La energía limpia sigue dominando la nueva capacidad de generación eléctrica. Por ejemplo, en 2024 más del 90 % de toda la nueva capacidad eléctrica instalada en el mundo provino de fuentes renovables como la solar, la eólica, la hidroeléctrica y la geotérmica. A pesar de este crecimiento significativo de la capacidad renovable y de otras fuentes de cero emisiones, el mundo sigue quemando combustibles fósiles y aumentando su uso.

La agitación geopolítica y la volatilidad de los mercados están alterando alianzas y flujos comerciales, creando nuevos obstáculos para la transición hacia la energía limpia. Algunos países están retrocediendo en sus compromisos climáticos justo cuando la demanda global de electricidad se dispara, lo que presiona las redes eléctricas y dificulta aún más la eliminación gradual del carbón, el petróleo y el gas. El mayor desafío ahora es atender esta creciente demanda con energía limpia, mientras se retiran los combustibles fósiles. La buena noticia es que un futuro energético limpio, abundante, asequible y confiable es posible si los países logran cerrar brechas de financiamiento, política pública e infraestructura.

A continuación desglosamos datos para mostrar en qué punto se encuentra hoy la transición hacia la energía limpia y hacia dónde podría dirigirse.

La demanda global de energía y el consumo de electricidad están aumentando con rapidez

En términos generales, la demanda mundial de energía creció 2,2 % en 2024, superando la tasa promedio anual de crecimiento de 1,3 % registrada entre 2013 y 2023.

Estos hallazgos se basan en investigaciones y análisis del WRI Polsky Center for the Global Energy Transition. El Centro aprovecha su capacidad analítica, de convocatoria y su experiencia global para contribuir a una transición hacia un futuro energético limpio, abundante, asequible y confiable, superando barreras críticas.

La demanda global de electricidad está creciendo aún más rápido, con un aumento proyectado de 4,5 % en 2025 frente a 2024, y se espera que crezca en al menos 2,8 % por año hasta 2030. Este salto está impulsado por la expansión mundial del transporte eléctrico, el crecimiento económico y la industrialización, así como por una mayor demanda de refrigeración en países en desarrollo. También está siendo alimentado por el rápido crecimiento de los centros de datos en Estados Unidos y en otros países desarrollados, lo que ha revertido años de demanda plana o casi plana en esos mercados.

 

 

 

La inversión global en energía limpia supera a la de los combustibles fósiles

Durante los últimos 10 años, el gasto mundial en energía limpia ha sido superior a las inversiones en combustibles fósiles. Esto incluye energías renovables, redes y almacenamiento, energía nuclear y otras fuentes limpias, eficiencia energética y usos finales, así como combustibles de bajas emisiones. Aunque el ritmo de crecimiento ha cambiado (pasando de un aumento interanual del 17 % en 2022 a uno del 6 % en 2025), la inversión total en energía alcanzó un récord de 3,3 billones de dólares en 2025, de los cuales 2,2 billones se destinaron a energía limpia.

 

Los mercados emergentes representan grandes oportunidades para la inversión en energía limpia

La demanda de energía está creciendo en todo el mundo, lo que genera oportunidades de inversión en muchos países. Sin embargo, el financiamiento es desigual: en 2024, los mercados emergentes y las economías en desarrollo recibieron solo el 15 % del gasto mundial en energía limpia. El panorama, además, varía ampliamente según la región.

Por ejemplo, India registró un fuerte crecimiento con una inversión total en energía que alcanzó un récord de 150.000 millones de dólares en 2025, incluidos 101.000 millones para energía limpia. En el sudeste asiático y en África, la inversión en energía limpia ha sido más estable. En América Latina, las inversiones cayeron de 81.000 millones de dólares en 2024 a 67.000 millones en 2025. En conjunto, los países de ingresos bajos y medianos bajos recibieron apenas el 7 % del gasto mundial en energía limpia en 2022, aunque albergan al 40 % de la población mundial.

 

 

Con una demanda de energía en aumento en los mercados emergentes y en las economías en desarrollo, estas regiones representan una gran oportunidad para invertir en energía limpia. Escalar las energías renovables desde ahora puede ayudar a evitar una dependencia de largo plazo de los combustibles fósiles, al tiempo que aprovecha al máximo los abundantes recursos naturales de estas regiones. África, por ejemplo, concentra cerca del 60 % del mejor potencial solar del mundo, pero representa apenas el 1 % de la capacidad solar fotovoltaica instalada a nivel global.

La energía limpia está generando más empleo

La energía limpia no solo está ayudando a reducir emisiones, también se está convirtiendo en una fuente importante de crecimiento del empleo. El número de personas que trabajan en energía limpia en el mundo pasó de 30 millones en 2019 a cerca de 35 millones en 2023, superando el empleo en el sector de los combustibles fósiles. Bajo las políticas actuales, la energía limpia podría crear 10 millones de empleos adicionales para 2030, mientras que se espera que el sector de los combustibles fósiles pierda alrededor de 3 millones.

 

 

Las mayores ganancias de empleo proyectadas para 2030 se concentrarán en vehículos eléctricos y baterías (3,8 millones de empleos más), redes eléctricas (1,5 millones), energía solar (1,4 millones) y eficiencia energética (1,1 millones). Al mismo tiempo, las mayores pérdidas de empleo se esperan en la fabricación de vehículos con motor de combustión interna (1,7 millones menos) y en la minería y el suministro de carbón (1,4 millones menos).

 

 

Las industrias de energía limpia enfrentan escasez de mano de obra en muchos países, especialmente en roles de soldadura, electricidad y otros vinculados a la construcción, por lo que serán esenciales inversiones significativas en formación y reconversión laboral. Las personas trabajadoras y las comunidades dependientes de los combustibles fósiles también necesitarán apoyo para transitar hacia nuevos empleos.

Los minerales críticos son clave para la transición energética

Minerales críticos como el cobre, el litio, el cobalto y el níquel son esenciales para construir tecnologías de energía limpia. Se utilizan en turbinas eólicas y paneles solares, baterías y motores de vehículos eléctricos, redes eléctricas y más.

Entre 2023 y 2024, la demanda de litio aumentó casi 30 % mientras que la de níquel, cobalto y grafito creció entre 6 % y 8 %. Si los gobiernos se mantienen en su trayectoria actual en materia de energía y clima, la demanda de minerales críticos podría duplicarse para 2030.

 

 

Este crecimiento de la demanda es relevante porque toda actividad minera tiene impactos sociales y ambientales. Algunos de ellos pueden ser positivos, como el desarrollo económico y la generación de empleo, pero también hay preocupaciones relacionadas con la seguridad de los trabajadores, la contaminación del agua, la pérdida de biodiversidad y otros riesgos. La minería en aguas profundas también ofrece posibilidades de exploración, pero con consecuencias desconocidas y posiblemente graves para los ecosistemas marinos.

Aunque la oferta global de muchos minerales críticos es actualmente sólida (incluso generando menores precios en algunos mercados, será fundamental garantizar que esa oferta crezca de manera responsable, que provenga de fuentes diversificadas y que mantenga el ritmo de las necesidades energéticas de largo plazo para lograr una transición energética sostenible.

La infraestructura de red es una barrera para el crecimiento de la energía limpia

La transmisión y distribución (o T&D por sus siglas en inglés) es el sistema que transporta la electricidad desde las plantas de generación hasta los hogares y las empresas. Esta red de plantas y líneas eléctricas, a menudo llamada simplemente “la red”, lleva electricidad a largas distancias.

Para cumplir los objetivos globales de energía y clima, la longitud total de la infraestructura de transmisión y distribución deberá duplicarse para 2050, pasando de unos 80 millones de kilómetros de líneas eléctricas hoy a 166 millones de kilómetros, suficientes nuevas líneas como para rodear la Tierra más de 2.000 veces.

Las necesidades varían ampliamente según la región. Las economías avanzadas deberán expandir sus redes al menos 50 %, mientras que los mercados emergentes y las economías en desarrollo deberán aumentar las suyas en más de 150 % para 2050.

Mejorar el desempeño mediante la modernización y optimización de la infraestructura existente es tan importante como construir nuevas líneas. A nivel mundial, cerca de dos tercios de la red actual deberán reemplazarse para 2050, ya que la mayoría de sus componentes tiene una vida útil promedio de alrededor de 40 años.

 

 

Se necesita más inversión en redes eléctricas en mercados emergentes y en economías en desarrollo

Construir y modernizar redes requiere inversión suficiente, especialmente en las regiones donde la demanda crece con mayor rapidez.

La inversión global en redes ha venido aumentando desde 2020 y se espera que supere los 410.000 millones de dólares en 2025. Pero eso no es suficiente. Para cumplir las metas climáticas y energéticas, la inversión anual deberá aumentar hasta unos 600.000 millones de dólares hacia 2030.

Actualmente, las economías avanzadas invierten más en redes. Pero, de cara al futuro, los mercados emergentes y las economías en desarrollo deberán representar una mayor proporción de la inversión total en redes.

 

 

Los retrasos en los proyectos pueden frenar las inversiones en energía limpia

Los largos plazos para la localización y la obtención de permisos (etapas clave para aprobar un proyecto), junto con la oposición de comunidades cercanas, también están retrasando el desarrollo de energía limpia. Los permisos y los temas relacionados con el uso del suelo están entre las principales barreras para escalar la inversión en Europa, India, África subsahariana y Estados Unidos.

En Estados Unidos, entre 2016 y 2023, las normas locales de zonificación y la oposición comunitaria estuvieron entre las principales razones por las que se cancelaron proyectos eólicos y solares. Soluciones como evaluar de manera anticipada la aptitud del suelo pueden ayudar a minimizar conflictos locales y retrasos en los permisos, al igual que una planificación inclusiva con las comunidades afectadas y procesos administrativos más ágiles.

 

 

El camino a seguir para la energía limpia

La transición energética global ya está en marcha, con avances prometedores y desafíos importantes. La adopción de energía limpia se está acelerando y la inversión está aumentando. La demanda de electricidad sigue creciendo, y las decisiones que se tomen hoy sobre cómo satisfacerla ayudarán a determinar el éxito de la transición. Este momento ofrece una oportunidad para reconfigurar el sistema energético global hacia uno que sea limpio, abundante, confiable y asequible.

Pero para lograrlo se requerirá mayor acción. Entre las prioridades clave están:

  • Aumentar la inversión para expandir y modernizar la infraestructura de transmisión y distribución.
  • Simplificar la regulación para acelerar los proyectos de energía limpia.
  • Involucrar a las comunidades locales desde el inicio para asegurar el éxito de los proyectos.
  • Ampliar la formación y la educación para cerrar la brecha de capacidades en energía limpia y preparar a la fuerza laboral del futuro.

El sistema de energía limpia es complejo y tiene múltiples capas. Pero con esfuerzos coordinados en financiamiento, infraestructura y gobernanza, el mundo puede acelerar la transición baja en carbono y avanzar hacia un futuro en el que la energía limpia sea accesible para todas las personas.