Lanzamiento Cool Cities Lab
Secretaria del Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza Ramírez; Director Ejecutivo de WRI, Francisco Barnés; Directora de Ciudades, Carina Arvizu y equipo operativo de Cool Cities Lab

La herramienta, desarrollada a partir del trabajo conjunto con 25 ciudades del mundo —entre ellas Monterrey, Hermosillo y la capital del país—, mapea el calor urbano con resolución de un metro cuadrado y ya está disponible para gobiernos, academia y sociedad civil en coolcities.wri.org.
 

Ciudad de México, 14 de agosto de 2026. La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) y WRI México presentaron esta mañana, en el Centro de Cultura Ambiental de Chapultepec, el lanzamiento público de Cool Cities Lab, una plataforma de datos, herramientas y acciones locales orientada a la adaptación al calor extremo. El evento reunió a representantes de gobierno, academia, sector privado y sociedad civil en torno a una pregunta central: cómo traducir evidencia científica en decisiones concretas frente a un riesgo climático que, advirtieron los participantes, ya no es un escenario futuro sino una realidad cotidiana en la capital del país.

Conoce la plataforma: coolcities.wri.org 


Una alianza que arrancó en 2024
La secretaria del Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza Ramírez, abrió el evento explicando que la plataforma es resultado de la colaboración entre su dependencia y WRI México, iniciada en 2024 en el marco de la iniciativa global Data for Cool Cities. La funcionaria ubicó el problema en cifras: cada año, entre marzo y junio, siete alcaldías de la ciudad se encuentran en riesgo medio por calor extremo y nueve en riesgo alto —donde vive el 68% de la población—, con temperaturas máximas de entre 34 y 37.5 grados centígrados. En temporada de secas, dijo, zonas como el Centro Histórico, que funcionan como epicentro de una isla de calor urbana, pueden registrar hasta cinco grados de diferencia respecto al resto de la ciudad en una sola madrugada.


“El calor extremo no es un tema ambiental aislado. Es un tema de salud pública, de productividad y de justicia social”, afirmó Álvarez Icaza, quien citó estimaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) sobre pérdidas de capacidad laboral asociadas al calor, así como cifras propias de la ciudad: entre 2000 y 2023, los fenómenos hidrometeorológicos generaron daños por más de mil 254 millones de pesos.


La secretaria explicó que el recién aprobado Programa de Acción Climática de la Ciudad de México 2025-2030 incluye un eje específico de capacidad adaptativa y resiliencia urbana, que contempla ampliar el monitoreo georreferenciado de las islas de calor y traducirlo en diagnósticos y acciones alcaldía por alcaldía. En ese contexto, dijo, Cool Cities Lab “es un puente entre el dato duro, la evidencia y la decisión pública”, útil para definir dónde sembrar árboles, dónde instalar sombra y puntos de hidratación, dónde priorizar alertas tempranas o dónde ajustar reglamentos de construcción. “Cuando el gobierno, la academia y la sociedad miran los mismos datos, las prioridades se ejecutan de manera eficiente”, señaló.
 

Álvarez Icaza adelantó además que el próximo miércoles, a las 11:00 horas, el gobierno de la ciudad lanzará el primer programa de reforestación específicamente urbana de la capital, con la meta de plantar medio millón de árboles hacia 2030, priorizando el oriente de la ciudad, donde se concentran las mayores desigualdades térmicas.

Francisco Barnés
Francisco Barnés, director ejecutivo WRI México 


Ciudades más justas frente a un riesgo desigual
En representación de WRI México, el director ejecutivo, Francisco Barnés, agradeció la anfitrionía de la SEDEMA y presentó al Instituto de Recursos Mundiales (WRI) como una organización global independiente que combina investigación científica con acción para mejorar la calidad de vida, proteger la naturaleza y enfrentar el cambio climático, con presencia en más de 50 países y oficinas en México y otros 11 países.


Barnés subrayó que los efectos del cambio climático se han exacerbado en las ciudades del país y que su impacto no es homogéneo: existe una correlación directa entre las zonas donde más aumenta la temperatura y las zonas más marginadas. “Cuando uno habla de justicia social, necesariamente tiene que pensar en cambio climático y en resiliencia urbana”, afirmó. El directivo señaló que la información disponible para la toma de decisiones en la mayoría de las ciudades sigue siendo insuficiente, y que Cool Cities Lab —desarrollada también con experiencias piloto en Hermosillo y Monterrey— busca cerrar esa brecha: “No hay como tener información robusta para poder tomar decisiones importantes”.

Carina Arvizu
Directora de Ciudades de WRI México, Carina Arvizu


Datos con resolución de un metro cuadrado
La directora de Ciudades de WRI México, Carina Arvizu, explicó que Data for Cool Cities es una iniciativa financiada por Google.org que busca generar datos de alta resolución sobre confort térmico urbano para maximizar el impacto de las soluciones de adaptación climática. Una de las innovaciones centrales de la plataforma, dijo, es el Índice de Confort Térmico Universal, que permite conocer cómo se siente el calor a nivel de calle con una resolución de un metro cuadrado, muy superior a los 30 por 30 metros habituales de la temperatura superficial satelital.


Arvizu detalló que 25 ciudades del mundo participaron en el desarrollo de la plataforma, aportando necesidades y experiencias específicas que evitaron que la herramienta fuera un producto genérico. “Nuestro objetivo es que esta información pueda ser cruzada por los gobiernos locales, y a partir de eso se puedan generar decisiones de política pública, de planeación urbano-ambiental y de dónde hacer las inversiones de los recursos públicos”, explicó. La directora insistió en que el fin último trasciende lo técnico: “Al final tiene que ver con las personas: cómo las personas a nivel de calle están sintiendo estos efectos”.

Gorka explicando herrramienta
Gorka Zubicaray, Coordinador de Desarrollo Urbano de WRI México

Un panorama climático que exige actuar ya
Gorka Zubicaray, del equipo de WRI México, presentó el contexto climático global que sustenta la plataforma. Citó a la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que confirmó que los últimos 11 años han sido los más cálidos jamás registrados y que el calentamiento de los océanos no cesa. A partir de un estudio de WRI que adapta proyecciones climáticas globales para ciudades de más de 500 mil habitantes, Zubicaray presentó datos específicos para la Ciudad de México: en un escenario de calentamiento global de 3°C, frente a uno de 1.5°C, la duración de la ola de calor más larga podría crecer de 15 a casi 18 días —un incremento cercano al 20%—, los días con temperaturas anormalmente altas podrían pasar de 45 a 54 al año, y los días de sequía esperados podrían aumentar 24%, de 98 a 121 días anuales.


Zubicaray acompañó las cifras con testimonios de habitantes de la ciudad que ya enfrentan estos efectos, entre ellos el de Erika Ramos, vecina de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, en Iztapalapa, quien describió cómo el calor queda atrapado entre las viviendas durante la noche. “El calor no es parejo. Las islas de calor no son homogéneas en toda la ciudad”, afirmó Zubicaray, y señaló que estas desigualdades térmicas se concentran particularmente en el oriente de la capital y en la zona metropolitana del Valle de México. “Necesitamos datos, precisión, claridad para tomar decisiones basadas en información verificada”, sostuvo.

Oscar
Óscar Pozos, WRI


Posteriormente, Oscar Pozos hizo una demostración en vivo de la plataforma, mostrando sus cuatro secciones —línea base, riesgos y oportunidades, capacidad adaptativa e infraestructura— y su funcionalidad de soluciones modeladas, ejemplificada con un caso de arborización urbana en Monterrey. Pozos destacó que toda la información de Cool Cities Lab es de acceso libre y gratuito, y que WRI mantiene un compromiso de publicar de manera abierta sus metodologías para que puedan ser replicadas por otros grupos y ciudades.

Panel
Juan Manuel Núñez, Universidad Iberoamericana; Víctor Rico, director de Diseño Urbano de la Oficina de Resiliencia Urbana; Ana Mendivil, SEDEMA; y Laura Erika Guzmán, Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME)


Prioridades para la adaptación, desde cuatro miradas
El evento cerró con el panel “Prioridades para la adaptación climática al calor extremo en la CDMX”, moderado por Carina Arvizu, con la participación de Juan Manuel Núñez, coordinador de la Licenciatura en Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Iberoamericana; Víctor Rico, director de Diseño Urbano de la Oficina de Resiliencia Urbana; Ana Mendivil, directora de Cambio Climático y Proyectos Sustentables de la SEDEMA; y Laura Erika Guzmán, coordinadora de enlace institucional de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME).


Desde la evidencia científica, Núñez subrayó la importancia de identificar con precisión a las poblaciones expuestas —infancias, personas mayores, personas con enfermedades cardiovasculares o embarazadas, trabajadores al aire libre— para diseñar intervenciones específicas en lugar de campañas genéricas. “Lo que tienes que medir es la exposición al calor de las personas”, afirmó, y propuso avanzar hacia unidades de análisis territoriales que reflejen la cotidianidad real de la población, más allá de colonias o manzanas.
Guzmán, desde la perspectiva metropolitana de la CAME, advirtió que, aunque la región centro del país aún no ha registrado las pérdidas humanas vistas en el norte del país o en Europa, ya existen reportes de deshidratación, golpes de calor y quemaduras por exposición solar. “El calor extremo se puede incrementar en frecuencia e intensidad por el cambio climático, y todavía no lo estamos dimensionando”, señaló, y llamó a coordinar acciones entre las siete entidades de la megalópolis ante los desplazamientos cotidianos que conectan a sus poblaciones.


Mendivil detalló los tres criterios que utiliza la SEDEMA para priorizar territorios de intervención: la capa climática (dónde hay mayor calor), la capa social (qué poblaciones ocupan y transforman ese espacio) y la capacidad adaptativa del sistema (infraestructura, arbolado, acceso a agua y servicios). “Cualquier inversión que hagamos en adaptación es una inversión en salud, en bienestar, en biodiversidad”, sostuvo, y explicó que las acciones del gobierno capitalino combinan soluciones basadas en la naturaleza con medidas en movilidad, vivienda, centros de trabajo y sistemas de alerta temprana.


Rico, desde la experiencia de implementación en el sector privado, planteó que el principal obstáculo no es técnico sino estructural. “No hay una crisis de calor, de agua o de suelo. Hay una crisis de modelo”, afirmó, y señaló la fragmentación entre actores y el desbalance de financiamiento —que privilegia la construcción de proyectos sobre su investigación y diseño— como retos centrales. Puso como ejemplo un proyecto en Phoenix, Arizona, orientado a que las comunidades más vulnerables generen ingresos a partir del cuidado de sus entornos naturales.


Al cierre del panel, Mendivil y Núñez sintetizaron sus posturas en una palabra: “colaboración” y “participación para todos”, dijo la funcionaria de la SEDEMA; “integración” —de datos, de variables sociales y de perspectivas territoriales—, respondió el académico de la Ibero.
 

Un compromiso que continúa
Al cerrar el evento, Carina Arvizu agradeció al panel por “salirnos de lo cotidiano, irnos a imaginar futuros posibles distintos”, y reconoció al equipo multidisciplinario de WRI México que participó en el diseño de la plataforma. La directora de Ciudades cerró con una reflexión: “Ya no hay vuelta atrás [a lo que le hemos hecho a la naturaleza], pero hay que pensar en la reparación para las siguientes generaciones”.


Cool Cities Lab ya está disponible de manera abierta y gratuita en coolcities.wri.org. WRI México y la SEDEMA señalaron que este lanzamiento es apenas la primera expresión de una colaboración institucional que ambas partes buscan ampliar, con miras a fortalecer la cooperación técnica y la generación de evidencia para la política pública de adaptación climática en la Ciudad de México.
 

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