México por el Clima: solar y almacenamiento para la industria requieren certeza regulatoria, financiamiento y coordinación, plantean especialistas y empresas
En un foro organizado por WRI México, representantes de empresas industriales, proveedores de soluciones energéticas, instituciones financieras y organizaciones especializadas analizaron cómo atender la creciente demanda de electricidad de la industria con generación solar in situ y almacenamiento.
Ciudad de México, 8 de octubre de 2026. Representantes de empresas industriales, desarrolladores y proveedores de soluciones energéticas, instituciones financieras y organizaciones especializadas coincidieron en que la generación solar in situ y el almacenamiento pueden contribuir a atender la creciente demanda de electricidad del sector industrial, y en que su adopción a escala requiere certeza regulatoria, esquemas de financiamiento adecuados y coordinación entre actores. Lo plantearon en el foro “Energía renovable para la industria mexicana: oportunidades de solar y almacenamiento para atender la creciente demanda de electricidad”, organizado por WRI México en la Torre Virreyes, de 8:30 a 15:00 horas, como parte de México por el Clima: Semana de Acción.
El encuentro reunió a empresas, administradores de parques industriales, desarrolladores, instituciones financieras y especialistas, y se organizó en un panel inaugural y tres bloques temáticos: la perspectiva institucional sobre la transición energética industrial, la nueva demanda energética de la industria, el paso de la oportunidad al proyecto y las condiciones para escalar las soluciones de solar y almacenamiento.
Inauguración: energía limpia en el centro de la política industrial
Francisco Barnés Regueiro, director ejecutivo de WRI México, dio la bienvenida y señaló que la organización está convencida de que “la energía limpia tiene que estar en el centro de la política del desarrollo industrial en México”. Recordó que el desarrollo industrial se ha definido como uno de los motores del crecimiento económico y que, desde esa óptica, “es fundamental que todas las empresas tengan acceso a energía continua, a energía confiable y a energía, además, a precios competitivos”.
Barnés indicó que el potencial de la energía renovable en el país es enorme y que existen barreras de distinta índole: acceso a infraestructura, en particular de transmisión y almacenamiento, conectividad, financiamiento y certeza jurídica. Dijo que parte del objetivo del foro era reunir a los distintos sectores para atender esas barreras “desde la trinchera de cada uno”.
Panel inaugural: perspectivas sobre la transición energética industrial
El panel fue moderado por Luis Miguel Galindo, director de Clima, Economía, Finanzas y Energía de WRI México, quien planteó que el desarrollo industrial tiene como requisito indispensable “acceso a energía barata, suficiente, segura, accesible y limpia”, y que, si esto no ocurre, puede convertirse en un cuello de botella para algunos sectores en regiones específicas. Participaron Juan Mata Sandoval, especialista en energía y cambio climático; Andrés Flores Montalvo, director de Política Energética de la Iniciativa Climática de México (ICM); y Francisco Barnés Regueiro.
Mata señaló que “la industria mexicana está demandando cada vez más energía eléctrica”, por procesos de automatización y por el paso del consumo de combustibles a la electrificación, y que al mismo tiempo participa más en mercados internacionales, por lo que requiere energía a costo asequible, confiabilidad en el acceso a la red y menos intermitencia. Indicó que la generación distribuida solar fotovoltaica, combinada con almacenamiento en baterías, puede ayudar a reducir la huella de carbono de la industria, siempre que haya coordinación con el gobierno para que la interconexión se dé de manera confiable y en los tiempos acordados, y para que el financiamiento fluya.
Propuso que el gobierno y la industria definan zonas industriales prioritarias y subrayó que los cuellos de botella en transmisión y distribución deben resolverse de manera regionalizada, en los corredores industriales específicos. Como ejemplo de colaboración público-privada, recordó el esquema de “temporada abierta” que, hace más de diez años, permitió coordinar proyectos eólicos privados en el sureste con el desarrollo de líneas de transmisión. “La percepción del riesgo todavía es alta”, afirmó, por lo que reducirla es clave para atraer financiamiento.
Barnés planteó que la industria tiene una presión creciente de grandes corporativos y fondos de inversión para avanzar hacia soluciones más limpias, que ya piden programas claros de transición climática. Señaló que las energías renovables son hoy competitivas en costo, y que, desde el punto de vista de la seguridad energética, la energía limpia ofrece una vía para diversificar el suministro. Entre los retos mencionó la infraestructura de transmisión: “sin transmisión, pues no podemos avanzar”. Relató que la Asociación de Parques Industriales identifica tres factores que limitan el crecimiento de los parques: el acceso a energía, el agua y la gestión de la tierra con certidumbre jurídica. Planteó integrar la política de desarrollo territorial e industrial, incluidos los polos de desarrollo del Plan México, con una política energética que considere las necesidades y la vocación de cada territorio, y reforzar la coordinación entre las secretarías de Economía, Energía y Hacienda para movilizar recursos públicos que ayuden a atraer capital privado.
Flores Montalvo dijo que considera factible atender estos retos y recordó que “no todo es comprar energía, también es eficiencia de procesos”. Señaló que, desde la sociedad civil, se trabaja en plataformas de inversión que ordenen la demanda de recursos: “aparentemente la disponibilidad de dinero no es el problema”, sino desarrollar proyectos bancables, coherentes y con retorno. Agregó que electrificar es otra vía para descarbonizar, aunque implica un aumento de la demanda eléctrica, y que contar con energía limpia es un factor cada vez más relevante en las decisiones de inversión de las empresas. A su juicio, hay más barreras que condiciones habilitadoras, y la mayor parte son regulatorias. Para dimensionar el reto, indicó que las emisiones promedio por persona en México tendrían que pasar de alrededor de 6 toneladas anuales a 2 toneladas para alcanzar los objetivos globales.
En sus mensajes finales, Mata llamó a que el gobierno y los industriales definan en el corto plazo dónde priorizar la colaboración para detonar proyectos de generación distribuida; Barnés insistió en la coordinación interinstitucional, y Flores Montalvo pidió mayor coherencia entre los instrumentos de planeación industrial, climática y energética.
Bloque 1: la nueva demanda energética de la industria
El bloque fue moderado por Lisset Covarrubias Rosales, asociada del grupo de práctica de Energía, Minería e Infraestructura de Baker McKenzie. Participaron Iván Islas, director de Economía de WRI México; Hiram Canseco García, subdirector de Energía de Deacero; Raúl Maganda Méndez, jefe ambiental de Grupo Rotoplas México; y Solange Romero De Pavia, ESG manager de Grupo Gigante Inmobiliario (GGI).
Islas explicó que el foro se organizó en el marco de proyectos de WRI México sobre descarbonización industrial y que la solar fotovoltaica con almacenamiento se plantea no solo como sustitución de la electricidad de la red, sino como parte de una estrategia integral. Señaló que el crecimiento de la demanda industrial presiona a la red y que, para sectores como los centros de datos, la continuidad y la calidad del suministro son fundamentales; en ese contexto, los parques industriales pueden ser un punto de entrada para las soluciones de generación in situ. Sobre el almacenamiento, indicó que ayuda a gestionar los picos de demanda y las tarifas más altas, y a dar estabilidad al suministro, pero que persisten retos de costos, claridad regulatoria y certidumbre, que elevan el riesgo percibido de los proyectos.
Canseco describió la perspectiva de una empresa siderúrgica que participa directamente en el mercado eléctrico y negocia su abasto: además de reducir emisiones, necesita estabilidad en los precios y certidumbre jurídica en los proyectos. Dijo que los retos incluyen la interconexión y la congestión de la red en las regiones donde se ubican sus principales centros de carga, y que la gestión de riesgos entre generadores y desarrolladores es un factor de decisión. Indicó que los sistemas de administración de energía mejoran las soluciones que existían hace unos años, basadas solo en un perfil solar.
Maganda compartió la experiencia de Grupo Rotoplas, que sustituyó gas natural por electricidad en parte de sus procesos y, con ello, incrementó su consumo eléctrico entre 200% y 300%. Explicó que la empresa ha fijado metas de reducción de emisiones basadas en ciencia y que el proceso para registrarse como usuario calificado implicó múltiples trámites. Sobre el almacenamiento, señaló que ve oportunidades para gestionar picos de demanda y respaldar la operación ante interrupciones, en particular en la zona sur, pero que la incertidumbre sobre su regulación futura ha llevado a priorizar otras opciones, como los contratos de compraventa de energía, por su beneficio económico.
Romero De Pavia explicó que GGI tiene un portafolio inmobiliario de 106 inmuebles, muchos con más de 20 años de antigüedad, por lo que la prioridad es consumir menos energía antes de consumir mejor energía, con acciones de eficiencia y de modernización. Describió el uso de una herramienta de inteligencia artificial para leer recibos de electricidad y alimentar un tablero de energía que se comparte con los gerentes de operación de cada inmueble. Afirmó que el caso de negocio para la transición energética debe ser económico, regulatorio y de estrategia de negocio.
En el bloque también se planteó la dimensión de la seguridad: la expansión del almacenamiento y de la electromovilidad debe acompañarse de capacidades para prevenir y atender incendios de baterías, y de preparación de las comunidades y los servicios de emergencia. Los participantes coincidieron en que lo que más ayudaría a las empresas es una mayor coherencia entre gobierno e industria, reglas claras y una regulación definida para las baterías, que permita saber qué productos y servicios puede acreditar un sistema de almacenamiento.
Bloque 2: de la oportunidad al proyecto
El bloque fue moderado por WRI México. Participaron Carlos Francisco, especialista en Economía Sectorial de WRI México; Ana Muradás Lorenzo, gerente comercial de almacenamiento de energía (BESS) de Industronic; Ricardo Velázquez Lechuga, director de Servicios Energéticos para América de ACCIONA Energía; y Máximo Marín, director de Desarrollo de Negocios de Zettra Tech.
Francisco explicó que WRI México trabaja en un proyecto para identificar áreas de oportunidad para la adopción de estas soluciones, en particular en parques industriales. Señaló que la manufactura es un componente importante de la industria y que no se distribuye de manera uniforme en el territorio, sino que se concentra en ciertas regiones, por lo que los parques industriales tienen un peso importante.
Muradás Lorenzo subrayó que una batería no es solo el equipo físico: el software y la forma de operarla determinan que la carga y la descarga respondan al beneficio buscado. Explicó que el almacenamiento complementa a la generación solar, permite disponer de energía cuando hay menos sol, ayuda a controlar la demanda en horas pico y, con un suministrador calificado, a cargar energía en horas de menor costo y descargarla en horas de mayor costo. Para dimensionar un sistema, dijo, una empresa necesita conocer sus consumos reales y su principal problema, por ejemplo la necesidad de respaldo, y debe elegir con cuidado a quien lo desarrollará, porque se trata de proyectos de largo plazo, con equipos cuya vida útil puede ser de alrededor de 20 años.
Velázquez Lechuga explicó el modelo de servicios energéticos, en el que una empresa accede a una solución y la paga con parte de los ahorros que genera. Como ejemplo, mencionó un proyecto de calderas con una inversión aproximada de 6 millones de dólares y ahorros de alrededor de 2 millones de dólares anuales, mediante un contrato de seis años. Señaló que estas empresas evalúan medidas como baterías, paneles solares o eficiencia energética, y que una de las barreras es el costo de capital en México. Indicó que es importante desarrollar el mercado de manera responsable, con proyectos bien instalados y de calidad.
Marín señaló que dos factores determinan con mayor frecuencia que una empresa apruebe un proyecto: la obligatoriedad regulatoria y el análisis financiero. Mencionó el universo de centros de carga que deben cumplir con el Código de Red como una oportunidad para soluciones de almacenamiento que mejoren el desempeño y la confiabilidad eléctrica, y dijo que los clientes que sufren paros de planta o interrupciones del servicio tienen mayor urgencia de invertir, porque una penalización por incumplir su producción puede costar más que el proyecto. Agregó que las áreas de compras necesitan capacitación para distinguir entre comprar una batería y contratar energía como servicio.
Los participantes coincidieron en que los parques industriales pueden agregar demanda y repartir costos de conexión, que las obras de interconexión y refuerzo de la red representan un reto de tiempo y de costo, y que generar energía en el sitio, junto con baterías y medidas de eficiencia, puede liberar capacidad de la red. Ante la pregunta de qué recomendarían a una empresa antes de invertir, sugirieron definir con claridad el problema, analizar el consumo, invertir en ingeniería, elegir bien con quién se desarrolla el proyecto y conversar con otras empresas que ya lo hayan hecho.
Bloque 3: ¿qué se necesita para escalar?
El bloque fue moderado por Iván Islas. Participaron Gleb Kouznetsov Prudnikov, director de Financiamiento al Sector Energía de Bancomext; Ricardo Cruz, gerente de Electricidad del Instituto de Desarrollo, Energía y Ambiente (IDEA); y Víctor Ramírez, socio director de P21 Energía.
Kouznetsov explicó que las empresas tienen distintas opciones para adquirir energía solar in situ: que la instale la propia empresa, que la provea el dueño del parque industrial o que la ofrezca una empresa de energía como servicio, esquema que, dijo, es el más frecuente en el mercado. Para la banca, indicó, estos proyectos son financiables cuando se agrupan en un portafolio con características técnicas, contractuales y financieras estandarizadas, administrado por un vehículo que aglutina a múltiples usuarios, lo que diversifica la fuente de pago. Señaló que, en autoconsumo, un reto es que los contratos de arrendamiento de los parques suelen ser de cinco a siete años, mientras que el financiamiento de la infraestructura requiere plazos más largos.
Añadió que, en el aspecto regulatorio, hay una base de ley y reglamentos, y que falta aterrizar la regulación de los sistemas de almacenamiento no asociados a cargas o generadores. Describió además el esquema de segundo piso de Bancomext, que fondea y otorga garantías a intermediarios financieros para abaratar créditos a empresas más pequeñas.
Cruz afirmó que el autoconsumo se encuentra en una etapa temprana y que lo que se requiere ahora es que el mercado madure: que empresas, desarrolladores y autoridades conozcan mejor el esquema, sus procesos, sus permisos y las necesidades que puede resolver. Destacó el valor de contar con espacios, guías y experiencias que permitan aprender de los primeros proyectos, y señaló que IDEA trabaja en una guía de autoconsumo y ha realizado talleres con empresas.
Ramírez identificó como pendiente la actualización de las reglas y los manuales de interconexión para atender de manera adecuada los proyectos de autoconsumo, que son distintos de la generación distribuida. Indicó que será necesario profesionalizar a quienes desarrollan e instalan estos proyectos, y que las empresas deben prepararse para los trámites que implica el autoconsumo. Identificó a los parques industriales como plataformas con potencial para agregar demanda, ofrecer soluciones energéticas y aprovechar espacios como techos, estacionamientos o terrenos aledaños.
En la ronda final, los tres participantes coincidieron en las condiciones para multiplicar los proyectos en los próximos años: terminar de definir la regulación y homologar los criterios en el país; profesionalizar y capacitar a consumidores, instaladores, desarrolladores y financieros; coordinar a las instituciones financieras con las empresas instaladoras para llegar a las empresas más pequeñas; ampliar el financiamiento de proyectos de eficiencia energética; y dar seguimiento a los primeros proyectos para ajustar la regulación y fortalecer el aprendizaje del mercado.
Preguntas del público y cierre
Asistentes de empresas industriales, consultoras, aseguradoras y organizaciones civiles preguntaron sobre el papel del hidrógeno, la descarbonización de la cadena de valor, la gestión de riesgos y los seguros, el uso de bonos y créditos de carbono, la vida útil y reposición de las baterías, el financiamiento para empresas pequeñas y el papel de los gobiernos estatales.
Sobre el hidrógeno, Mata dijo que, en su opinión, es una tecnología que todavía necesita madurar y que su producción es costosa, mientras que la solar, la eólica y la geotérmica son tecnologías maduras y costo-efectivas para que la industria sea más competitiva. En el intercambio, los participantes señalaron que los seguros pueden ser un habilitador para evaluar los riesgos de los proyectos, aunque pueden complicar soluciones muy complejas, y que los gobiernos estatales pueden ser un puente entre empresas, financieros e instaladores, y apoyar con financiamiento y capacitación.
Al clausurar, Galindo agradeció la participación y dijo que los temas discutidos forman parte de la agenda de WRI México sobre descarbonización industrial, y que se invitará a los asistentes a otros espacios de diálogo para seguir avanzando en consensos sobre lo que puede hacerse y los riesgos que enfrenta el sector.
México por el Clima: Semana de Acción continúa esta semana. Más información sobre la participación de WRI México: https://es.wri.org/noticias/participacion-de-wri-en-mexico-por-el-clima
Puntos clave
• Participantes del foro coincidieron en que la generación solar in situ y el almacenamiento pueden contribuir a atender la creciente demanda eléctrica de la industria, con beneficios en confiabilidad, costos y descarbonización.
• Francisco Barnés, de WRI México, planteó que la energía limpia debe estar en el centro de la política de desarrollo industrial y que se requiere integrar la política industrial y territorial con la energética.
• Entre las barreras mencionadas están la transmisión y la interconexión, la certeza regulatoria sobre el almacenamiento, el financiamiento a plazos adecuados y la capacitación de los actores del mercado.
• Instituciones financieras y empresas de servicios energéticos señalaron que los portafolios con múltiples usuarios y los modelos de energía como servicio facilitan el financiamiento.
• Los parques industriales fueron identificados como plataformas para agregar demanda y desarrollar soluciones energéticas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la industria necesita más electricidad? Según Juan Mata Sandoval, por la automatización de procesos, el paso del consumo de combustibles a la electrificación y su mayor participación en mercados internacionales, que exige energía asequible y confiable.
¿Qué papel tiene el almacenamiento en la industria? Participantes del foro señalaron que ayuda a gestionar picos de demanda, dar estabilidad y continuidad al suministro, complementar la generación solar y respaldar la operación ante interrupciones.
¿Qué barreras identificaron para escalar estas soluciones? Francisco Barnés mencionó el acceEn un foro organizado por WRI México, representantes de empresas industriales, proveedores de soluciones energéticas, instituciones financieras y organizaciones especializadas analizaron cómo atender la creciente demanda de electricidad de la industria con generación solar in situ y almacenamiento.