México necesita alinear sus finanzas públicas con la acción climática: estudio de WRI México
En el VIII Seminario Internacional de Teoría y Política Económica 2026, el Dr. Luis Miguel Galindo señaló que una reforma fiscal verde puede contribuir a fortalecer las finanzas públicas, atender impactos ambientales y avanzar hacia un desarrollo sustentable.
CIUDAD DE MÉXICO.— México enfrenta una doble presión: un crecimiento económico por debajo de su potencial y un creciente impacto del cambio climático que demanda mayores recursos públicos. Durante el VIII Seminario Internacional de Teoría y Política Económica 2026, en la ponencia “Política Fiscal Verde, Economía y Desarrollo Sustentable”, Luis Miguel Galindo, director de Clima, Economía y Finanzas y Energía (CEF-E) y académico de la UNAM, presentó un análisis sobre la fragilidad de las finanzas públicas y la oportunidad de alinearlas con los objetivos climáticos.
“La sostenibilidad de finanzas públicas en una economía que no crece es mucho más complicado”, señaló Galindo. Explicó que el bajo dinamismo económico implica mayores requerimientos de gasto y una menor capacidad para generar ingresos fiscales, lo que contribuye al aumento del déficit y la deuda pública. El estudio estima que la economía mexicana crecerá a un promedio anual de 2.1% entre 2025 y 2030.
Crecimiento económico y emisiones avanzan a ritmos distintos
Entre 2001 y 2024, el PIB per cápita creció apenas 0.7% anual en promedio, mientras que el consumo de gasolina aumentó 3.9% y las emisiones brutas de gases de efecto invernadero, 1.6% al año. Galindo explicó que el desafío consiste en impulsar la actividad económica sin profundizar sus costos ambientales: “Tenemos que encontrar una forma para desacoplar las partes positivas del crecimiento económico, de las partes negativas”.
Una reforma fiscal verde como palanca de desarrollo
Aunque los ingresos por impuestos verdes representan 0.96% del PIB mexicano, por encima del promedio de América Latina de 0.92%, se mantienen por debajo del 1.82% de la OCDE. En este sentido, Galindo señaló que existe un margen para fortalecer la recaudación mediante instrumentos que atiendan las externalidades ambientales.
“Una reforma fiscal verde aplicada apropiadamente debería atender la externalidad negativa, contribuir a generar ingresos fiscales y tres, podría generar lo que se conoce como un reciclaje fiscal que es regresarle parte de estos impuestos a los grupos marginados que más sufren por estas consecuencias”, afirmó.
Derivado de un estudio generado en WRI México, se tienen estimaciones del Costo Social del Carbono en 82.10 dólares por tonelada de CO₂ equivalente y el precio al carbono de referencia 44.21 dólares. El análisis calcula de forma complementaria que un gravamen de 50 dólares por tonelada de CO₂ equivalente sobre las emisiones registradas en 2024 podría generar alrededor de 37.8 mil millones de dólares.
El investigador subrayó que la reforma no debe limitarse a corregir impactos ambientales, sino también contribuir al desarrollo económico: “No se ve una reforma fiscal verde solamente como atender la externalidad negativa, sino como una estrategia, una palanca de desarrollo para contribuir a desarrollar finanzas públicas más sólidas”.
El estudio plantea que alinear las finanzas públicas con los objetivos climáticos requiere reorientar los incentivos fiscales, mejorar la transparencia y precisión del etiquetado presupuestario y fortalecer los instrumentos de precio al carbono. Estas medidas pueden contribuir a reducir los incentivos que favorecen el deterioro ambiental y ampliar los recursos disponibles para una transición climática justa.