El transporte de personal, un aliado para transformar la movilidad urbana
En ciudades industriales, el transporte de personal dejó de ser únicamente un servicio para trasladar trabajadores: su escala e impacto lo convierten en una pieza estratégica de la movilidad urbana. Durante Ruta México, especialistas, autoridades, empresas y academia coincidieron en la necesidad de reconocer esta modalidad, fortalecer su regulación y elevar sus estándares de calidad y seguridad.
Cada día, millones de personas se desplazan hacia sus centros de trabajo mediante servicios de transporte de personal. En 15 ciudades del país se realizan alrededor de 2.4 millones de viajes diarios bajo esta modalidad, un volumen que creció cerca de 40% entre 2015 y 2020. En la frontera norte, se estima la operación de aproximadamente 20 mil vehículos destinados al traslado de trabajadores.
Estas cifras muestran una realidad que durante mucho tiempo permaneció fuera de la conversación sobre movilidad urbana: el transporte de personal ya forma parte de la infraestructura cotidiana que sostiene a las ciudades y a sus economías.
Este fue uno de los principales mensajes del realizado en el marco de Ruta México, donde representantes del sector público, empresas operadoras, compañías usuarias, organismos internacionales y academia analizaron los retos y oportunidades de esta modalidad.
Lo que no se mide, no se puede planear
José Juan Hernández, de WRI México, abrió la conversación destacando la importancia de contar con información para dimensionar adecuadamente el fenómeno.
Aunque el transporte de personal tiene una participación relativamente limitada a escala nacional, en ciudades con una fuerte actividad industrial —como Saltillo, Tijuana y Ciudad Juárez— su presencia puede ser determinante para los desplazamientos cotidianos.
La conclusión es clara: no es posible diseñar políticas de movilidad sin conocer cómo se mueve realmente la población.
Para WRI México, generar información sobre el tamaño, operación y características de estos servicios permite avanzar hacia políticas públicas más informadas y hacia una regulación que reconozca su papel dentro del sistema de movilidad, más allá de considerarlo exclusivamente como una prestación empresarial.
Cuando el transporte de personal sostiene la actividad industrial
La transformación de la movilidad durante la pandemia hizo todavía más visible esta interdependencia.
Jorge Alberto Topete, del Instituto de Movilidad Sustentable de Baja California, explicó que en ciudades como Mexicali la reducción de la oferta de transporte público llevó al transporte de personal a asumir un papel prácticamente indispensable para mantener en funcionamiento a la industria.
Pero esta situación también expuso una paradoja: cuando el transporte público no llega a las zonas donde viven las personas trabajadoras, el transporte empresarial termina cubriendo una necesidad que trasciende los límites de la empresa.
En este contexto, el reto no consiste en enfrentar al transporte público con el transporte de personal, sino en encontrar mecanismos para que ambas modalidades puedan complementar sus capacidades y responder a las necesidades de las ciudades.
Vicente Torres, de la UITP, planteó precisamente esta perspectiva: el transporte de personal es un servicio privado con interés público, particularmente relevante en zonas industriales donde las características urbanas y los horarios de operación dificultan una cobertura eficiente mediante transporte público convencional.
Competir por calidad, no por precariedad
La expansión de esta modalidad también plantea un desafío: establecer condiciones que garanticen servicios seguros y de calidad.
Los participantes coincidieron en que la competencia entre operadores no debería basarse únicamente en ofrecer el precio más bajo. Una reducción de costos que se traduzca en vehículos deficientes, seguros insuficientes o menores condiciones de seguridad termina trasladando los costos a las personas usuarias, las empresas y las propias ciudades.
Para Jorge Alberto Topete, se requieren reglas claras y un piso parejo que permitan evitar la precarización del servicio.
Desde la perspectiva de Mobility ADO Empresas, Juan Carlos destacó tres elementos esenciales para elevar los estándares: conductores capacitados, vehículos en buenas condiciones y uso estratégico de tecnología e información para optimizar rutas y reducir tiempos de traslado.
La calidad, señaló, no depende simplemente de contar con unidades nuevas. Implica garantizar mantenimiento, operación adecuada y profesionalización de quienes conducen los vehículos.
Movilidad y talento: una misma conversación
Para las empresas, además, el transporte de personal tiene una dimensión que va más allá de la logística.
Armando Cantú, de Transformación Global Bimbo y AMEDIRH, destacó que garantizar traslados seguros forma parte del cuidado de las personas trabajadoras y puede convertirse también en un factor para atraer y retener talento.
En mercados laborales altamente competitivos, contar con transporte confiable puede marcar una diferencia para quienes deben desplazarse largas distancias entre sus hogares y los centros de trabajo.
Esto plantea una oportunidad para cambiar la manera en que se entiende este servicio: el transporte de personal no es solamente un costo operativo; puede ser una herramienta para mejorar la seguridad, la experiencia laboral y la eficiencia de las empresas.
Tecnología para adaptar el transporte a las personas
La conversación también mostró que la innovación puede ayudar a construir servicios colectivos más eficientes.
Gabriela Alzina, de la Universidad Anáhuac, compartió la experiencia de la institución, donde el crecimiento de la comunidad estudiantil y la expansión urbana han incrementado la demanda de transporte universitario.
Para responder a estos cambios, la universidad utiliza mapas de calor, análisis de rutas, tecnología e inteligencia artificial para ajustar la operación de manera periódica.
La experiencia muestra que los sistemas de transporte colectivo pueden evolucionar a partir de información sobre los patrones reales de viaje. También evidencia la importancia de establecer estándares claros sobre horarios, tiempos máximos de traslado, ubicación de paradas, protocolos de seguridad y atención de incidentes.
Hacia un sistema de movilidad más integrado
El reto, por tanto, no es únicamente aumentar el número de vehículos disponibles. Es integrar información, regulación, tecnología, seguridad y coordinación para que las distintas modalidades de transporte contribuyan a resolver los desafíos de movilidad de las ciudades.
El transporte de personal puede desempeñar un papel estratégico en este proceso, particularmente en ciudades industriales donde concentra una parte importante de los viajes durante horarios críticos.
Reconocerlo como parte del sistema de movilidad permitiría avanzar hacia una visión más amplia: una en la que empresas, operadores, autoridades, instituciones educativas y usuarios compartan responsabilidades y aprovechen mejor la infraestructura existente.
La movilidad compartida no comienza ni termina en el transporte público. También ocurre cuando miles de personas comparten un mismo vehículo para llegar a sus trabajos, universidades y actividades cotidianas. El siguiente paso es hacer que esos viajes sean más seguros, eficientes, accesibles y sostenibles.
El mensaje que dejó el panel fue contundente: si el transporte de personal ya mueve a millones de personas, también debe formar parte de la conversación sobre cómo queremos movernos y construir nuestras ciudades.