. Hacia 2022, más de 100 instituciones y gobiernos habían firmado los principios y adoptado el compromiso de hacer cumplirlos en su esfera de decisión; hacia enero de 2026, el gobierno de México no había suscrito estos principios, aunque los integra en recientes instrumentos de planeación climática, como su contribución determinada a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés) 3.0 (WRI 2025, SEMARNAT 2025). Este documento busca aportar a esta discusión a través de analizar los retos y oportunidades para que el financiamiento llegue a organizaciones locales que lideran proyectos de adaptación en México. Se pregunta además cómo podrían llegar más recursos a éstas cuando siguen estos principios.


El punto de partida es el proyecto Fortalecimiento de capacidades y guías para el acceso a financiamiento climático para pequeños implementadores de medidas de adaptación al cambio climático, también conocido como FinAdapt, llevado a cabo entre diciembre de 2022 y abril 2024 por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), implementado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) México y Ethos Innovación en Políticas Públicas. El objetivo principal de FinAdapt fue fortalecer las capacidades de Organizaciones Locales Legalmente Constituidas (de ahora en adelante OLLC1) en el sur y sureste mexicano, específicamente aquellas que buscan acceso a recursos financieros para proyectos de adaptación al cambio climático. El proyecto incluyó la escucha y sistematización de sus perspectivas sobre las barreras que han experimentado en la obtención de dicho financiamiento y su sistematización en instrumentos como este documento para impulsar una mayor adaptación liderada localmente.


El proyecto FinAdapt identificó una serie de obstáculos que limitan a estos actores locales en su acceso a financiamiento climático mediante:

  • un mapeo de organizaciones, fuentes de financiamiento y actores relevantes,
  • una serie de talleres territoriales y acompañamiento técnico a OLLC seleccionadas,
  • un análisis del financiamiento climático en México e innovaciones internacionales.


En general, las organizaciones locales perciben una brecha entre sus necesidades de adaptación y el financiamiento nacional e internacional disponible para proyectos que aumenten la resiliencia. México cuenta con una Estrategia de Movilización de Financiamiento Sostenible2 (EMFS) y un Anexo transversal para la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático en el presupuesto de egresos de la federación, lo que ha enmarcado la asignación de recursos a proyectos climáticos de fuentes como el Fondo Verde para el Clima (GCF por sus siglas en inglés) o el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés). Sin embargo, no se conoce con precisión cuánto se destina actualmente a mitigación y cuánto a adaptación. La información reciente es limitada: entre 2017 y 2018, sólo el cinco por ciento del financiamiento climático asignado a México fue destinado a proyectos de adaptación (INECC 2018). Esto coincide con la estimación global de 2022, en la que apenas el cinco por ciento se dirigió a acciones de adaptación (Naran et al. 2024).

A partir de la información recabada en los talleres de FinAdapt y de una revisión de literatura sobre los temas que emergieron de ellos, se identificaron cuatro problemáticas principales para las que se proponen recomendaciones concretas. A través de estos hallazgos y de la implementación de las recomendaciones derivadas, se busca que las fuentes de financiamiento climático modifiquen el diseño de sus mecanismos para que consideren las barreras a las que se enfrentan las OLLC y se logre una transformación estructural en la provisión de financiamiento climático para la adaptación.