panel “Financiamiento para la conservación y restauración de los manglares de México”
Panel “Financiamiento para la conservación y restauración de los manglares de México”

Representantes de WRI México, Nación Verde y WWF analizaron qué tipo de financiamiento permite conservar y restaurar manglares a gran escala, cómo asegurar que los recursos lleguen a las comunidades que realizan el trabajo y qué papel pueden tener las empresas, los seguros y el carbono azul.

Ciudad de México, 8 de octubre de 2026. Representantes de WRI México, Nación Verde y WWF coincidieron en que conservar y restaurar los manglares de México a gran escala requiere un financiamiento de largo plazo que vaya más allá de la filantropía y que llegue de manera directa a las comunidades que realizan el trabajo en el territorio. Lo plantearon en el panel “Financiamiento para la conservación y restauración de los manglares de México”, realizado a las 13:45 horas en el Salón Horizontes del Papalote Museo del Niño, como parte de México por el Clima: Semana de Acción.


El panel fue moderado por Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México. Participaron José Iván Zúñiga, director de Paisajes Forestales de WRI México; Octavio López Coronel, director ejecutivo de Nación Verde; y Alejandra Calzada, coordinadora de Adaptación al Cambio Climático de WWF. La conversación se organizó en dos partes: primero, cómo canalizar el financiamiento hacia proyectos comunitarios y escalarlos; después, qué vías de financiamiento innovadoras pueden generar el capital que se necesita.

Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México. Participaron José Iván Zúñiga, director de Paisajes Forestales de WRI México; Octavio López Coronel, director ejecutivo de Nación Verde; y Alejandra Calzada, coordinadora de Adaptación al Cambio Climático de WWF.
Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México


Una propuesta nacional a diez años
Al abrir la sesión, López Olvera explicó que México cuenta con el Capítulo México de la Alianza Global por los Manglares, en el que colaboran más de 60 organizaciones, entre ellas WRI y WWF. Durante casi año y medio, dijo, el grupo trabajó con la participación de más de cien personas en una propuesta nacional integral a diez años para acelerar la conservación y la restauración de los manglares, con beneficios para la biodiversidad, las personas y el clima.


La moderadora indicó que la propuesta plantea una inversión de 70 millones de dólares en diez años para mejorar la protección de los manglares, implementar acciones de gestión en territorio en 25% de ellos y restaurar al menos 50% de los que se han perdido, con beneficios para más de 400 mil personas. Se estructura en cinco ejes: coordinación y gobernanza, financiamiento e inversión, política pública, conocimiento y capacidades, y acciones en territorio, y define cinco paisajes prioritarios. “El reto de financiamiento es enorme”, afirmó.

Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México. Participaron José Iván Zúñiga, director de Paisajes Forestales de WRI México; Octavio López Coronel, director ejecutivo de Nación Verde; y Alejandra Calzada, coordinadora de Adaptación al Cambio Climático de WWF.
Iván Zúñiga, director de Paisajes Forestales de WRI México


Cómo llegar a las comunidades: un ecosistema costoso de restaurar
Zúñiga ubicó la situación de los manglares en México: se trata de un ecosistema en propiedad federal que enfrenta presiones inmobiliarias y turísticas y que es muy costoso de recuperar. “Si la reforestación normal es cara, la restauración de una línea costera o de los manglares en particular es mucho más cara”, dijo. Planteó dos preguntas de fondo: quién se beneficia de retirar los manglares y quién debe pagar su restauración, si los manglares son un bien público cuyos servicios benefician a toda la sociedad, aunque no todas las personas participan de igual manera en su conservación.


El director de Paisajes Forestales describió el programa que WRI México desarrolla en la península de Yucatán, donde el retroceso de los manglares ha sido acelerado en las últimas décadas. El programa, en colaboración con el Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD, convoca cada dos años a las comunidades para seleccionar sitios prioritarios de restauración, identificar sus propuestas y acompañarlas para que cuenten con las capacidades necesarias para invertir en las acciones. Explicó que lo que financia no es solo la restauración, sino la creación de capacidades locales, y que el objetivo no es restaurar una cantidad determinada de hectáreas, sino “generar una dinámica distinta”: que las comunidades se conviertan en actores con más capacidad técnica y de incidencia, incluso cuando no son propietarias de los sitios y deben solicitar permisos a la federación.


López Coronel señaló que Nación Verde busca la restauración y la conservación a escala en distintos ecosistemas y que, para lograrlo, es indispensable que la comunidad esté preparada y dispuesta: “la comunidad es lo más importante”. Agregó que el trabajo requiere acompañamiento técnico de largo plazo y una transferencia gradual de capacidades, de modo que las comunidades se queden con ellas, y que las personas vean otros valores económicos en el manglar para mantenerlo en pie. Mencionó también que se requiere transparencia y gobernanza, y que los costos de restauración de manglares son una barrera para la escala. Indicó que, al tratarse de zona federal, el contexto legal de los manglares es complejo y obliga a ser creativo mientras el marco normativo se adapta.

Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México. Participaron José Iván Zúñiga, director de Paisajes Forestales de WRI México; Octavio López Coronel, director ejecutivo de Nación Verde; y Alejandra Calzada, coordinadora de Adaptación al Cambio Climático de WWF.
Alejandra Calzada, coordinadora de Adaptación al Cambio Climático de WWF


Más allá de la filantropía
Calzada recordó que la conservación ha dependido históricamente del financiamiento filantrópico, de gobiernos internacionales, empresas y fundaciones, en proyectos a fondo perdido. Afirmó que estos recursos deben mantenerse, porque sostienen servicios ecosistémicos, pero que la comunidad de conservación debe ser más creativa para buscar mecanismos de financiamiento sostenible, tanto desde el ámbito público, que debe hacerse cargo del capital natural, como desde el privado.


Sobre el sector privado, indicó que las empresas están menos dispuestas a hacer donaciones y buscan que los proyectos tengan un beneficio directo en su cadena de valor: la resiliencia de su infraestructura, una cadena de suministro sostenible, el cumplimiento de marcos regulatorios nacionales e internacionales o certificaciones libres de deforestación. Señaló que un manglar maduro ofrece más servicios ecosistémicos que uno en recuperación, que puede tardar décadas en recobrar su funcionalidad, por lo que los esfuerzos deben enfocarse también en que los manglares que están en pie sigan en pie: “cómo podemos transformar el sistema financiero, para que los manglares que están en pie sigan en pie”.


López Coronel coincidió en que las empresas pueden ser un buen mecanismo de financiamiento, y comentó que han pasado de ver estos proyectos como algo deseable a considerarlos parte de su infraestructura, por temas como el agua. Advirtió que trabajar con ellas exige un alto nivel de profesionalismo y puede crear una barrera de entrada para las comunidades, por lo que las organizaciones pueden actuar como intérpretes: el lenguaje de la empresa es riesgo, seguridad, volumen de agua o toneladas de carbono equivalente, y el de la comunidad son los beneficios ecosistémicos, el turismo y los recursos. Subrayó que los esquemas deben evitar el paternalismo y que “tiene que ser compartido”: empresa, gobierno y comunidades.

Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México. Participaron José Iván Zúñiga, director de Paisajes Forestales de WRI México; Octavio López Coronel, director ejecutivo de Nación Verde; y Alejandra Calzada, coordinadora de Adaptación al Cambio Climático de WWF.
Octavio López Coronel, director ejecutivo de Nación Verde


Medios de vida y rentabilidad
Ante la pregunta sobre los medios de vida y la inversión que busca retorno, Zúñiga señaló que es “muy difícil, desde la perspectiva meramente financiera, hacer que el manglar sea rentable”, porque el capital se mueve con una lógica de rentabilidad en el menor tiempo posible y otros usos del suelo ofrecen ganancias rápidas. Aun si se contabilizan los servicios de los manglares, como las pesquerías o la reducción del riesgo ante huracanes, consideró que difícilmente se capturaría su valor completo. Por ello, dijo, no habría que buscar necesariamente la rentabilidad financiera del manglar, sino partir de que “es necesario para que las regiones puedan funcionar adecuadamente”.


El director de Paisajes Forestales advirtió que, sin manglares, muchas zonas costeras tendrían intrusión de agua salada en los acuíferos, lo que afectaría a comunidades, industrias y ciudades que dependen del agua dulce y que es difícil de remediar. Planteó que existen oportunidades con gobiernos locales, municipales y estatales, y una estructura pública y privada que provea recursos y soporte técnico para que las comunidades puedan dar mantenimiento permanente a los ecosistemas.


Seguros, carbono azul y financiamiento público
Calzada comentó que quieren explorar con mayor seriedad el espacio de las aseguradoras, ante la posibilidad de que dejen de ofrecer pólizas si los propietarios de infraestructura no integran medidas de reducción de riesgos. Señaló que se necesitan datos sólidos para demostrar que los ecosistemas costeros son soluciones costo-efectivas para reducir ese riesgo. Sobre el carbono, dijo que ha habido controversias por proyectos que no cumplieron lo que prometieron, y que ahora se busca un modelo en el que el carbono dé beneficios reales al clima, a las personas y a la biodiversidad, sin lavado verde. Indicó que los proyectos de carbono azul enfrentan más retos que los forestales, por la zona federal, la propiedad y las comunidades, y que los proyectos de restauración son los que pueden tener mayor adicionalidad.


Como ejemplo de financiamiento público, Calzada mencionó el proyecto de financiamiento para la permanencia que ha liderado el Gobierno de Yucatán, en el que donantes cubren en el corto plazo la brecha de financiamiento de las áreas naturales protegidas, con el compromiso de que el gobierno desarrolle en cinco años sus propios mecanismos. Insistió en que corresponde a los actores públicos reconocer el valor público de estos ecosistemas y fortalecer la aplicación de la ley.


López Coronel explicó que, en proyectos de carbono basados en la naturaleza, los de reforestación requieren inversionistas dispuestos a esperar varios años para recibir ingresos, y que los costos de certificación y verificación obligan a trabajar a escalas grandes. Dijo que, en el caso de los manglares, la medición todavía no está bien definida y que los precios del carbono azul tendrían que ser altos para financiar un proyecto, por lo que el carbono es “un vehículo más” y no el objetivo: lo que se busca es restaurar y conservar a escala.


Cierre: alianzas y esperanza
Al cierre, la moderadora pidió a cada panelista señalar dónde ven la mayor oportunidad para cerrar la brecha de financiamiento. Zúñiga indicó que la discusión sobre las franjas costeras gana fuerza por el nivel de los impactos y que tendrá que evolucionar hacia instrumentos de reducción y mitigación de riesgos; añadió que las costas de México “siempre hemos vivido de espaldas”, y que es necesaria una nueva perspectiva sobre ellas. López Coronel dijo que ve avances y cada vez más facilidad para hablar del tema, y que “tiene que pasar” porque es una necesidad. Calzada afirmó que la esperanza está en las alianzas y la colaboración: “no va a haber un mecanismo financiero que resuelva”, y la propuesta nacional del Capítulo México es un ejemplo de cómo actores de la sociedad civil, la academia, los gobiernos y las instituciones financieras pueden sumar sus piezas.


México por el Clima: Semana de Acción continúa esta semana. Más información sobre la participación de WRI México: https://es.wri.org/noticias/participacion-de-wri-en-mexico-por-el-clima
 

  • Puntos clave
    •    José Iván Zúñiga, de WRI México, planteó que los manglares son un bien público muy costoso de restaurar y que es difícil hacerlos rentables desde una perspectiva meramente financiera.
    •    El Capítulo México de la Alianza Global por los Manglares presentó una propuesta nacional a diez años que plantea una inversión de 70 millones de dólares y cinco ejes de trabajo.
    •    Los panelistas coincidieron en que el financiamiento filantrópico debe mantenerse, pero que se requieren mecanismos adicionales y de largo plazo, con participación de gobiernos, empresas y comunidades.
    •    Las empresas buscan beneficios directos en su cadena de valor, como resiliencia de infraestructura y cumplimiento regulatorio, y las organizaciones pueden actuar como intermediarias con las comunidades.
    •    Los seguros y el carbono azul se mencionaron como vías por explorar, con retos relacionados con datos, medición, propiedad y zona federal.


Preguntas frecuentes
¿Por qué es costoso restaurar los manglares? Según José Iván Zúñiga, de WRI México, la restauración de una línea costera es mucho más cara que una reforestación convencional; además, requiere años de mantenimiento y monitoreo y, como indicó Octavio López Coronel, de Nación Verde, a veces equipo especializado y acompañamiento técnico de largo plazo.
¿Qué es el Capítulo México de la Alianza Global por los Manglares? Según la moderadora, Ixchel López Olvera, es un grupo de más de 60 organizaciones que trabajan para la conservación y restauración de los manglares y que elaboró una propuesta nacional a diez años.
¿Cómo puede llegar el financiamiento directamente a las comunidades? Zúñiga describió el programa de WRI México en la península de Yucatán, que con el Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD convoca cada dos años a las comunidades para seleccionar sitios prioritarios, apoyar sus propuestas y fortalecer sus capacidades.
¿Por qué las empresas pueden financiar la conservación de manglares? Alejandra Calzada, de WWF, indicó que las empresas buscan beneficios directos en su cadena de valor, como la resiliencia de su infraestructura, una cadena de suministro sostenible, el cumplimiento regulatorio o certificaciones libres de deforestación.
¿Por qué es complejo el carbono azul en México? Según los panelistas, los manglares están en zona federal, la medición de su carbono aún no está bien definida y los proyectos requieren escala y plazos largos para generar ingresos.

 

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