Actores del sector financiero y productores rurales buscan soluciones en el Foro Nacional de AbE
La segunda jornada del Foro Nacional de Adaptación Basada en Ecosistemas y Financiamiento Rural, impulsado por el Proyecto SAbERES, reunió en el Auditorio del Instituto de Biología de la UNAM a instituciones financieras internacionales, intermediarios locales, especialistas y productores rurales para analizar por qué el financiamiento climático no llega al territorio y qué arquitectura financiera se necesita para cerrrar esa brecha.
Ciudad de México, 23 de abril de 2026.- La segunda jornada del Foro Nacional de Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE) y Financiamiento Rural arrancó con un balance del día anterior y un diagnóstico del estado actual del financiamiento climático para el campo mexicano. Andrés Juárez, de WRI México, sintetizó la conclusión central de la primera jornada: existe una brecha profunda entre los aprendizajes acumulados en el territorio y los instrumentos de política pública disponibles para escalarlos. El financiamiento es el eslabón faltante que impide cerrar esa distancia.
Francisco Barnés, Director General de WRI México, abrió la jornada con datos que ilustran la magnitud del problema. De los 4.6 millones de unidades agrícolas del país, entre el 75 y el 85% son pequeños o medianos productores. Sin embargo, solo el 6% de esas unidades tiene acceso a financiamiento y apenas el 2% cuenta con algún tipo de seguro.
“Sin acceso a crédito es difícil impulsar cualquier estrategia de adaptación basada en ecosistemas, por más rentable que sea. Las medidas de adaptación tienen impactos muy claros: puedes incrementar la productividad entre 2 y 4 veces con policultivos, restauración de riveras, manglares. Pero sin crédito, es imposible capturar ese potencial.”
Francisco Barnés, Director General, WRI México
Barnés también señaló que tres de cada cuatro hectáreas agrícolas en México son de temporal, sin acceso a riego, y que de quienes reportan pérdidas, 9 de cada 10 las atribuyen a efectos climáticos. Ante ese panorama, subrayó la urgencia de definir mecanismos innovadores de financiamiento verde y climático capaces de llegar a los grupos más necesitados.
La perspectiva de la SADER: arquitectura financiera con orientación de negocio
Laura Aguirre, Directora de Financiamiento Rural de la SADER, planteó que la innovación en mecanismos financieros ya está ocurriendo pero que aún no baja de manera automática al territorio. Señaló que la clave no está en instrumentos financieros aislados, sino en una arquitectura financiera que combine crédito con asistencia técnica orientada al negocio.
“Lo que estamos observando es que los proyectos que avanzan mejor son aquellos donde la asistencia técnica está acompañada de capacitación financiera: aprender a llevar registros contables, entender el modelo de negocio, saber cómo llegar a un crédito. Sin eso, la arquitectura financiera más sofisticada no baja al territorio.”
Laura Aguirre, Directora de Financiamiento Rural, SADER
La perspectiva de Alemania: aliado estratégico en la adaptación
Silke Silva, Primera Secretaria de Cooperación de la Embajada de Alemania en México, aportó la perspectiva de uno de los principales financiadores del Proyecto SAbERES. Señaló que en 2024, aproximadamente 2.84 mil millones de euros del presupuesto alemán se destinaron a mecanismos y proyectos de adaptación, equivalente al 46% de la financiación climática total del país.
“Estamos muy conscientes de que hay que invertir fondos suficientes para que los grupos más vulnerables puedan adaptarse al cambio climático. El Proyecto SAbERES sirve como un modelo por vincular opciones de financiación específicamente para los pequeños productores con apoyo técnico. Se espera que sea un catalizador para que las medidas de adaptación basadas en ecosistemas puedan integrarse en los sistemas financieros.”
Silke Silva, Primera Secretaria de Cooperación, Embajada de la República Federal de Alemania
LAS BARRERAS: POR QUÉ EL FINANCIAMIENTO NO LLEGA
Saúl Pereyra, Gerente de Clima de WRI México, presentó los hallazgos de un estudio sobre las barreras y oportunidades para el acceso al financiamiento climático local en México, desarrollado a solicitud del INECC con apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo. El estudio identificó cuatro problemáticas centrales: el diseño de los instrumentos, los procesos administrativos, la capacidad institucional de las organizaciones locales y las desigualdades estructurales.
“Solo el 17% del financiamiento internacional se destina a adaptación. Los instrumentos están pensados de arriba hacia abajo y cuando bajan, se pierden en la burocracia. Por eso ese financiamiento no ha llegado a México donde tendría que llegar: el 83% restante se diluye en los costos de transacción y la complejidad administrativa.”
Saúl Pereyra, Gerente de Clima, WRI México
Pereyra destacó cuatro recomendaciones concretas del estudio: implementar programas sostenidos de formación financiera para organizaciones locales; asignar un porcentaje explícito de la cooperación al fortalecimiento institucional de esas organizaciones; estandarizar los sistemas de monitoreo y reporte; y desarrollar gestores locales que operen como puente entre los financiadores y las comunidades.
LECCIONES APRENDIDAS DE FINANCIAMIENTO RURAL: SIN ASOCIATIVIDAD NO HAY CAMINO
El primer panel de la jornada reunió a especialistas con trayectoria en el diseño e implementación de esquemas de financiamiento para el sector rural mexicano: Héctor Robles, consultor con experiencia en la administración pública; Francisco Abardía, del proyecto Territorios Productivos Sostenibles; Joan Lagos, de FINDECA; e Isabel Cruz, de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS). La mesa fue moderada por Luciana Ludlow del Global Green Growth Institute (GGGI).
Héctor Robles abrió el panel con una lectura estructural del problema. El 88% de los productores en México tiene menos de 5 hectáreas; solo el 10% tiene acceso a financiamiento. Esa proporción, señaló, no ha cambiado en 30 años a pesar de múltiples programas, manuales y capacitaciones.
“Llevamos 30 años diciendo que hay que capacitar y hacer manuales, pero las estadísticas oficiales nos dicen que solo el 10% de los productores tiene acceso a financiamiento. La edad promedio de los productores es 62 años, los títulos agrarios no sirven como garantía y no tenemos más de 3,000 técnicos en todo el país. Si queremos modificar esa realidad, tenemos que ser honestos con lo que no estamos haciendo.”
Héctor Robles, consultor en territorios y financiamiento rural
Francisco Abardía señaló la asociatividad como la condición primera y no negociable para cualquier estrategia de financiamiento rural, y planteó una distinción conceptual que estructuró el debate de la mesa: financiamiento y crédito no son sinónimos.
“Sin asociatividad no vale lo demás. Si vamos a atender a cada pequeño productor en lo individual, no terminamos nunca. El crédito es necesario pero no suficiente: sin crédito difícilmente hay desarrollo, pero solo con crédito tampoco. Necesitamos inversiones en fortalecimiento de capacidades, en innovación tecnológica, en investigación. Y el gobierno tiene que dejar de tener miedo de que los productores se organicen.”
Francisco Abardía, Territorios Productivos Sostenibles
Joan Lagos, de FINDECA, aportó desde la experiencia concreta de intermediación financiera con organizaciones cafetaleras en Oaxaca. Señaló que uno de los aprendizajes más importantes del trabajo conjunto con FIRA es la necesidad de adaptar los ciclos de crédito a los ciclos biológicos de los cultivos.
“Los ciclos biológicos están muy desfasados de los ciclos bancarios. Si establezco mangos en mayo, tengo que cobrar en febrero. FIRA permite capturar el crédito tal cual es el ciclo productivo: en renovación de cafetales podemos otorgar crédito a 7 años con donación de intereses al inicio. Eso es lo que la banca comercial todavía no puede hacer.”
Joan Lagos, FINDECA
Isabel Cruz, de AMUCSS, ofreció la perspectiva más estructural del panel. Señaló que en 1988 el 50% de los productores tenía acceso a crédito en México; hoy ese porcentaje es del 6%. La causa, afirmó, es el desmantelamiento del sistema financiero rural y su sustitución por una lógica de mercado que no corresponde a las realidades del campo.
“Hasta 1988 había 50% de acceso a crédito en el campo mexicano. Hoy estamos en 6%. En lugar de avanzar, retrocedimos. Las instituciones financieras comunitarias —cooperativas de ahorro y crédito, sociedades financieras comunitarias— son la respuesta que ya funciona. En Europa llevan 150 años construyéndolas. Nosotros empezamos en 2001. La clave es la confianza y el liderazgo local.”
Isabel Cruz, Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS)
Cruz también señaló que el financiamiento para la adaptación climática no puede sostenerse sin precios justos para el productor: 'Si los pequeños productores no saben a cuánto van a vender su café el próximo año, no pueden pagar un crédito. Por eso no piden préstamos: saben inteligentemente que no los van a poder pagar. El problema no es solo el financiamiento, es toda la cadena', afirmó.
DESDE LAS NUBES HASTA EL TERRITORIO: CÓMO FLUYE —Y CÓMO SE PIERDE— EL FINANCIAMIENTO
El segundo y tercer panel de la jornada reunieron a actores de distintos eslabones de la cadena de financiamiento: KfW (cooperación financiera alemana), Root Capital (financiador de impacto), Caja SMG (intermediario cooperativo) y El Renacimiento Mixe (cooperativa indígena de Oaxaca). El panel fue moderado por Vincent Lagacé, de NUUP.
KfW: el primer crédito forestal comunitario en América Latina
Citlali Cortés, de KfW, presentó la experiencia del primer crédito que el banco alemán financió para manejo forestal comunitario en América Latina, canalizado a través de FIRA y colocado mayoritariamente por FINDECA. El programa incluyó una bolsa de asistencia técnica de 6 millones de euros que, según Cortés, fue el elemento decisivo para que las comunidades accedieran al crédito.
“El crédito en proyectos de biodiversidad y adaptación basada en ecosistemas funciona mejor entre más acompañado venga de asistencia técnica. Sin comunidades no hay nada: la respuesta de los ejidos fue excelente y prácticamente no hubo cartera vencida. Lo que hizo atractivo al crédito no fue la tasa, sino la gordita: la bolsa de acompañamiento técnico.”
Citlali Cortés, KfW
Cortés también reconoció las limitaciones del esquema: el programa financió al 1% de las organizaciones con mejor desempeño en manejo forestal comunitario, las únicas capaces de cumplir con la certificación FSC requerida. 'Los tiempos de los proyectos de cooperación son muy cortos para lo que se necesita en campo. Cinco años es nada', afirmó.
Root Capital: el modelo de triple C
Leo Hernández, de Root Capital, presentó el modelo de financiamiento de impacto que la organización ha desarrollado durante 25 años en México: crédito, capacitación y conexiones (triple C). Root Capital atiende actualmente entre 8,000 y 10,000 productores en México a través de cooperativas, con tasas de entre 8 y 12% y prácticamente sin cartera vencida.
“Cooperativas que iniciaron con 10 mil dólares de financiamiento hoy manejan 2 millones. El subsidio sigue siendo un elemento necesario: sin él, el modelo no se sostiene solo. Pero el subsidio tiene que tener un objetivo por año: si te quedas a la mitad, la empresa al siguiente año se cae y empieza de cero.”
Leo Hernández, Root Capital
Hernández también presentó el préstamo de resiliencia climática, un producto desarrollado hace cuatro años que Root Capital otorga a las cooperativas para que ellas lo transfieran directamente a los productores. 'Para crear ese producto tuve que invertir 4 años y más de 100 mil dólares en capacitación. La nutrición del suelo y la planta es lo que hace resiliente la actividad productiva', explicó.
Caja SMG: el incentivo verde desde los ahorros de los socios
Víctor García, de Caja SMG, compartió la experiencia de la cooperativa con 66 años de operación y 59 sucursales en cuatro estados. Caja SMG creó un modelo de incentivo verde que aplica a toda su cartera: cualquier crédito vinculado a prácticas sustentables —paneles solares, producción orgánica, reducción de emisiones— recibe un descuento de 2 puntos porcentuales en la tasa.
“Nació de una pregunta simple: ¿cómo abona Caja SMG al cambio climático? Si produces de forma sustentable, te bajamos 2 puntos en tu tasa. Lo financiamos con los ahorros de nuestros propios socios. Sé que no es tan intuitivo como la asistencia técnica, pero es el granito de arena con el que empezamos.”
Víctor García, Caja SMG
El Renacimiento Mixe: crédito indígena con cláusulas de reforestación
Víctor M. Rodríguez, presidente de El Renacimiento Mixe, presentó la experiencia de la unión de cooperativas indígenas de la sierra mixe de Oaxaca, integrada por 39 sociedades cooperativas y 404 socios. El Renacimiento Mixe financia créditos ganaderos con una condición ambiental explícita en cada contrato.
“Nos dieron el financiamiento a un 8% anual y lo colocamos a un 2%. Por cada vientre bovino financiado, nuestros socios deben sembrar 15 árboles. Por cada becerro, 10 árboles. Hacemos verificaciones constantes de campo. Los socios están cumpliendo y la familia entera se está involucrando.”
Víctor M. Rodríguez, El Renacimiento Mixe
Rodríguez también describió la transición que El Renacimiento Mixe ha impulsado en su zona: de ganadería convencional a ganadería regenerativa. 'No fue una tarea nada fácil hacer conciencia a nuestros socios, pero llevamos bastante avance. La rotación de potreros ha beneficiado muchísimo el cuidado de nuestros suelos: lo observamos físicamente', afirmó.
LAS VOCES DEL CAMPO: EL FINANCIAMIENTO VISTO DESDE EL TERRITORIO
El debate del panel convocó intervenciones del público que pusieron en términos concretos las fricciones que los panelistas habían descrito en abstracto. Porfirio Uribe, de Productores Orgánicos de Calakmul, relató ante el auditorio el resultado de un proceso reciente de solicitud de crédito para 100 apicultores de su organización.
“Metimos 100 solicitudes de crédito para pequeños productores de 25 colmenas. ¿Saben cuántos salieron aprobados? Diez. Toda una talacha de juntar el acta de nacimiento, el recibo del comisario, y cuando logramos juntar todo nos dijo el intermediario: ya caducaron, vuelvan a actualizar. FIRA, ponte las pilas. Acerquen más la forma de llegar al lugar.”
Porfirio Uribe, Productores Orgánicos de Calakmul
Una ganadera de Tomatlán, Jalisco, integrante del Proyecto SAbERES, planteó la comercialización como el eslabón más urgente para su sector: 'Somos 300 ganaderos bajo el cobijo de SAbERES y tenemos un rastro TIF que no ha trabajado. La parte más importante para acceder a financiamiento es la comercialización de los productos. Sin eso, el crédito no tiene hacia dónde ir', señaló.
Víctor Rodríguez, de El Renacimiento Mixe, cerró el debate con una reflexión sobre la inequidad del sistema: 'Nosotros tomamos los recursos del fondo regional como capital de trabajo, los prestamos al 6% y nos capitalizamos. Desde que somos cooperativa ya no tenemos subsidios. Y siento que esto no es justo: todas las personas que vienen aquí están combatiendo el cambio climático desde sus trincheras, y estamos excluidos de todos los programas federales, estatales y municipales'.
EL MECANISMO DE FINANCIAMIENTO DEL PROYECTO SABERES
Como cierre de la jornada de paneles, FIRA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentaron el mecanismo de financiamiento diseñado por el Proyecto SAbERES para hacer viable económicamente la implementación de medidas de Adaptación Basada en Ecosistemas para pequeños productores rurales. El mecanismo combina crédito con asistencia técnica y busca ser replicable como modelo para otros territorios y sistemas productivos.
CONCLUSIONES: HACIA UNA POLÍTICA NACIONAL DE ADAPTACIÓN CON FINANCIAMIENTO REAL
Al cierre del foro, Ismael Arce, de WRI México, presentó los acuerdos y siguientes pasos de las dos jornadas de trabajo. Iván Zúñiga convocó a traducir lo construido en instrumentos concretos.
“Lo que pretendemos con el día de hoy y el de ayer es tener una primera base para seguir conversando. La adaptación es una agenda que está apenas emergiendo. Hablamos de mitigación desde hace quince o veinte años; en adaptación, tenemos mucho por construir. Lo que sale de este foro es un primer paso.”
Iván Zúñiga, Director de Recursos Naturales, WRI México / Coordinador General, Proyecto SAbERES
El Foro Nacional de AbE y Financiamiento Rural dejó como conclusión central que las soluciones existen: están en el territorio, en las cooperativas, en los intermediarios financieros comunitarios, en las prácticas de ganadería regenerativa, en los cafetales certificados, en los apiarios de Calakmul. El reto es construir la arquitectura sistémica —de política pública, financiamiento y asistencia técnica— que permita escalarlas.
El Proyecto SAbERES sistematizará los resultados del foro en un documento que será compartido con todas las instituciones participantes y con el proceso de elaboración de la política nacional de adaptación que coordina el INECC. El proyecto tiene horizonte de operación hasta 2028.