Poveda

 

Ciudad de México, 23 de septiembre de 2026.- Grupo Aeroportuario OMA-VINCI invitó a WRI México a exponer un diagnóstico sobre estrés hídrico en su Semana de Medio Ambiente 2026, realizada el miércoles 23 de septiembre a las 11:00 horas (CDMX). La ponencia, a cargo de Renán Poveda, consultor senior de Agua de WRI México y director de RPM Sustainability Consulting, se transmitió de manera virtual y conectó simultáneamente a los 13 aeropuertos de la red, además de aulas y comedores.

La sesión, organizada por Bertha Iris Chuc Velasco, responsable del área de Sustentabilidad de OMA Grupo Aeroportuario, tuvo como sede el Aeropuerto de Ciudad Juárez. Eder Jiménez, gerente de esa terminal, hizo la introducción; al cierre de la ponencia de Poveda —titulada “Water at Our Airports: Intelligent and Responsible Water Use”— intervino Yann Le Bihan, director técnico de OMA, quien expuso las acciones e inversiones del grupo en gestión del agua. La sesión cerró con una ronda de preguntas y respuestas.

Panorama de estrés hídrico en México

La ponencia partió de un dato del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos (UNESCO-WWDR, 2024): del total de agua en el planeta, solo el 0.01% es apta para consumo humano. En México, las regiones norte y centro del país concentran el 77% de la población y generan entre el 82% y el 85% del producto interno bruto, pero disponen de solo el 32% de los recursos hídricos nacionales, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua, 2024). La disponibilidad de agua per cápita disminuyó de 17,000 metros cúbicos anuales en 1950 a 3,569 metros cúbicos en 2024, y se estima que para 2030 caerá por debajo de los 3,000 metros cúbicos por persona al año.

En 2025, el país enfrentó una crisis hídrica superpuesta: una sequía plurianual que provocó escasez y estrés hídrico, junto con lluvias e inundaciones sin precedentes en el mismo periodo. A mediados de 2024, el 75% del territorio nacional experimentaba condiciones de sequía; para marzo de 2025, la cifra alcanzó el 85% del país —particularmente el centro y el norte— con niveles no vistos en más de 30 años.

Consumo sectorial y nuevas demandas

El sector agropecuario concentra entre el 76% y el 80% del consumo de agua del país, y es también donde ocurre el mayor desperdicio: hasta el 57% del agua asignada al sector se pierde por riego ineficiente, infraestructura obsoleta y falta de tecnificación. La ponencia señaló además una demanda creciente de agua por parte de sectores emergentes —fabricación de semiconductores y centros de datos— concentrada en entidades con estrés hídrico como Querétaro, Jalisco, Sonora, Aguascalientes, Baja California y Nuevo León. La fabricación de una laptop puede consumir hasta 190,000 litros de agua a lo largo de su cadena de producción, y un centro de datos pequeño (1 megawatt) con sistema de refrigeración convencional puede requerir hasta 25 millones de litros de agua al año, equivalentes al consumo de 100 hogares mexicanos.

Acuíferos y la Zona Metropolitana del Valle de México

De los 653 acuíferos del país, 111 están sobreexplotados y entre 275 y 286 presentan déficit o ya no tienen disponibilidad, de acuerdo con Conagua (2020). Las aguas subterráneas abastecen alrededor del 64% de la demanda urbana y el 33% del uso agrícola nacional. Un informe reciente de la UNAM estima que el acuífero de la Zona Metropolitana del Valle de México se agotará en 40 años, y un análisis del Banco Mundial calcula que se requieren inversiones por 5,700 millones de dólares en los próximos 15 años para evitar una crisis hídrica de proporciones catastróficas. De no tomarse medidas, el mismo informe proyecta que para 2030 el 50% de la población de la zona metropolitana enfrentará escasez de agua; en 2025, 284 colonias ya se vieron afectadas por restricciones en el suministro.

La sobreexplotación del acuífero ha provocado hundimientos de entre 10 y 30 centímetros al año en el centro de la ciudad, y de hasta 40 centímetros al año en zonas como Iztapalapa, donde se perforaron pozos adicionales. Alrededor del 70% de la zona metropolitana se considera propensa a inundaciones.

Infraestructura, gobernanza y desigualdad

Gran parte de las plantas de tratamiento y las redes de abastecimiento y drenaje del país han alcanzado el final de su vida útil —algunas con más de 50 años de antigüedad, y otras que datan de 1910— y no fueron diseñadas para atender la demanda actual. Conagua reporta fugas de agua potable de hasta el 50% a nivel nacional y de hasta el 40% en la zona metropolitana del Valle de México, con más de 60,000 fugas registradas entre 2020 y 2026; 2026 es además año récord en socavones, con más de 3,000 registrados. El sistema Cutzamala, con 44 años de operación, no logra satisfacer la demanda actual y no se ha emprendido nueva infraestructura para ampliarlo.

En materia de gobernanza, el presupuesto de Conagua se redujo 46% entre 2024 y 2026, existen alrededor de 536,000 títulos de concesión de agua con una supervisión y cumplimiento débiles, y los procesos de gestión del recurso son centralizados, con participación local y comunitaria limitada. En cuanto a desigualdad de acceso, 57% de los hogares en México carece de un suministro de agua potable gestionado de forma segura y 43% carece de un sistema de saneamiento adecuado, con las comunidades rurales y de bajos recursos como las más afectadas.

Estrategia del Gobierno de México y la contribución de WRI

La ponencia describió los pilares del Plan Nacional de Agua 2025-2030 y de la nueva Ley General de Aguas: regulación de las concesiones, fortalecimiento del marco regulatorio en torno al derecho humano al agua, fomento a la tecnificación del riego (17 proyectos), saneamiento y restauración de tres cuencas prioritarias —Lerma-Santiago (1,300 km), Atoyac (300 km) y Tula (500 km), con presupuestos de 27.2, 21.6 y 17.9 millones de dólares respectivamente para 2025— y 17 proyectos hídricos estratégicos adicionales, entre ellos 10 orientados a atender la presión sobre acuíferos sobreexplotados y 2 enfocados en calidad del agua.

Poveda describió el trabajo de WRI en este contexto: proyectos piloto de soluciones basadas en la naturaleza para recarga de acuíferos y reforestación de cuencas, apoyo técnico y operativo en proyectos de resiliencia hídrica, facilitación de diálogo entre actores para impulsar reformas del sector, fortalecimiento de sistemas de monitoreo e intercambio de datos, y acompañamiento técnico a grandes consumidores de agua mediante contabilidad volumétrica de beneficios hídricos.

El agua en los aeropuertos y la herramienta Aqueduct

La sesión presentó Aqueduct (wri.org/aqueduct), la plataforma de código abierto de WRI para mapear, medir y mitigar riesgos hídricos a nivel global, utilizada por empresas, gobiernos e inversionistas para la gestión corporativa del agua, la evaluación de riesgos antes de construir infraestructura, el análisis de cadenas de suministro y la planeación urbana. En el caso de los aeropuertos, se identificaron los usos de agua que rara vez ve el pasajero:

  • Torres de enfriamiento y aire acondicionado.
  • Sanitarios, lavamanos, restaurantes, salas y oficinas.
  • Riego de áreas verdes.
  • Lavado de vehículos, aeronaves y equipo.
  • Agua suministrada a las aeronaves.
  • Instalaciones de carga, hangares y oficinas.
  • Pruebas y reservas contra incendios.

Se compartió un comparativo de consumo de agua por pasajero en aeropuertos europeos: Bristol (9.4 litros), Ámsterdam-Schiphol (13.3 litros), Heathrow (29 litros) y Lisboa (43 litros). Entre los riesgos hídricos identificados para la operación aeroportuaria se señalaron la escasez (que obliga a restricciones y al uso de pipas, con el consecuente aumento de costos), la mala calidad del agua (que exige mayor tratamiento y eleva riesgos sanitarios), las inundaciones (que generan daños e interrupciones) y los conflictos sociales derivados de la regulación y la presión comunitaria por el recurso.

Acciones de Grupo Aeroportuario OMA

OMA logró reducir su consumo de agua por pasajero en más de 15% entre 2024 y 2025. Yann Le Bihan, director técnico de OMA, describió las inversiones en curso en el marco del Programa Maestro de Desarrollo (PMD), el programa quinquenal de inversión de la concesión aeroportuaria autorizado por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC):

  • Instalación de medidores interconectados en todos los puntos de consumo de agua de la red, a concluirse en octubre de 2026.
  • Reúso de agua tratada para sanitarios, con pruebas ya en marcha en el Aeropuerto de Monterrey.
  • Medidas de eficiencia, como la calibración de muebles de baño y la optimización de sistemas de climatización.
  • Captación de agua de lluvia, aprovechando la extensión territorial de las instalaciones aeroportuarias.

Personal de distintos aeropuertos de la red —entre ellos Ciudad Juárez, sede del evento, así como Culiacán, Acapulco, Mazatlán, Torreón y Monterrey— participó con preguntas y comentarios, entre ellos proyectos propios de recarga de acuíferos mediante pozos de absorción y de separación de hidrocarburos previa a la descarga del agua tratada.

Sobre esta participación

La participación de WRI México en este espacio se inscribe en el trabajo de la organización para fortalecer el diálogo entre gobierno, sector privado y sociedad civil en torno a la gestión del agua, y en el acompañamiento técnico que brinda a grandes consumidores del recurso, como es el caso del sector aeroportuario. 

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