WRI México reúne al sector privado para impulsar los mercados corporativos de energía limpia en México
La Coalición de Energías Limpias para América Latina (LACEC) celebró en Ciudad de México su primera sesión de trabajo con actores del sector energético mexicano, con el objetivo de identificar oportunidades concretas y construir una agenda de política pública que acelere la adopción de energías renovables en el ámbito corporativo.
Ciudad de México, 26 de marzo de 2026.— El Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México) convocó a un diálogo multisectorial de alto nivel en el que participaron representantes del sector privado mexicano vinculados al mercado de energía limpia: compradores corporativos de energía, comercializadores calificados, desarrolladores de proyectos, sector financiero y asociaciones industriales. El encuentro marcó el arranque formal de las actividades de la Coalición de Energías Limpias para América Latina (LACEC, por sus siglas en inglés) en México.
El evento, realizado en la Ciudad de México, fue el primero de una serie de espacios de trabajo que LACEC impulsará en el país como parte de su estrategia regional, que opera actualmente en México, Brasil y Colombia.
México en un momento clave para la transición energética
El diálogo se celebró en un contexto de creciente urgencia. México depende en un 60% del gas natural para su generación eléctrica, y el 70% de ese gas se importa, lo que representa una vulnerabilidad estratégica ante un entorno geopolítico volátil. Al mismo tiempo, la demanda eléctrica nacional continúa creciendo —impulsada por la industrialización, el nearshoring y la expansión de centros de datos— mientras persisten rezagos importantes en infraestructura de transmisión, almacenamiento e interconexión.
Frente a este escenario, México también cuenta con condiciones favorables para avanzar: la nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) es la más ambiciosa en la historia del país y, por primera vez, está sustentada en una línea base con referencia explícita a escenarios de transición energética. Los documentos oficiales de planeación del sector eléctrico proyectan incrementar la participación de energías limpias en la matriz del 27% en 2025 al 48% en 2039, con metas intermedias de 38.5% para 2030. El Plan México, por su parte, incluye la meta de elevar la participación de renovables al 30–35% de la generación eléctrica para 2030.
El marco regulatorio también ha dado pasos relevantes en los últimos meses: el nuevo umbral de autoconsumo detrás del medidor —que permite instalar hasta 20 megawatts sin inyección a la red— abre oportunidades concretas para que empresas industriales generen su propia energía renovable. Las recientes convocatorias de proyectos prioritarios y de inversión mixta representan señales positivas de apertura a la participación del sector privado.
"Estamos en un momento en el que la política pública, la ambición empresarial y la disponibilidad de tecnología convergen. Lo que hace falta es construir la agenda común que permita que esa convergencia se traduzca en proyectos reales", señaló WRI México en la apertura del evento.
Qué es LACEC y por qué México
La Coalición de Energías Limpias para América Latina (LACEC) es una iniciativa multisectorial que reúne a empresas, desarrolladores, financiadores y socios estratégicos con el objetivo de acelerar los mercados corporativos de energía limpia en la región. Su secretariado integra la capacidad analítica de WRI con el conocimiento global del mercado renovable del Global Renewables Alliance y el Global Wind Energy Council, y el acceso al mercado corporativo de la iniciativa RE100 del Climate Group.
LACEC fue lanzada formalmente en la COP29 en Brasil y opera actualmente en tres países: México, Brasil y Colombia, con planes de expansión a Chile y Argentina en 2027. Su diseño se inspira en iniciativas exitosas como la Clean Energy Buyers Alliance (CEBA) en Estados Unidos —que desde sus primeras colaboraciones ha crecido hasta convertirse en una de las redes de compradores corporativos de energía limpia más influyentes del mundo— y la Asia Clean Energy Coalition, que trabaja con la industria en mercados como Japón, Corea, Indonesia y Vietnam.
La coalición opera a través de tres líneas de trabajo: el impulso a grupos de trabajo que habiliten mecanismos concretos de contratación de energía limpia; la incidencia en política pública apoyada en la capacidad técnica y analítica de sus miembros; y el fortalecimiento de capacidades y la transferencia de mejores prácticas entre países de la región y con otros mercados del mundo.
México fue seleccionado como uno de los tres mercados prioritarios por la magnitud de su economía industrial, la dimensión de su demanda energética corporativa, el peso de su sector manufacturero exportador —que enfrenta crecientes presiones de descarbonización desde sus cadenas de valor globales— y las condiciones que ofrece para el desarrollo de energías renovables a gran escala.
Un diagnóstico compartido: la demanda existe, las barreras también
Uno de los hallazgos más relevantes del diálogo fue la coincidencia de diagnóstico entre actores de distintos segmentos del mercado: la demanda corporativa de energía limpia en México es real y creciente, pero enfrenta barreras estructurales que impiden su materialización en proyectos y contratos.
Datos recientes del sector muestran que aproximadamente el 70% de las grandes empresas industriales en México ya cuenta con metas declaradas de descarbonización, y ese porcentaje seguirá creciendo conforme entren en vigor las nuevas obligaciones de reporte de sustentabilidad que rigen desde 2025. Sin embargo, la existencia de metas no se traduce automáticamente en estrategias de contratación de energía limpia. Las empresas enfrentan un mercado complejo, poco transparente y sujeto a una incertidumbre regulatoria que inhibe las decisiones de inversión de largo plazo.
Tras diez años de mercado eléctrico mayorista liberalizado, apenas un pequeño porcentaje de los usuarios con capacidad técnica y financiera de migrar ha dado ese paso. La brecha entre el universo de usuarios potenciales y los que operan efectivamente en el mercado revela que los obstáculos no son principalmente de viabilidad técnica o económica, sino regulatorios, institucionales e informativos.
Entre las barreras más citadas por los participantes del diálogo destacan los tiempos de migración al mercado mayorista —que pueden extenderse de 12 a 18 meses—, la incertidumbre derivada de los cambios regulatorios frecuentes de los últimos años, la escasa profesionalización de la gestión energética dentro de las empresas, y un diseño institucional del sector que históricamente ha estado centrado en el generador y no en el consumidor. A esto se suma la dificultad de los contratos de largo plazo: los acuerdos de compraventa de energía (PPAs) de 15 a 20 años son económicamente atractivos para muchas empresas, pero resultan contraintuitivos respecto a los horizontes de planeación corporativa habituales.
Lo que el sector privado necesita para actuar
El diálogo puso sobre la mesa una serie de condiciones que el sector privado identifica como necesarias para acelerar la adopción de energía limpia en México.
Certeza jurídica sostenida. La principal demanda transversal de todos los participantes fue la certeza regulatoria. No como ausencia de cambios —los mercados evolucionan y los marcos normativos deben adaptarse— sino como predictibilidad: reglas claras, estables en el tiempo y comunicadas con anticipación. Cada cambio regulatorio abrupto genera ondas de incertidumbre que paralizan decisiones de inversión por meses o años.
Simplificación y agilización de procesos. Los tiempos actuales de migración al mercado mayorista, de obtención de permisos de interconexión y de trámites de autoconsumo no son compatibles con los ciclos de toma de decisión del sector privado. Reducir estos plazos a través de procesos estandarizados, plazos legalmente vinculantes y ventanillas únicas es una condición indispensable para que el mercado despegue.
Marcos regulatorios para el almacenamiento. La ausencia de reglas claras para la acreditación de potencia de proyectos con almacenamiento es uno de los cuellos de botella más urgentes: hay proyectos listos para desarrollarse que no pueden avanzar por falta de un marco normativo que les dé certeza técnica y comercial.
Mecanismos permanentes de acceso a la red. Las convocatorias extraordinarias recientes son bienvenidas, pero no sustituyen la necesidad de un marco de acceso continuo y predecible para los desarrolladores de proyectos renovables. El mercado necesita poder planear carteras de proyectos con horizonte de largo plazo, sin depender de ventanas periódicas de convocatoria.
Inversión urgente en transmisión. La infraestructura de transmisión es el cuello de botella más crítico para los próximos años. Sin una red capaz de llevar la energía renovable desde donde se genera hacia donde se consume, las metas de la matriz eléctrica seguirán siendo aspiracionales. El diálogo identificó vías innovadoras para acelerar esta inversión, incluyendo el agrupamiento de conexiones entre varios desarrolladores de una misma región y la modernización tecnológica de líneas existentes para aumentar su capacidad en el corto plazo.
Trazabilidad de la energía limpia. Las empresas con compromisos globales de descarbonización requieren poder acreditar de forma verificable que la energía que consumen proviene de fuentes renovables. Los instrumentos actuales de certificación no satisfacen plenamente este requisito, lo que limita su utilidad para empresas que reportan ante estándares internacionales de sustentabilidad.
Tres conversaciones que marcaron el rumbo
El diálogo se organizó en torno a un panel plenario y tres mesas de trabajo temáticas, cuyos resultados servirán de insumo directo para la agenda de LACEC en México.
La urgencia de la infraestructura. La primera mesa analizó la situación de la red eléctrica y las convocatorias de expansión. La conclusión fue contundente: México enfrenta el riesgo de una crisis de suministro en 2026–2027, en un año en que se esperan condiciones climáticas adversas que combinarán mayor demanda con menor oferta hídrica. La respuesta requiere actuar en varios frentes simultáneos: mejorar la recolección y publicación de datos de demanda futura para alimentar la planeación, diversificar los mecanismos de acceso a la red, promover el agrupamiento de conexiones para reducir costos de infraestructura, avanzar en almacenamiento a escala de red y modernizar tecnológicamente las líneas existentes.
Las condiciones para que los contratos fluyan. La segunda mesa exploró el mercado de PPAs y las condiciones de bancabilidad del sector. El diagnóstico fue claro: nadie en el mercado está dispuesto a firmar compromisos de inversión de 15 a 20 años sin certeza sobre las reglas del juego. A esto se suma una concentración excesiva en el lado del suministro calificado —donde solo un puñado de actores cuentan con la solidez financiera necesaria para acceder a crédito bancario— y la ausencia de soluciones viables para el segmento de empresas medianas, para quienes los costos de infraestructura de acceso al mercado superan los beneficios potenciales.
La generación en sitio como palanca inmediata. La tercera mesa abordó las soluciones de generación en sitio —autoconsumo, generación distribuida, proyectos hasta 20 MW— como la vía más accesible en el corto plazo para muchas empresas. La tecnología existe, la voluntad corporativa también; lo que falta es que las condiciones institucionales conecten ambas. La regulación del autoconsumo existe en papel, pero no está lo suficientemente clara ni completa como para generar confianza operativa. El financiamiento tampoco fluye con facilidad hacia estos proyectos, porque la banca todavía no cuenta con los instrumentos y el conocimiento para estructurarlos bien. Y la demanda real de este tipo de soluciones no está cuantificada: se sabe que existe, pero no se sabe cuánto es ni dónde está concentrada. La mesa identificó en esa cuantificación una tarea prioritaria para LACEC en México.
Una agenda regional al servicio de México
Una de las aportaciones más valoradas de LACEC en este diálogo fue la perspectiva comparada. Los retos que enfrenta México —incertidumbre regulatoria, rezagos en transmisión, dificultades de bancabilidad, complejidad del autoconsumo— no son exclusivos del país: versiones similares de estos problemas se han presentado y, en algunos casos, resuelto en otros mercados de la región y del mundo.
Brasil, por ejemplo, está desarrollando convocatorias específicas de almacenamiento a escala de red que podrían servir de referencia para México. India ha implementado mecanismos de agrupamiento de conexiones que reducen los costos de infraestructura para los desarrolladores. Chile acumula experiencia relevante en materia de baterías y soluciones de flexibilidad de red. Colombia ha avanzado en marcos de contratación que pueden ofrecer lecciones útiles para el mercado mexicano.
Este intercambio de experiencias es uno de los activos más importantes de LACEC: la posibilidad de que los mercados de la región aprendan entre sí y de los mercados más avanzados del mundo, acortando la curva de aprendizaje y evitando errores ya cometidos en otros contextos.
El camino por delante
El evento cerró con una perspectiva compartida entre los participantes: México tiene los recursos naturales, el potencial tecnológico, la ambición corporativa y —en sus líneas generales— el marco de política pública necesarios para construir un mercado corporativo de energía limpia de escala. Lo que hace falta es articular esos elementos a través de una agenda común, sostenida en el tiempo y respaldada por un diálogo público-privado que no dependa de coyunturas.
LACEC continuará el proceso iniciado en este evento con reuniones periódicas del grupo de trabajo en México, acciones de incidencia en política pública, y la construcción de una red creciente de miembros corporativos, asociaciones y socios estratégicos. Las recomendaciones derivadas del diálogo serán presentadas a las instancias de gobierno competentes como una propuesta concreta del sector privado organizado.
WRI México también anunció el inicio de un proyecto de asistencia técnica financiado por Climate Works Foundation, orientado a apoyar a empresas y parques industriales interesados en desarrollar soluciones de generación renovable en sitio. El proyecto incluirá análisis de prefactibilidad, construcción de líneas base y exploración de mecanismos de financiamiento para llevar proyectos piloto a una segunda fase de implementación.