Foro SAbERES 2026
Participantes del Foro Nacional de Adaptación Basada en Ecosistemas y Financiamiento Rural, reunidos en la UNAM. Ciudad de México, 22 de abril de 2026. Fotografía: SAbERES

El primer día del Foro Nacional de Adaptación Basada en Ecosistemas y Financiamiento Rural, impulsado por el Proyecto SAbERES, reunió en la UNAM a productores rurales, académicos, funcionarios federales y organismos internacionales para avanzar en una política nacional de adaptación climática para los sistemas productivos rurales.

 

Ciudad de México, 22 de abril de 2026.- En México, el 85% de la producción agroalimentaria y el 60% de los empleos del sector agropecuario provienen de los pequeños productores rurales, quienes son al mismo tiempo los más expuestos al cambio climático. Con ese telón de fondo, el Proyecto SAbERES abrió este miércoles su Foro Nacional de Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE) y Financiamiento Rural en la Unidad de Seminarios 'Dr. Ignacio Chávez' de la UNAM, con la presencia de representantes del gobierno federal, organismos multilaterales y organizaciones de productores de diez estados del país.


Iván Zúñiga, de WRI México y Coordinador General del Proyecto SAbERES, estableció el marco conceptual de la jornada al señalar que la adaptación climática no puede reducirse a un inventario de prácticas agronómicas.


“La adaptación, más allá de ser práctica sobre el terreno, es un proceso social. El Proyecto SAbERES aborda este tema no solamente como un asunto productivo, sino como un tema de reproducción social, de justicia social y de acceso a mejores medios de vida de personas que normalmente tienen poca atención por parte de los estados.”
Iván Zúñiga, Director de Recursos Naturales, WRI México / Coordinador General, Proyecto SAbERES


Zúñiga aportó cifras globales para contextualizar la dimensión del problema: en México existen 5.5 millones de unidades productivas de pequeños productores familiares; a nivel mundial, cerca de 2,500 millones de personas están involucradas con la pequeña producción agropecuaria. 'Estamos hablando de un sector crítico para mantener la sociedad como la conocemos hoy', afirmó.


El gobierno federal: metas, avances y la urgencia del escalamiento


Xóchitl Ramírez, representante de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), presentó las cuatro líneas estratégicas del sector en el sexenio —bienestar rural, productividad, agua y sustentabilidad climática— y detalló los compromisos en materia de deforestación cero, reducción de plaguicidas y reconversión productiva. Ramírez señaló que el 95% de la deforestación en México tiene causas agropecuarias, de las cuales el 73% corresponde a la ganadería.


“Más del 60% de la deforestación en México se produce por la ganadería. Estamos trabajando muy intensamente en ese tema. Ya hubo un acuerdo interinstitucional: desde el primero de abril, todo el aguacate que se exporta estará libre de deforestación. Queremos seguir con agave, soya, berries y ganadería.”
Xóchitl Ramírez, Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER)


Ramírez también advirtió sobre la crisis de fertilizantes derivada del conflicto bélico internacional y la dependencia de México de importaciones provenientes de Rusia y China, que representan más del 80% del consumo nacional. En ese contexto, señaló la urgencia de las soluciones basadas en la naturaleza: 'Necesitamos encontrar soluciones muy rápidas para resolver el deterioro de los suelos y los bosques basadas en lo que nos da la propia naturaleza'.


Celia Pigueron, Coordinadora General de Adaptación del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), anunció que 2026 está dedicado a elaborar la política nacional de adaptación, un instrumento mandatado por la Ley General de Cambio Climático pero que nunca había sido desarrollado. Pigueron subrayó que el proceso será multiactor y territorial, y advirtió sobre la velocidad del calentamiento en México.


“México está incrementando su temperatura a mayor velocidad que otras regiones del mundo. Eso significa que tenemos menos tiempo para adaptarnos a estas condiciones cambiantes. La política nacional de adaptación que estamos construyendo este año es un proceso que está abriendo brecha: nunca se había hecho.”
Celia Pigueron, Coordinadora General de Adaptación, INECC


La FAO: sin pequeños productores no hay adaptación


Carla Toledo, representante de la FAO en México, puso en perspectiva global la situación del campo y planteó dos premisas que articularon el debate del día.


“No hay adaptación sin pequeños productores. Y no hay pequeños productores resilientes sin un ecosistema funcional. Tenemos que tirarle hacia los dos lados. Hay que tomar estas oportunidades para ver no solo un aspecto de la producción, sino todo lo que conglomeramos alrededor.”
Carla Toledo, representante de la FAO en México


Toledo señaló también la fragmentación de los esfuerzos institucionales como un obstáculo estructural: 'Vemos muchos proyectos pasar. Ahí nos falta un poquito: ¿cómo coordinamos mejor estos esfuerzos, cómo retomamos lo que ya había avanzado y no reinventamos?', preguntó ante el auditorio.


Las voces del campo: innovar o caducar


Silvia Herrera, de la Unión de Ejidos y Comunidades San Fernando, Chiapas —organización productora de café orgánico y comercio justo— describió la lógica de la adaptación tal como se vive en el territorio, lejos de los marcos conceptuales.


“En el campo, el productor que se queda estático es un productor cuya fecha de caducidad está ahí puesta. Nosotros tenemos que innovar, adaptarnos, trabajar con las condiciones que tenemos. El cambio climático es hasta un pretexto, porque en realidad quienes estamos en el campo no solo lo sufrimos: también estamos todo el tiempo buscando soluciones.”
Silvia Herrera, Unión de Ejidos y Comunidades San Fernando, Chiapas


Herrera señaló la necesidad de espacios como el foro para articular los esfuerzos dispersos: 'Si todos vamos jalando juntos y aprovechamos la experiencia que tenemos de décadas, llegamos más rápido. Si vamos cada quien por separado, llegamos más lento al objetivo'.


Leticia Vaca, ganadera de la Costa Norte de Jalisco e integrante del grupo de innovación local Agua Paloma, presentó los resultados concretos de tres años de transición a la ganadería regenerativa en su organización. Sus cifras generaron una de las discusiones más animadas de la jornada.


“Con la ganadería tradicional, el costo de producción llegaba a entre 60 y 75 pesos por kilogramo de carne, cuando el precio de venta era 50 pesos: estábamos perdiendo. Con la ganadería regenerativa que iniciamos en 2024, el costo bajó a 32 pesos. Necesitamos un cambio de mentalidad entre los productores ganaderos: hacer las cosas diferentes.”
Leticia Vaca, Ganaderos de la Costa Norte de Jalisco


Vaca también señaló que su organización lleva tres años solicitando apoyo gubernamental para paneles solares y bombas sumergibles para distribución de agua, sin resultados: 'Quiero que las autoridades tomen conciencia de estas cosas. Necesitamos que voltean los ojos hacia nosotros', afirmó.


LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO: EVIDENCIA CIENTÍFICA Y EXPERIENCIA CAMPESINA


El panel de diagnóstico, moderado por Ismael Arce de WRI México, reunió a investigadores de universidades y centros de investigación con productores en activo, en un ejercicio deliberado de contraste entre la evidencia científica y la experiencia territorial.


Alejandro Monterroso, investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, presentó mapas de impacto climático en los sistemas productivos rurales desarrollados por su institución. Entre sus hallazgos destacó el aumento de los requerimientos hídricos de los cultivos —entre un 5 y un 12% adicional según el escenario—, la pérdida de idoneidad climática para cultivos estratégicos y los efectos combinados de sequía, alta temperatura y proliferación de plagas.


“En condiciones normales, sin fenómenos de variabilidad climática, ya emergen territorios donde la sequía se manifiesta de manera recurrente. Los efectos son en cascada: la sequía de 2011 trajo una correlación directa con la presencia de descortezadores en los bosques. Tenemos que dirigir la adaptación con base en los estudios de vulnerabilidad: a dónde, a qué, por qué y cuál riesgo es el mayor.”
Alejandro Monterroso, investigador, Universidad Autónoma Chapingo


Luis Miguel Galindo, Director de Clima, Energía y Finanzas de WRI México, analizó los costos económicos del cambio climático desde una perspectiva macroeconómica. A partir de modelos econométricos, Galindo identificó que los impactos son heterogéneos por sector, estado y tipo de productor, y que los grupos de ingreso más bajo —entre los que se concentran los pequeños productores rurales— absorben de manera desproporcionada los impactos climáticos.


“Hay que pasar de una adaptación que en muchos casos es ineficiente o inexistente, a transitar de lo inevitable a lo sostenible. Los efectos del cambio climático son no lineales: un aumento de un grado tiene cierto efecto, pero el segundo grado tiene un efecto mucho más pronunciado. Y eso es particularmente crítico para las áreas tropicales.”
Luis Miguel Galindo, Director de Clima, Energía y Finanzas, WRI México


Galindo también presentó datos sobre la dependencia de los pequeños productores de los ecosistemas como mecanismo de defensa ante el riesgo: 'La gente utiliza como un banco la producción de frijol o de maíz. Si todo va mal, al final tienen para comer. Eso muestra que hay otro grupo de productores que aprovecha mejor los ecosistemas y que la heterogeneidad entre productores resulta fundamental para diseñar la adaptación', explicó.


Rogelio Sánchez, del Grupo Vicente Guerrero, puso el acento en la brecha entre el conocimiento científico disponible y su aplicación práctica en el territorio campesino.


“Antes podíamos predecir cómo venía la temporada de lluvias. Hoy nuestros calendarios agrícolas cambian año tras año y tenemos que buscar un proceso de adaptación constante. La academia genera información importante, pero necesitamos mecanismos para bajarla a un vocabulario que se entienda en la comunidad. Hay muchas tesis de estudiantes en Vicente Guerrero que responden a requerimientos académicos, no a necesidades de las comunidades.”
Rogelio Sánchez, Grupo Vicente Guerrero


Sánchez planteó también el compromiso moral que implica el trabajo en el campo: 'No solo los desafíos son cómo nos adaptamos al cambio climático, sino también cómo asumimos el compromiso moral y social. Seguimos sintiendo que la investigación y el trabajo científico están muy alejados de la praxis', afirmó.


Porfirio Uribe, presidente de Productores Orgánicos de Calakmul y apicultor en la Reserva de la Biosfera de Calakmul —una de las regiones con mayor producción de miel orgánica del país—, ofreció el testimonio más directo de los impactos del cambio climático en los polinizadores.


“Las abejas están en modo supervivencia. Ya no producen miel: están dedicadas a proteger a sus crías del calor. Antes las cajas las poníamos a cielo abierto; ahora la temperatura llega casi a 40 grados y la cría de abeja no puede superar los 30 grados dentro de la caja. En Calakmul, que siempre tuvo un microclima privilegiado por la densidad del bosque, ya la temperatura subió un grado o más y todo cambió.”
Porfirio Uribe, Productores Orgánicos de Calakmul


Uribe también señaló que los reservorios naturales se están secando, que la fauna silvestre sufre por la escasez de agua y que las políticas públicas se concentran en los 40 mil habitantes humanos de Calakmul pero olvidan el ecosistema que los sostiene: 'Las políticas públicas tienen que voltear a ver lo que está detrás de lo que le da de comer al mamífero humano', afirmó. Su cierre fue contundente: 'A las políticas públicas, si queremos tener éxito todos, hay que preguntarle al productor. Él sí sabe cómo vive y cómo muere, y él sí siente el calor y la escasez del cambio climático'.


POLÍTICAS PÚBLICAS: AVANCES, VACÍOS Y EL RETO DEL ESCALAMIENTO


El conversatorio sobre el panorama de las políticas públicas rurales fue moderado por Zadya Vargas, Coordinadora de Políticas Públicas de WRI México, con la participación de Verónica Bunge (SADER) y Celia Pigueron (INECC). El espacio fue descrito por la moderadora como un momento inusual de alineación institucional entre el sector ambiental y el sector agropecuario, históricamente desarticulados.


SADER: tres ejes y el reto del escalamiento


Verónica Bunge, Directora General de Sustentabilidad y Resiliencia Climática de la SADER, presentó los tres ejes del trabajo de su dirección —producir sin deforestación, sin contaminación y con bajas emisiones— y aportó un dato que resumió la urgencia de la agenda de adaptación.


“El 61% de las unidades de producción manifiestan que parte de sus pérdidas han sido por eventos climáticos. El cambio climático ya está y está impactando. Los productores ya empezaron con la adaptación, independientemente de lo que hagamos en el gobierno.”
Verónica Bunge, Directora General de Sustentabilidad y Resiliencia Climática, SADER


Bunge planteó el escalamiento como el nudo central de la política de adaptación. Las escuelas de campo, señaló, atienden apenas al 4% de los productores del país, y los diagnósticos de los proyectos como SAbERES tienen un costo por beneficiario que hace imposible la cobertura universal sin rediseñar el modelo de intervención.


“Las medidas AbE están ahí, pero si no transforman o no generan un cambio en el bolsillo del productor, no se van a adoptar. No podemos pretender que baste con la concientización cuando el problema es alimentarse día a día. Necesitamos una solución innovadora que pueda escalarse con el menor costo posible. Y estoy convencida de que estamos dejando fuera a las escuelas: tenemos un ejército de jóvenes que podrían estar difundiendo estas medidas y convenciendo a sus familias de adoptarlas.”
Verónica Bunge, Directora General de Sustentabilidad y Resiliencia Climática, SADER


Bunge también subrayó que el escalamiento requiere alinear el sistema financiero con los objetivos de adaptación: 'Si el financiamiento siempre va a ser una barrera, entonces no tenemos la solución en nuestras manos. Lo que no tenemos es una solución innovadora que pueda escalarse con el menor costo posible', señaló.


INECC: la política nacional de adaptación y el Atlas de Vulnerabilidad


Celia Pigueron detalló el proceso que el INECC coordina en 2026 para elaborar la política nacional de adaptación, estructurada en seis ejes temáticos: población y territorio; sistemas productivos y seguridad alimentaria; biodiversidad y ecosistemas; agua; infraestructura estratégica; y seguridad y cambio climático. La política se construirá mediante talleres regionales en siete zonas del país, en un proceso que Pigueron describió como 'abrir brecha'.


“En adaptación no tenemos métricas únicas para saber si nos estamos adaptando o no. Tenemos mucha información desde la ciencia, desde la academia, desde los territorios, pero nos falta traducirla en indicadores concretos. Esta política es multiactor y territorial, no es un esfuerzo solo de gobierno. El reto es cómo hacemos esto a nivel de territorio y con todos los sectores involucrados.”
Celia Pigueron, Coordinadora General de Adaptación, INECC


Pigueron también anunció la actualización del Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático, herramienta que no había sido renovada desde 2017, y su transformación en una plataforma interoperable con sistemas de otras dependencias federales. La coordinadora hizo un llamado directo al Proyecto SAbERES para que contribuya con sus aprendizajes al diseño de la política:


“Hay una oportunidad que no sé si se va a volver a dar: ahorita se alinean los astros para transformar este tipo de proyectos y prácticas en política pública. Ayúdenos a empaquetar todo esto de una manera que podamos meterlo en los instrumentos que estamos elaborando. Necesitamos que nos digan qué puede incluirse en políticas públicas para que nosotros también hagamos la argumentación.”
Celia Pigueron, Coordinadora General de Adaptación, INECC


Pigueron cerró su intervención con un mensaje sobre el potencial del sector privado como actor de la adaptación: 'Uno de los objetivos de la política de adaptación es generar portafolios de inversión que se le puedan presentar al sector privado, diciéndole que aquí hay una oportunidad para invertir en soluciones de adaptación al cambio climático. No solo como responsabilidad por el impacto que han tenido en el planeta, sino como una oportunidad de desarrollar tecnologías e industrias', explicó.


Durante el debate posterior al conversatorio, participantes del auditorio plantearon preguntas sobre el tema de inseguridad en territorios rurales —señalado como una barrera para el acceso de organizaciones de la sociedad civil y cooperación internacional a ciertas regiones—, la reducción del número de organizaciones de la sociedad civil por falta de financiamiento, la necesidad de certificación para la carne de ganadería regenerativa y la pertinencia de instrumentos diferenciados según el tamaño de los productores.


Andrés Juárez, de WRI México y moderador del conversatorio, planteó ante el panel una distinción que orientó el debate de las mesas de trabajo de la tarde: 'Los grandes emisores de la agricultura no son los pequeños productores. Hay estudios, incluso de la FAO, de que la pequeña agricultura enfría al planeta. Para el caso de la adaptación, es muy importante esta diferenciación entre pequeños y grandes productores agrícolas'.


DOS AÑOS EN TERRITORIO: LO QUE EL PROYECTO SABERES HA APRENDIDO


Las cuatro organizaciones del consorcio SAbERES que trabajan directamente en territorio —GAIA, IICA, Natura y Ecosistemas Mexicanos y UICN— presentaron los resultados de más de dos años de acompañamiento en campo. El proyecto acumula cerca de tres mil eventos de capacitación, 23 mil participantes —35% mujeres y 46% población indígena—, 1,350 productores implementando medidas de adaptación y 25,500 hectáreas bajo prácticas de AbE.


Marco Antonio González, de GAIA, expuso el enfoque metodológico del consorcio, que trabaja simultáneamente en tres escalas: la unidad productiva familiar, la organización y el territorio. González identificó 25 prácticas de bajo costo y fácil adopción y destacó el cambio conceptual más importante del proyecto:


“Pasamos del concepto del productor al de la familia. El tejido social inicial es la familia: cómo interactúo entre familias hace un pueblo. La política pública debería asumir ese reto, porque normalmente está dirigida de manera individual y no familiar. Y ese es el primer tejido social en cualquier lugar.”
Marco Antonio González, GAIA / Proyecto SAbERES


Leticia Deschamps, del IICA, presentó los resultados del modelo de implementación y resumió el aprendizaje central de dos años de trabajo en campo.


“Un aprendizaje fundamental es que la adaptación solo se escala cuando mejora la productividad. El productor adopta lo que comprueba que funciona. Tenemos soluciones confirmadas y validadas con los productores. El reto no es técnico: es más sistémico. Actualmente no vemos condiciones en el sistema para poder escalar. Necesitamos un sistema que nos lo permita.”
Leticia Deschamps, IICA / Proyecto SAbERES


Elisa Castro, de Natura y Ecosistemas Mexicanos, compartió la experiencia en la Selva Lacandona de Chiapas y Tabasco, donde trabajan con 700 productores de 15 organizaciones en siete modelos productivos. Castro describió impactos del cambio climático en una región históricamente húmeda.


“En la Selva Lacandona, que es uno de los sitios más húmedos de México, ya empieza a pasar que en las temporadas de secas los pozos no tienen agua y las casas no tienen agua. Los dos ciclos de cultivo al año que se hacían están en riesgo de reducirse a uno. El clima se ha vuelto mucho menos predecible: sequías más largas, temperaturas más altas, lluvias más intensas.”
Elisa Castro, Natura y Ecosistemas Mexicanos / Proyecto SAbERES


Osvaldo Flores, de la UICN, señaló la contradicción estructural que enfrenta el financiamiento de la adaptación en los territorios donde opera el proyecto.


“Los productores no pueden sostener la carga de conservación de territorios, no pueden incorporar adicionalmente medidas de adaptación y además financiarlas en territorios que proveen servicios ecosistémicos para toda la población. Hay que hacerlo evidente y buscar espacios para el financiamiento.”
Osvaldo Flores, UICN / Proyecto SAbERES


Al cierre del panel, Iván Zúñiga señaló los cinco aprendizajes centrales del proyecto: la adaptación como proceso social; el escalamiento territorial como condición de largo plazo; el financiamiento y la política pública como motores habilitadores; el enfoque sistémico frente al enfoque parcelario; y la diversidad de abordajes según el sistema productivo y la región. 'El cambio climático es global, pero las soluciones son locales', resumió.


MESAS TEMÁTICAS: PROPUESTAS DESDE LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS


La tarde del primer día se organizó en ocho mesas de trabajo multiactor. Productores, organizaciones, especialistas y representantes del sector financiero elaboraron propuestas concretas de política de adaptación climática por sistema productivo.


Ganadería
La mesa de ganadería constató que la ganadería regenerativa es técnicamente viable y económicamente rentable, pero que los instrumentos de política pública para escalarla son insuficientes. Su relator señaló que la ganadería tradicional ya no es rentable en las condiciones actuales del cambio climático, mientras los sistemas regenerativos han demostrado reducir costos y aumentar la productividad. La mesa identificó como prioridades la armonización de instrumentos entre dependencias, el acceso a financiamiento para infraestructura y la asistencia técnica diferenciada.


Un participante de la mesa, productor de la región del Papaloapan, planteó la ausencia de certificación para carne de libre pastoreo como una barrera de mercado que impide a los ganaderos regenerativos obtener sobreprecio por sus prácticas: 'Nuestro ganado sano llega a los corrales y ahí le meten anabólicos y granos transgénicos. Esa carne ya no sale saludable. Necesitamos políticas e instrumentos que certifiquen la ganadería orgánica y regenerativa y le den una terminación al trabajo que se viene haciendo', afirmó.


Agricultura
La mesa de agricultura identificó problemáticas en cuatro dimensiones: social, tecnológica, financiera y de mercado. Entre sus conclusiones destacó que la tecnología agrícola disponible está diseñada para grandes productores y no contempla la realidad de la pequeña producción. Un productor de la mesa sintetizó la demanda al gobierno: 'La principal problemática que identificamos es asegurar mecanismos para tener producción durante todo el año, no solamente en un ciclo productivo'. La mesa propuso la vinculación de programas como Sembrando Vida con esquemas de certificación de bioinsumos, la mejora de las reglas de operación de los programas de apoyo y el desarrollo de bioinsumos localmente certificados para reducir la dependencia de insumos importados.


Cafeticultura
La mesa de cafeticultura, integrada principalmente por organizaciones de Chiapas, identificó como problemáticas centrales el acceso al financiamiento, la rentabilidad y el mercado. Su relatora, Alma Jazmín, planteó una paradoja frecuente en los proyectos de desarrollo rural.


“Ponemos mucha atención al cambio climático, a la producción, al mejoramiento de capacidades, pero nunca vinculamos la parte final. Con todas estas intenciones, muchas veces le pintamos un escenario muy bonito al productor: tu parcela va a estar hermosa, biodiversa. ¿Y quién le ayuda a vender?”
Relatora, Mesa de Cafeticultura


La mesa propuso una banca de desarrollo incluyente orientada a pequeños productores, la actualización del padrón nacional de productores de café y un llamado a que las instituciones públicas compren café de organizaciones de pequeños productores como medida directa de apoyo: 'En Chiapas son 15 estados los que producen café. Siempre decimos: consuman café de pequeños productores, no solo por calidad: llevamos 40 años trabajando en eso', señaló la relatora.


Cacao
La mesa de cacao, representada por productores de Tabasco, identificó como principales impactos del cambio climático la proliferación de cochinilla, monilia y otras plagas, la maduración temprana del fruto por estrés hídrico y los fuertes vientos que dañan plantaciones. La mesa señaló que el cacao —cultivo con múltiples servicios ambientales asociados cuya producción nacional ha caído significativamente— requiere reconocimiento en política pública y mercados especializados que permitan al productor obtener valor agregado por sus prácticas sostenibles.
Apicultura


La mesa de apicultura, con representación de productores de Calakmul y Michoacán, identificó el acceso a agua limpia, el control de pesticidas y el cambio climático como sus principales desafíos. Un apicultor de Calakmul planteó ante la mesa una propuesta de transformación del modelo productivo.


“Necesitamos dejar de enseñar la apicultura comercial basada en la explotación de la abeja y avanzar hacia un modelo regenerativo donde le sirvamos a la abeja, no al revés. Estamos desarrollando ese modelo en Calakmul con el Proyecto SAbERES. Queremos proponer que se considere a la apicultura una práctica de conservación por los bienes que presta al ecosistema.”
Apicultor de Calakmul, Mesa de Apicultura


Forestal
La mesa forestal, con participación de representantes de Oaxaca, Michoacán e Hidalgo, identificó como obstáculos la falta de comprensión sobre la diferencia entre adaptación y mitigación, los desafíos de gobernanza comunitaria, la ausencia de asistencia técnica y la necesidad de actualizar padrones para incluir a jóvenes y mujeres. Su relatora, Laura Jiménez de UZACHI, propuso desarrollar protocolos comunitarios de manejo de fuego y alertas tempranas, y tratar el bosque como una integralidad, no como una sola especie comercial.


Ecoturismo
La mesa de ecoturismo, con representación de comunidades de la Selva Lacandona, identificó cuatro problemáticas: dificultad de acceso y conectividad, poca difusión turística, actividades ilícitas que afectan la biodiversidad y trámites fiscales complejos para empresas comunitarias. La mesa subrayó que la regulación diferenciada entre empresas comunitarias y empresas privadas es una condición indispensable para el sector.


Gobernanza territorial
La mesa de gobernanza territorial, coordinada por Iraís Sánchez del SICOBI, identificó la tensión entre la lógica individualista de los programas de gobierno y la lógica colectiva de las organizaciones que trabajan en adaptación climática como el obstáculo estructural más difícil de resolver.


“Los programas de gobierno van hacia lo individual y nosotros estamos trabajando en lo colectivo. Eso muchas veces truena los procesos. Si esto se queda solo en el ánimo y en la voluntad de este grupo, sin estrategias legislativas nacionales e internacionales, pasan otros cinco años y todo sigue diluido.”
Iraís Sánchez, SICOBI / Mesa de Gobernanza Territorial


Al cierre de la plenaria de resultados, el denominador común de las ocho mesas fue inequívoco: financiamiento asequible, instrumentos diferenciados para pequeños productores y políticas públicas que reconozcan el valor de las prácticas de Adaptación Basada en Ecosistemas como estrategia productiva, no solo ambiental.


PRIMER DÍA: UNA BASE PARA CONSTRUIR


Al cierre de la primera jornada, Iván Zúñiga convocó a los participantes a mantener el impulso generado durante el día y a traducirlo en insumos concretos para los instrumentos de política pública que se están construyendo.


“Lo que pretendemos con el día de hoy y el de mañana es tener una primera base para seguir conversando. La adaptación es una agenda que está apenas emergiendo. Hablamos de mitigación desde hace quince o veinte años; en adaptación, tenemos mucho por construir. Lo que sale de aquí es un primer paso.”
Iván Zúñiga, Director de Recursos Naturales, WRI México / Coordinador General, Proyecto SAbERES


La segunda jornada del Foro Nacional de AbE y Financiamiento Rural se realizará este jueves 23 de abril en el Auditorio del Instituto de Biología de la UNAM, con la agenda centrada en el financiamiento rural para la adaptación climática.