La energía hidroeléctrica ha sido históricamente uno de los pilares del suministro energético en Colombia, constituyendo una fuente limpia que aporta tanto a la matriz energética nacional como a la seguridad del abastecimiento eléctrico. No obstante, los efectos del cambio climático sobre la disponibilidad de agua en los grandes embalses han puesto de manifiesto la necesidad de soluciones más resilientes y adaptables. En este escenario, las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) emergen como una alternativa estratégica para diversificar la generación energética en el marco de la transición, reduciendo la dependencia de grandes represas y acercando la producción de energía a las comunidades locales, para promover modelos de generación más sostenibles y ajustados a las condiciones territoriales. Sin embargo, pese a su capacidad para ofrecer flexibilidad y sostenibilidad, las PCH también son vulnerables a los impactos del cambio climático, ya que la variabilidad de las precipitaciones, las sequías prolongadas y las inundaciones afectan tanto su capacidad de generación como la regulación hídrica de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades en los territorios donde operan.

Frente a esta situación, surge la necesidad de contar con herramientas metodológicas que permitan evaluar de manera sistemática la vulnerabilidad y el riesgo climático de las PCH, considerando tanto los factores físicos del cambio climático como las condiciones socioeconómicas y operativas locales. Este estudio, solicitado por el Gobierno de Colombia a través del Ministerio de Minas y Energía, busca generar un marco de referencia que sea replicable y adaptable a diversos contextos territoriales, alineado con los lineamientos del Plan Integral de Gestión del Cambio Climático (PIGCCme 2050) y los informes AR5 y AR6 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). La metodología propuesta integra indicadores de sensibilidad, capacidad de adaptación y amenaza, evaluando el recurso hídrico como elemento crítico expuesto a los impactos climáticos, y considera un análisis en dos escalas: empresarial, para identificar riesgos internos de operación; y de entorno, para evaluar las interacciones con el territorio y las cuencas hídricas.

Esta metodología, además de generar conocimiento sobre los riesgos físicos del cambio climático, busca fortalecer la gobernanza y la planificación territorial, promoviendo acciones de adaptación concretas por parte de empresas privadas y entidades públicas. Esto incluye mejorar la disponibilidad y calidad de la información climatológica, hidrológica y socioeconómica, y articular la gestión de las PCH con la protección de cuencas y la sostenibilidad de los recursos hídricos en el territorio. Así, la propuesta metodológica no solo apunta a garantizar la continuidad de la generación hidroeléctrica de pequeña escala, sino también a consolidar la resiliencia de las comunidades locales y la sostenibilidad del territorio en el marco de la transición energética y los compromisos climáticos de Colombia.