Cada día, 6 millones de personas en México llegan a su trabajo en un autobús o vagoneta contratada por su empresa. En algunos estados del norte, como Chihuahua y Coahuila, este modo de transporte moviliza a más personas que el transporte público convencional. Sin embargo, el transporte corporativo es prácticamente invisible en las políticas públicas de movilidad del país, y las flotas que lo operan están entre las más obsoletas y contaminantes del sector.


La Iniciativa para el Transporte Corporativo impulsada por el Instituto de Recursos Mundiales WRI México con el apoyo de NADBank Banco de Desarrollo de América del Norte busca aprovechar los beneficios del transporte de personal, como es conocido coloquialmente, haciéndolo más accesible, eficiente, competitivo y bajo en carbono. A través del análisis de la oferta y demanda de los servicios que operan en la frontera norte, esta iniciativa propondrá una estrategia orientada a la renovación de flotas con vehículos de bajas o cero emisiones y a la mejora operacional de un sector que cuenta con oportunidades tan amplias como urgentes.


Un transporte invisibilizado


El transporte corporativo juega un rol fundamental en el desarrollo económico de México. Así, y de acuerdo con datos del cuestionario ampliado del Censo de Población y Vivienda (CPV) de INEGI 2020, en el país cada día se realizan 6 millones de viajes utilizando servicios de transporte corporativo; el 40% de estos viajes ocurre en la frontera norte. Esta importancia se debe en buena medida a que las actividades industriales, que son las que más utilizan estos servicios, suelen localizarse en zonas periféricas donde los sistemas de transporte público colectivo tradicionales ofrecen escasa cobertura o son incapaces de atender altas demandas concentradas en picos horarios muy definidos.


Sin embargo, el transporte corporativo rara vez es considerado en las políticas públicas de movilidad del país. La falta de planes, regulación e incentivos adecuados, sumada a una alta competencia y estrecha estructura de costos, se ha traducido en flotas obsoletas y altamente contaminantes. Si bien muchos operadores cuentan con talleres básicos para mantenimiento, la mayoría no dispone de patios de resguardo, por lo que los conductores estacionan los vehículos en sus domicilios o en la vía pública. Del mismo modo, la inexistencia de infraestructura dedicada como paradas establecidas en puntos de origen y destino, o centros de intercambio modal, contribuye a una operación poco eficiente que a su vez afecta el tránsito de los otros modos con los que comparte la vía.


A pesar de esta situación, sus beneficios son muchos, tanto para las ciudades como para las empresas que los contratan. A nivel general desincentivan el uso de modos motorizados privados para realizar viajes laborales, favoreciendo la competitividad de empresas que precisan puntualidad y el riguroso cumplimiento de turnos de trabajo. Del mismo modo, son ampliamente valorados por las personas que los utilizan, ya que generalmente ofrecen un servicio más cómodo, confiable y seguro que el transporte colectivo tradicional. Estas cualidades son particularmente apreciadas por las mujeres, quienes ven en el transporte corporativo una alternativa libre de violencia de género, lo que ayuda a ampliar sus oportunidades laborales. 


La importancia del transporte corporativo


Como se señaló anteriormente, es en los estados del norte donde se observa una mayor cantidad de viajes realizados en servicios de transporte corporativo en México, alcanzando un promedio del 12.2% del reparto modal por motivos laborales, cifra muy superior a la de la zona centro y sur, donde llegan al 6.9% y 4.1% respectivamente. En algunos estados con alta presencia de industria maquiladora, como Chihuahua o Coahuila, esta participación es incluso superior a la del transporte público convencional, alcanzando el 17% y el 21% del reparto modal respectivamente. 


Según el análisis documental y aforos realizados en campo por el equipo de WRI, la flota de servicios de transporte de personal se aproxima a los 19 mil vehículos en las 15 ciudades de mayor población de la frontera norte (las 15 ciudades analizadas fueron Tijuana, Mexicali, Ensenada, Hermosillo, Nogales, Ciudad Juárez, Chihuahua, Saltillo, Monclova, Piedras Negras, Monterrey, Matamoros, Ciudad Victoria, Nuevo Laredo, Reynosa). A esta cifra debiera añadirse un número difícil de determinar de vehículos que operan con placas federales y que no aparecen en los registros estatales del sector. Estimaciones de WRI señalan que estos vehículos serían unos 4 mil en las ciudades analizadas, pero esta es sólo una aproximación que es necesario validar con un estudio de mayor profundidad.


De acuerdo con la información recogida, alrededor del 40% del parque vehicular (7,600 unidades aproximadamente) cuenta con más de 10 años de antigüedad. Sin embargo, este panorama no es homogéneo en la frontera. Así, ciudades como Tijuana, Nogales, Hermosillo, Ciudad Juárez o Chihuahua presentan flotas extremadamente obsoletas, en las que más de la mitad de los vehículos ya superó esta antigüedad, usualmente considerada como umbral de vida útil para autobuses de transporte colectivo. Es importnte resaltar el uso de autobuses escolares dados de baja en Estados Unidos, presentes en ciudades como Tijuana y Ciudad Juárez, cuyo reemplazo resulta urgente debido a  sus efectos en la calidad del aire y  la salud pública. 


En términos operativos, los kilometrajes más elevados se registran en ciudades muy extensas, como Tijuana, Ciudad Juárez, Chihuahua, Monterrey o Saltillo, donde autobuses y vagonetas superan con facilidad los 150 kilómetros diarios. A diferencia del transporte público, que opera de manera continua a lo largo del día, esta distancia se acumula en escasos viajes pendulares en horarios fijos, concentrados en torno a los cambios de turno. No se trata, por tanto, de unidades que circulan de forma permanente, sino de un patrón de uso intensivo pero puntual, en el que los kilómetros recorridos se comprimen en unas pocas franjas horarias.

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Hacia una movilidad del futuro en el transporte corporativo


La urgente necesidad de renovar flotas es también una oportunidad para transitar hacia tecnologías de menores emisiones. Esto incluye vehículos eléctricos, pero también opciones como el gas natural, el hidrógeno o tecnologías híbridas, cuya viabilidad dependerá del contexto específico de cada ciudad y operador. De hecho, la opción eléctrica ya es viable en varios de estos servicios. Si bien el precio de las vagonetas y autobuses eléctricos sigue siendo más alto que el de los vehículos de combustión interna, alrededor del doble en el caso de los autobuses, el análisis de WRI muestra que estas unidades suelen alcanzar un costo total de propiedad competitivo o incluso menor, gracias al menor costo de energía por kilómetro y al ahorro en mantenimiento frente a los autobuses diésel convencionales. Ese ahorro operativo es el que compensa la inversión inicial: a lo largo de la vida útil de la unidad, los costos totales pueden ubicarse por debajo de los de un vehículo diésel pese al mayor desembolso de compra, hasta el punto de que WRI proyecta que los autobuses eléctricos alcancen la paridad de costo total de propiedad con los diésel hacia el final de la década y la paridad en precio de compra unos años después. La magnitud del ahorro no es menor: estimaciones de la Electric School Bus Initiative de WRI ubican los ahorros de combustible y mantenimiento por unidad, a lo largo de su vida útil, por encima de los 100 mil dólares en comparación con un autobús a diésel.  


Desde el punto de vista de la recarga, la operación con turnos fijos y amplias ventanas de descanso permite realizar recargas de oportunidad durante el día, con lo cual se reduce la capacidad de carga que es necesario instalar en los patios. Estos turnos suelen corresponder a jornadas de ocho horas, por ejemplo los relevos de las 7:00, las 15:00 y las 23:00 horas habituales en las maquiladoras, entre los cuales las unidades permanecen inactivas el tiempo suficiente para recargar de forma escalonada. No obstante, conviene tener presente que esta ventaja puede reducirse en ciudades cuyas temperaturas obliguen a operar aire acondicionado o calefacción, sistemas que, según la literatura técnica, llegan a reducir la autonomía entre 15% y 20% en días calurosos y a elevar el consumo energético del vehículo entre 21% y 27% cuando el aire acondicionado y la carga de pasajeros operan al máximo.


Aunque la oportunidad es grande, también lo son los desafíos que hay que superar. Como se señaló anteriormente, el alto costo de capital sigue siendo la principal barrera para la introducción de vehículos eléctricos, especialmente para los operadores pequeños que no cuentan con capacidad económica, historial crediticio ni garantías suficientes para acceder a financiamiento. A esto hay que sumar el costo de instalación de la infraestructura de recarga, que puede incluir el costo agregado de habilitar patios de resguardo para empresas que usualmente ocupan la vía pública como lugar de estacionamiento. Asimismo, la adopción de flotas eléctricas dependerá directamente de la factibilidad de suministro de energía, que puede presentar importantes diferencias entre las distintas ciudades de la frontera. 


La inclusión del transporte corporativo en la agenda pública representa una gran oportunidad para mejorar la calidad del servicio, disminuir tiempos de viaje, reducir la contaminación atmosférica y mejorar la calidad del aire en las ciudades fronterizas, con beneficios directos para la salud de sus habitantes. La mejora operacional ligada a la renovación de flotas con vehículos de bajas o cero emisiones no sólo repercute positivamente en la movilidad de las ciudades con alta presencia de actividades productivas; también puede ayudar a mejorar la competitividad de las empresas que contratan los servicios, a retener personal, y en general a mejorar la experiencia de viaje de las personas que los ocupan diariamente. 


Este es el primero de una serie de tres artículos que WRI México desarrollará en el marco de la Iniciativa para el Transporte Corporativo, en los que profundizaremos en las estrategias para la mejora e integración de este servicio en la agenda de movilidad urbana.


Este artículo se desarrolló en el marco de la Iniciativa para el Transporte Corporativo, impulsada por WRI México con el apoyo de NADBank (Banco de Desarrollo de América del Norte).
 

Expertos destacados de WRI:
Ariel Govea -

Especialista institucional y financiero

Ángel Hernández Gálvez -

Analista en Transporte Público

José Juan Hernández -

Gerente Senior de Transporte Público 

Marco Antonio Mendoza -

Analista Senior de planeación y operación de transporte