México por el Clima: vivienda y clima exigen unir planeación urbana y ambiental
En el panel sobre vivienda y adaptación climática, Carina Arvizu, de WRI México, y Javier Garcíadiego, de Infonavit, plantearon que la vivienda bien ubicada, la planeación integrada y los datos abiertos son condiciones para que las familias enfrenten el calor y las inundaciones.
Ciudad de México, 6 de octubre de 2026. Carina Arvizu, directora de Ciudades de WRI México, y Javier Garcíadiego, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), señalaron que la planeación urbana y la planeación ambiental en México operan por separado y que esa desconexión limita la adaptación de la vivienda al cambio climático. Lo plantearon en el panel “¿Cómo habitamos un clima que cambia? Vivienda, adaptación climática y nuevas formas de construir comunidad”, realizado a las 16:15 horas en el Pabellón Ciudades Sostenibles, como parte de México por el Clima: Semana de Acción.
Los dos ponentes abordaron el tema desde la política de vivienda, la regulación urbana y la experiencia de las familias. Garcíadiego, quien ha trabajado en desarrollo inmobiliario, planeación urbana y políticas de vivienda, explicó que Infonavit ha sido de ambos lados del escritorio: “creadores de regulación urbana, pero también clientes de regulación urbana”.
Vivienda bien ubicada y emisiones
Arvizu abrió con un contexto global. Se estima que 40% de la población mundial enfrenta dificultades para llegar a su trabajo, a la escuela o a los servicios, con traslados de más de 60 minutos al día. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) estima que acercar las viviendas a las fuentes de empleo, los servicios y la infraestructura hacia 2050 permitiría reducir entre 23 y 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero, dijo.
La vivienda bien ubicada, agregó, genera acceso y reduce la desigualdad, y debe incluir perspectiva de género, porque de lo contrario “se sigue ampliando la brecha entre hombres y mujeres”. A escala global, indicó, tendrían que construirse unas 96 mil viviendas diarias. En México, además del déficit en número de viviendas, que busca atender el gobierno federal a través de Infonavit, la Conavi y los organismos estatales, existe un déficit cualitativo: viviendas que no son adecuadas ni se adaptan a los climas en los que están, como ocurre con el calor extremo.
“No es un tema de que sea bonito”
Garcíadiego planteó que el cambio climático no debe abordarse desde una visión estética del medio ambiente: “no es un tema de que sea bonito el preservar el medio ambiente”, afirmó. Explicó que “a la Tierra no le importa en qué temperatura está”: quien depende de ella es la humanidad, con un sistema económico que tiene “una ventana de confort de 5°”.
Sobre la vivienda, describió una tensión: agregar características pensadas para el largo plazo puede encarecerla y dejarla fuera del alcance de las familias hoy, pero tampoco es posible construir algo que no resista en el futuro. En los proyectos que ha acompañado en casi todos los estados, indicó, el análisis de riesgo es riguroso aunque lento: si hay un escurrimiento, se revisa su registro en Conagua y, si no existe, se mide, en un proceso de varios meses que define hasta dónde puede crecer el agua y dónde no se puede construir. Cuando no interviene Conagua, lo hacen las áreas de protección civil estatales o municipales. Con buen acompañamiento, dijo, se puede construir a escala chica o mediana.
Planeación urbana y ambiental, por separado
El problema aparece a escala de ciudad. “La planeación urbana en México y la planeación ambiental en México están absolutamente divorciados”, sostuvo Garcíadiego, con una secretaría que se dedica a lo urbano y otra a lo ambiental. Citó municipios donde la mitad de la ciudad se ubica dentro de un área natural protegida desde hace unos 25 años, con escuelas y comercios en operación, y donde los borradores de programas de desarrollo urbano no avanzan porque no es posible avalar el uso de un área protegida. En otros municipios, todos los asentamientos de la cabecera caen dentro de áreas protegidas, por lo que el Estado no puede avalar ningún desarrollo formal. “Siempre acaba como en esta especie de clandestinidad”, dijo.
Mencionó también un municipio de Jalisco con hectáreas de cultivo en una zona céntrica del área metropolitana de Guadalajara, que funcionan como vaso regulador del agua. Los ejidatarios las mantienen de manera irregular, explicó, y el riesgo es que “nos vamos a quedar sin desarrollo urbano y sin vaso regulador”. Garcíadiego añadió que el problema es tan amplio y costoso de diagnosticar que resulta complejo llegar a una solución.
Arvizu coincidió y señaló que Colombia ha logrado conjuntar el ordenamiento ecológico con el urbano en sus programas de ordenamiento territorial. Advirtió que cuando un inversionista mira solo lo económico, un terreno baldío puede parecer un vacío urbano para construir vivienda, sin que se advierta que cumple como vaso regulador y presta servicios ecosistémicos. Para ella, parte de la solución es “democratizar el conocimiento urbano”: pocas veces se conoce el uso de suelo del programa municipal donde se vive y, dijo, “no sabemos si el Atlas de riesgo tiene o no identificado el edificio donde vivimos”.
Las familias frente al calor y la lluvia
Arvizu relató que, cuando no hay suelo asequible bien ubicado, las familias autoproducen su vivienda donde hay disponibilidad, a veces en escorrentías. Citó el caso de Los Cabos, donde “todos los años las familias pierden todo” por lluvias súbitas. Señaló que en el mundo hay unos mil millones de personas en asentamientos autoproducidos y que, en casos como los de Buenos Aires, intervenciones puntuales han tenido buenos resultados. Afirmó que “siempre es mejor prevenir”.
Sobre el calor extremo, describió el proyecto de WRI en La Metalera, en la periferia de Hermosillo, donde se han alcanzado 49 °C. Las familias modifican sus rutinas: algunas personas, generalmente mujeres por la división desigual de los cuidados, empiezan a cocinar a las 10:00 de la noche. Dijo que el calor que llega a la vivienda, que “debería de ser tu refugio climático”, afecta el sueño, el descanso y la salud de quienes tienen padecimientos como diabetes o hipertensión.
En ese proyecto, agregó, voluntarios llevaron un termómetro y un medidor de humedad en sus actividades diarias y reportaron los datos mediante una aplicación. Lo que más pedían los habitantes era que funcionaran las paradas de autobús, donde esperaban de 20 a 30 minutos y “se estaban achicharrando”. Arvizu relacionó esa demanda con un estudio sobre cuidados en un conjunto habitacional de Tlajomulco, donde las familias reportaron que lo más difícil eran los traslados diarios a la parada por el calor extremo.
La vivienda abandonada que se volvió a habitar
Garcíadiego recordó que, cuando comenzó a trabajar en Infonavit, el tema era la vivienda abandonada. Visitó desarrollos en Zumpango, Tecámac, Tijuana y Mexicali. Hace tres años volvió a varios de ellos y encontró las viviendas “completamente llenas”. Según los análisis del Infonavit, la deshabitación no coincide con la ubicación de los créditos con mal comportamiento. Dijo que había errores, como plantas de tratamiento que se desbordaban, pero que “la vida encontró la forma de engañar a la muerte”, con esquemas informales de renta y un mercado de segunda mano.
El mayor problema actual, explicó, es la seguridad en la tenencia: puede ocurrir que el crédito esté a nombre de otra persona y que una familia viva ahí de buena fe, lo que dificulta jurídicamente otorgarle la vivienda. Dijo que “es por mucho el tema jurídico en donde más problemas hay” y añadió que la complejidad de escrituras, permisos, licencias y regímenes de condominio excede la constructiva. Arvizu subrayó que el ejemplo muestra la resiliencia de las familias y que, ante el déficit de vivienda, las personas ocupan los espacios disponibles. Mencionó una investigación reciente según la cual los centros de las ciudades pierden población y las ciudades intermedias se expanden.
Normas que chocan con la práctica municipal
Garcíadiego informó que Infonavit norma ahora un árbol por vivienda y estacionamientos con superficies permeables para reducir las islas de calor. “Lo del material permeable en los cajones de estacionamiento nos ha costado sangre”, dijo. Explicó que si la banqueta pública separa los cajones privados, la cédula catastral no funciona y no se puede registrar el condominio, por lo que se acaba con una banqueta sin árboles junto a la calle. Contó que lleva “15 peleas con municipios” y que, en el caso de los programas de desarrollo urbano que elabora Infonavit, casi 50% se publica. Calificó el proceso de elaboración como uno “como de Sísifo”.
Simplificar, abrir datos y participar
Arvizu llamó a participar en la consulta pública del programa de ordenación de la zona metropolitana del Valle de México, que tiene una versión de 42 páginas y otra de 203. El vigente es de 1998. En esa época, enumeró, “no había Uber, no había Airbnb, no había scooters, no había ciclovías, el metrobús no existía”. Advirtió que, si las personas expertas no lo descargan y comentan, “va a estar muy difícil que las personas que no son expertas se metan, lo descarguen, lo consulten”.
Se pronunció por simplificar los procesos de planeación y por contar con datos abiertos. Pidió “que tengamos microdatos, además, no solo datos” y que sean comprensibles para la población, para modelar escenarios y evaluar con rapidez, por ejemplo, si conviene construir vivienda pública en un terreno que cumple función de vaso regulador. Señaló que el ordenamiento territorial toma tiempo y dinero y que los programas se desactualizan, y que se requiere “empezar a trabajar mucho más en colectivo” y de forma transdisciplinaria.
En la ronda de preguntas, un asistente consultó por qué no se utilizan más los manuales de calles. Arvizu respondió que el manual inspiró una norma oficial mexicana, pero que es muy amplia y técnica para municipios con pocos funcionarios especializados, por lo que WRI trabaja en versiones más sencillas. Indicó que en México “no hay carreras en el servicio público” y que existen más de 2,500 municipios. Dijo que las calles deberían ser “infraestructura verde y azul también” y que en política pública “lo que hace falta en México es medir el impacto” y exigir el cumplimiento.
Lo que falta: unir lo urbano y lo ambiental
Al cierre, Garcíadiego describió un acuerdo tácito: si es un núcleo urbano, le corresponde a la rama urbana, y la rama ambiental norma fuera de la ciudad. Para él, fusionar ambas agendas es “el mayor reto que tenemos hoy en términos de planeación”. Señaló que existen mediciones de cambio climático, pero que “no se bajan a los programas que estamos haciendo”.
México por el Clima: Semana de Acción continúa esta semana. Más información sobre la participación de WRI México: https://es.wri.org/noticias/participacion-de-wri-en-mexico-por-el-clima
- Puntos clave
• El IPCC estima que acercar las viviendas a empleo, servicios e infraestructura hacia 2050 permitiría reducir entre 23 y 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según Carina Arvizu.
• En La Metalera, en Hermosillo, se han alcanzado 49 °C; las familias modifican sus rutinas y algunas empiezan a cocinar a las 10:00 de la noche.
• Javier Garcíadiego señaló que la planeación urbana y la ambiental en México están desconectadas, con municipios cuya cabecera se ubica dentro de áreas naturales protegidas.
• Infonavit norma un árbol por vivienda y estacionamientos con superficies permeables para reducir las islas de calor.
• La consulta pública del programa de ordenación de la zona metropolitana del Valle de México, cuyo antecedente vigente es de 1998, tiene una versión de 42 páginas y otra de 203.
- Preguntas frecuentes
¿Qué estima el IPCC sobre la vivienda bien ubicada y las emisiones? Según Carina Arvizu, de WRI México, acercar las viviendas a las fuentes de empleo, los servicios y la infraestructura hacia 2050 permitiría reducir entre 23 y 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
¿Por qué se dice que la planeación urbana y la ambiental están desconectadas en México? Javier Garcíadiego, de Infonavit, explicó que una secretaría se ocupa de lo urbano y otra de lo ambiental, y que hay municipios cuya cabecera se ubica dentro de áreas naturales protegidas, lo que impide avalar desarrollos formales.
¿Qué medidas aplica Infonavit para reducir las islas de calor? Garcíadiego informó que Infonavit norma un árbol por vivienda y estacionamientos con superficies permeables, aunque esto ha generado disputas con municipios.
¿Cuál es hoy el principal problema de la vivienda abandonada que volvió a habitarse? Según Garcíadiego, es la seguridad en la tenencia: el crédito puede estar a nombre de otra persona mientras una familia vive en la vivienda de buena fe, lo que complica jurídicamente su regularización.
¿Por qué se utilizan poco los manuales de calles? Arvizu explicó que son muy amplios y técnicos para municipios con pocos funcionarios especializados, y que WRI trabaja en versiones más sencillas.