sesión, titulada “El valor del desierto mexicano para la acción climática”
Sesión “El valor del desierto mexicano para la acción climática”

Participantes de la sociedad civil, la academia y comunidades de distintas regiones áridas del país, entre ellos WRI México, aportaron ideas para construir una agenda de investigación y política pública. WRI México planteó la necesidad de contar con más información y de estimar los costos de la degradación de estos ecosistemas.

Ciudad de México, 8 de octubre de 2026. Una mesa de trabajo realizada a las 10:45 horas en Micelio 2, en el marco de México por el Clima: Semana de Acción, reunió a especialistas, organizaciones y habitantes de distintas regiones áridas del país para discutir cómo posicionar al desierto en la agenda climática. Entre las aportaciones se planteó la necesidad de generar más información para la toma de decisiones y de incorporar dimensiones ecológicas, económicas, culturales y de gobernanza. Saúl Pereyra, de WRI México, señaló que estimar los costos de la degradación de estos ecosistemas puede abrir oportunidades de inversión, apoyo e incidencia nacional e internacional.


La sesión, titulada “El valor del desierto mexicano para la acción climática”, fue moderada por Fiorentina García Miramón. Su propósito, de acuerdo con la nota conceptual, fue iniciar la construcción de una agenda de investigación y política pública sobre el valor del desierto frente al cambio climático, a partir de fichas que las personas participantes llenaron previamente. La moderadora precisó que se trató de aportaciones y no de compromisos institucionales, y que el resultado será una relatoría con rutas preliminares de trabajo.


Qué se buscaba: rutas para investigar y decidir
García Miramón planteó que la discusión debía responder cuatro preguntas: qué se quiere averiguar, desde dónde se estudiaría, cómo se comenzaría y para quién y para qué serviría una política enfocada en el desierto dentro de la agenda de cambio climático. Señaló que una política pública difícilmente se sostiene si solo se afirma que el desierto es atractivo, y que es necesario identificar causas, prioridades y actores responsables.


De las fichas recibidas se derivaron dos rutas iniciales: qué conocer para orientar una decisión sobre un territorio y qué comprobar para decidir sobre una práctica. La moderadora pidió que cada aportación indicara el territorio al que se refería. Durante la sesión se mencionaron, entre otros, Cuatro Ciénegas, la Comarca Lagunera, el Altiplano Potosino y la cuenca del río Tijuana.

sesión, titulada “El valor del desierto mexicano para la acción climática”
Saúl Pereyra, Gerente Senior de Acción Climática WRI México


Información y costos de la degradación
Pereyra explicó que, para voltear a ver al desierto, es importante identificar los costos asociados a su degradación, tanto para quienes viven en estos territorios como para las actividades productivas. Señaló que existe una brecha de información que dificulta saber si los ecosistemas se están degradando y qué acciones pueden emprenderse. Indicó que, al buscar información pública disponible sobre el estado de los desiertos, el equipo encontró que “esa información no existe”, y que se ha trabajado en instrumentos que permitan generar cifras y datos sobre el valor de los ecosistemas.


El representante de WRI México añadió que no todos los desiertos son iguales: hay distintos tipos de ecosistemas, con poblaciones y condiciones económicas diferentes, que requieren atención diferenciada, y que es importante entender relaciones naturales, sociales y económicas, así como identificar a quiénes ha afectado la exclusión social. Para Pereyra, contar con diagnósticos es un primer paso para entender qué sucede en cada territorio.


Medición integral y mirada bioregional
Juan Carlos Kaiten, quien participó con una ficha sobre mapeo bioregional, propuso medir “el panorama completo”: además de la perspectiva económica, dijo, “necesitamos meter la parte cultural” y la relacional, así como la cohesión social. Planteó que las mediciones partan del trabajo de base en campo y se integren después en una visión sistémica, y que se fortalezca la alianza entre sociedad civil organizada, comunidad empresarial socialmente responsable y gobierno.


Kaiten propuso también mirar el territorio desde una perspectiva bioregional, y no desde las divisiones políticas, a las que se refirió como “los códigos postales del planeta”. Agregó que, para que una bioregión sea sostenible, deben considerarse el agua, el alimento, la energía y los datos, y que su organización trabaja en herramientas que midan distintos tipos de capital, como el cultural, el relacional y el de las especies, además del económico. En su intervención subrayó la importancia de integrar el conocimiento de los pueblos originarios.


Cultura e identidad en el paisaje árido
Marisol Martínez Olvera, del Instituto de Ecología de la UNAM, presentó una investigación sobre lo que representan la flora y la fauna para las personas que viven en las ciudades de la Comarca Lagunera. Explicó que el paisaje ha cambiado: la laguna que dio nombre a la región ya no existe y el río Nazas ya no corre de manera natural. Entre los efectos culturales que ha detectado mencionó la pérdida de la pesca tradicional y un cambio en la forma de nombrar el río: las personas mayores lo conocían como “el padre Nazas”, dijo, mientras que generaciones más jóvenes lo asocian con algo seco y sucio.


“Al perder nuestro ecosistema estamos perdiendo parte de nuestras culturas”, afirmó Martínez Olvera, quien añadió que, para conservar, es necesario conocer y tener conexión con el entorno. La moderadora retomó que, si se piensan políticas públicas para posicionar al desierto en la agenda climática, el componente cultural debe estar desde el inicio de la discusión.


Especies, agua y cuencas
Otra de las intervenciones planteó que la prioridad es proteger las especies que habitan los desiertos y, para ello, entender sus necesidades. Se señaló que los cambios rápidos pueden llevar a la extinción, mientras que los cambios lentos permiten la adaptación, por lo que se requiere capacidad de decisión ágil. En la misma intervención se mencionó que los peces de las pozas del desierto se encuentran entre las especies más amenazadas y que “hay que saber cuánto vale perder la especie”, un valor que, se dijo, daría otro carácter a la discusión.


Desde el Altiplano Potosino se propuso partir del agua. “El hilo que nos puede ayudar a tejer ahorita es el agua”, se afirmó, y se planteó identificar qué soluciones necesita cada territorio a partir de ese elemento, dialogando con lo que hacen los pueblos originarios. Una participación de la cuenca del río Tijuana recordó que se trata de una cuenca compartida con Estados Unidos, regida por acuerdos internacionales de aguas, y que en un desierto el agua es especialmente valiosa; explicó que existe un comité binacional, en el marco de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, donde participan gobiernos locales de ambos lados. Se mencionó que también hay cuencas compartidas en la frontera con el río Bravo.


Conocimiento de los pueblos indígenas
Una de las intervenciones destacó que los pueblos indígenas se han adaptado a cada espacio durante miles de años y que sus relatos tradicionales son una forma de transmitir conocimiento: “el mito es información codificada”, dijo. Explicó que estas narrativas contienen enseñanzas sobre el aprovechamiento de lo necesario y sobre el equilibrio con el entorno, y señaló que los pueblos indígenas desean compartir más de ese conocimiento, pero han sido cautelosos por el riesgo de que se use de manera parcial o se usurpe su identidad. Añadió que cada pueblo se ha adaptado a su territorio y que esa diversidad debe entenderse como complemento.


Obstáculos y herramientas
Al preguntar la moderadora cuáles han sido las barreras para este tipo de diálogos, se mencionaron el liderazgo para convocar y los recursos, en particular para las organizaciones de la sociedad civil. También se señaló que no han existido suficientes espacios para que las comunidades hagan propuestas directamente y compartan información sobre el manejo ancestral de los territorios, y que la información pública sobre el estado de los desiertos es limitada.


Entre las herramientas mencionadas estuvieron las plataformas para generar datos ciudadanos transparentes y medir distintos tipos de capital, y los espacios binacionales de trabajo en cuencas compartidas. García Miramón preguntó además cuáles son las instituciones responsables de atender estos temas y si se están realizando proyectos de rendición de cuentas al respecto, y pidió que esos puntos se incorporaran a la relatoría.


Qué sigue
La moderadora informó que, junto con la persona encargada de la relatoría, se elaborará un documento con las rutas preliminares, los casos aportados y las preguntas que requieren investigación. De acuerdo con la nota conceptual, el equipo organizador revisará las fuentes y desarrollará las rutas en fichas de proyecto, que alimentarán un dossier y una futura solicitud de recursos.


México por el Clima: Semana de Acción continúa esta semana. Más información sobre la participación de WRI México: https://es.wri.org/noticias/participacion-de-wri-en-mexico-por-el-clima


  • Puntos clave
    •    La mesa de trabajo “El valor del desierto mexicano para la acción climática” buscó construir una agenda de investigación y política pública sobre los desiertos de México.
    •    Saúl Pereyra, de WRI México, planteó que los desiertos son ecosistemas muy importantes para el país, que existe una oportunidad de contar con más información para la toma de decisiones y que estimar los costos de su degradación puede abrir oportunidades de inversión, apoyo e incidencia nacional e internacional.
    •    Las y los participantes propusieron incorporar la dimensión cultural, una mirada bioregional y el conocimiento de los pueblos originarios.
    •    Se mencionaron el agua y las cuencas, incluidas las compartidas con otros países, como ejes para identificar soluciones por territorio.
    •    Los resultados se recogerán en una relatoría con rutas preliminares, que serán la base para un dossier y una futura solicitud de recursos.


Preguntas frecuentes
¿Qué fue la mesa “El valor del desierto mexicano para la acción climática”? Fue una mesa de trabajo de 60 minutos, realizada el 8 de octubre de 2026 en México por el Clima: Semana de Acción y moderada por Fiorentina García Miramón, para identificar rutas preliminares de investigación y política pública sobre los desiertos.
¿Qué planteó WRI México? Saúl Pereyra señaló que es importante identificar los costos de la degradación de los desiertos y contar con más información para la toma de decisiones, ya que esto puede abrir oportunidades de inversión, apoyo e incidencia nacional e internacional.
¿Por qué importa la dimensión cultural? Marisol Martínez Olvera, del Instituto de Ecología de la UNAM, explicó que los cambios en el paisaje de la Comarca Lagunera han modificado prácticas, lenguaje e identidad, y afirmó que “al perder nuestro ecosistema estamos perdiendo parte de nuestras culturas”.
¿Qué es una mirada bioregional? Según Juan Carlos Kaiten, implica entender el territorio por sus características ecológicas, como las cuencas, y no por las divisiones políticas.
¿Qué resultados se esperan? Una relatoría con dos o tres rutas preliminares, los casos aportados, las preguntas pendientes y las condiciones territoriales a considerar; después, fichas de proyecto, un dossier y una futura solicitud de recursos.
 

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