5 aprendizajes sobre la Ciclovía de Bogotá y otras iniciativas de calles abiertas en el mundo
A pesar de que el concepto de calles abiertas no se originó en Bogotá, esta ciudad ha sido una inspiración para su promoción. Otras urbes alrededor del mundo, como Los Ángeles y Ciudad de Cabo, han adaptado el concepto a su contexto y necesidades locales.
Cinco aprendizajes sobre la Ciclovía de Bogotá y otras iniciativas de calles abiertas en el mundo
Cada domingo en la mañana, Bogotá transforma sus calles. Más de 120 kilómetros de vías principales de la capital colombiana son cerradas para que ciclistas, corredores y peatones las utilicen y disfruten de manera exclusiva, en lo que se llama la Ciclovía.
Esta tradición, con más de 50 años, ha evolucionado más allá de un evento promovido por activistas locales. Esta evolución incluyó su expansión por la ciudad, agregando además programas de aeróbicos, conciertos al aire libre y la Escuela de la Bici. En 2023, el uso y disfrute de la bicicleta fue reconocido como patrimonio cultural de la ciudad.
A pesar de que el concepto de calles abiertas no se originó en Bogotá, esta ciudad ha sido una inspiración para su promoción. Otras urbes alrededor del mundo, como Los Ángeles y Ciudad de Cabo, han adaptado el concepto a su contexto y necesidades locales.
Para celebrar los 50 años de la Ciclovía, la Universidad de los Andes, con el apoyo de aliados locales e internacionales como WRI Colombia, realizó en diciembre de 2024 una conferencia para discutir la evolución y el impacto de la Ciclovía. Durante el panel de experiencias internacionales, expertos compartieron sus experiencias y esfuerzos para expandir estas iniciativas en otras ciudades. Entre las personas panelistas se incluyeron Marcela Guerrero, cofundadora de Local South y Open Streets Cape Town, para el caso de Ciudad del Cabo (Suráfrica); José Gutiérrez, director de Edubici, para conocer más sobre el caso de Lima (Perú); y Mike Lydon (miembro de Street Plans y fundador de Open Streets Project) y Aaron Paley (cofundador de Community Arts Resources -CARS- y CicLAvia) quienes se enfocaron en las experiencias de ciudades en Estados Unidos.
A propósito del Día Internacional de la Bicicleta, compartimos algunos de los principales aprendizajes que dejó esta conversación sobre la Ciclovía de Bogotá y el crecimiento del movimiento de calles abiertas en el mundo.
El éxito y continuidad de las iniciativas necesitan apoyo constante
Los gobiernos, activistas y ciudadanía tienen un rol clave en promover y mantener las iniciativas de calles abiertas.
La longevidad de la Ciclovía, en parte, es el resultado del apoyo del gobierno local, activistas y ciudadanos. El Distrito de Bogotá consistentemente ha financiado y operado la Ciclovía, fomentando un sentido de rutina y expectativa ciudadana cada domingo. Mientras, las comunidades y activistas locales abogan por su debido funcionamiento. Estos esfuerzos ayudan a preservar la integridad del programa y su adopción como patrimonio cultural de la ciudad.
En ciudades como Los Ángeles y Ciudad de Cabo, la continuidad de las iniciativas de calles abiertas ha dependido del liderazgo y persistencia de organizaciones locales. CicLAvia en Los Ángeles colabora de la mano con comunidades, comercios, artistas y agencias del gobierno local para planear sus eventos. El programa se basa en el apoyo de la comunidad, mientras que su financiamiento proviene de patrocinadores, donaciones y ventas de mercancías. Los Ángeles Metro, el sistema de transporte público de la ciudad, es uno de los principales financiadores.
Open Streets Cape Town, el cual operó entre 2013 y 2022, promovía y organizaba varios eventos anuales. Estos eventos dependían de donaciones, subvenciones y esfuerzos de voluntarios, con un desafío constante para obtener los permisos por parte de la ciudad, los cuales eran costosos. No obstante, otras organizaciones locales han trabajado para asegurar que la iniciativa de calles abiertas se mantenga presente en esa ciudad promoviendo un sentido de conexión y espacio para que la ciudadanía reimagine el espacio público en su ciudad. Por ejemplo, Young Urbanist, una organización local, y la Ciudad del Cabo colaboraron en un programa piloto para cerrar algunas calles cada domingo durante el verano.
Redes regionales inspiran activistas y expanden ideas a otras ciudades
Las redes regionales proporcionan una plataforma para que activistas, funcionarios gubernamentales y otros actores se conecten e intercambien conocimientos. Un ejemplo de ello es la Red de Ciclovías de las Américas, una organización sin fines de lucro establecida en 2005 para unir a quienes lideran y promueven ciclovías recreativas en las Américas, para fomentar el intercambio de experiencias e ideas. Paley resaltó el rol de estas redes durante las primeras etapas del desarrollo de CicLAvia.
De manera similar, Guerrero mencionó el relacionamiento que tenía con miembros de la Red de Ciclovías de las Américas como referencia (aparte de Bogotá), cuando estaba introduciendo el concepto de calles abierta en Ciudad de Cabo. Resaltó su labor como apoyo en la convocatoria del primer intercambio Open Streets for African Cities, que dio lugar a una red menos formal pero activa entre ciudades africanas, a menudo coordinada a través de WhatsApp.
Repensar los barrios a través de las iniciativas de calles abiertas
El éxito de las iniciativas de calles abiertas radica en la apropiación que las comunidades aportan en cada evento. Mientras las bicicletas son el elemento principal en la Ciclovía de Bogotá, otras ciudades han enfocado sus actividades en celebrar su patrimonio cultural e incentivar a los ciudadanos a explorar y redescubrir aspectos únicos de su ciudad.
Open Streets Cape Town, por ejemplo, generó espacios específicos para que los ciudadanos puedan imaginar qué harían en una ciudad sin carros. Al mismo tiempo, estos espacios permitieron que las personas de diferentes etnias y partes de la ciudad pensaran en cómo pueden mejorar sus vecindarios, muchos de los cuales surgieron en el contexto del apartheid.
Las calles abiertas promueven el transporte sostenible
Para el 2024, Bogotá tenía más de 600 kilómetros de ciclorrutas, en donde el 7 % de los viajes en la ciudad se realizaban en bicicleta. Aunque su desarrollo ha sido un proceso gradual y aún se requieren mejoras para aumentar la conectividad, la Ciclovía ha desempeñado un papel importante al inspirar a los ciudadanos y organizaciones locales a abogar por su expansión. Muchas personas que utilizan la bicicleta como su principal medio de transporte empezaron explorando sus recorridos en la Ciclovía, permitiéndoles disfrutar y conocer la ciudad sin carros. Esta tradición semanal no solo promueve la bicicleta como actividad recreacional, también permitió normalizarla como modo práctico y sostenible de transporte.
En Lima se utilizó el programa de Ciclodía, inspirado en la Ciclovía, como estrategia para promover la red nueva red de ciclorrutas de la ciudad y promover el transporte sostenible. Durante la década de 2000, la ciudad desarrolló su Plan Maestro de Ciclovías que estableció la hoja de ruta para el desarrollo de una red más amplia de ciclorrutas con 292 kilómetros a lo largo de avenidas metropolitanas.
Paley resaltó la alianza de CicLAvia con LA Metro para promover el uso de transporte de la ciudad. Los eventos de CicLAvia son ubicados estratégicamente cerca de líneas de metro y se les recomienda a quienes participan dejar sus carros y tomar transporte público hacia los eventos.
La generación de actividad económica a vecindarios con calles abiertas
Los eventos de calles abiertas generan importantes beneficios económicos y visibilizan el comercio. Ricardo Montezuma, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, compartió datos sobre la concentración de empleos en diferentes tramos de la Ciclovía. En promedio, se generan aproximadamente empleos por kilómetro, dependiendo del nivel de tráfico, con las rutas menos concurridas aun generando empleos por kilómetro. Muchos de estos empleos provienen de negocios informales, como venta de frutas y bebidas o talleres de mecánica, que generan ingresos adicionales para las familias en la ciudad. Además, el gobierno local genera empleos mediante la contratación de guardianes y profesionales de operaciones para garantizar el buen funcionamiento de la Ciclovía.
CicLAvia en Los Ángeles, en asociación con la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés), estimó un incremento en las ventas de hasta un 57 % para los negocios ubicados a lo largo de las rutas de CicLAvia, resaltando aún más el valor económico de las iniciativas de calles abiertas.
Las calles abiertas van a continuar evolucionando y cambiando las ciudades
Durante los últimos 50 años, la Ciclovía ha sido un elemento que define la vida bogotana. Esto le permitió a la ciudad convertirse en un laboratorio para las discusiones e implementación de iniciativas de movilidad sostenible.
Desde un incremento en la actividad económica y la promoción del transporte público hasta las mejoras de espacios públicos, los panelistas resaltaron cómo las iniciativas de calles abiertas han sido adaptadas en diferentes ciudades a contextos locales, atrayendo apoyo de gobiernos locales, activistas y comunidades.
Para explorar los detalles de la implementación y el impacto de las calles abiertas en Los Ángeles, Ciudad Cabo y Lima, los invitamos a revisar el acta de conferencia de este conversatorio.