WRI México lanza en la Embajada de Noruega el proyecto “Impulsando aire limpio en la ZMVM mediante acciones de mitigación climática: caso de estudio sobre electromovilidad”
El evento se realizó en el marco del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, y en un contexto de duelo nacional en Noruega por el fallecimiento del Rey Harald V.
Ciudad de México, 7 de septiembre de 2026.— Con un reconocimiento al duelo que vive Noruega tras la muerte del Rey Harald V, ocurrida el pasado 28 de agosto, y en el marco del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul declarado por Naciones Unidas, WRI México presentó hoy en la sede de la Embajada de Noruega en México el proyecto “Impulsando aire limpio en la ZMVM mediante acciones de mitigación climática: caso de estudio sobre electromovilidad”, una iniciativa de 36 meses que busca demostrar, con evidencia científica, que reducir las emisiones que calientan el planeta y reducir los contaminantes que dañan la salud pueden ser, con frecuencia, exactamente la misma acción.
El funeral de Estado del Rey Harald V se realizará el próximo 9 de septiembre en la Catedral de Oslo. Antes de dar paso a la agenda del día, representantes de WRI México y de las organizaciones asistentes extendieron sus condolencias al pueblo noruego y agradecieron a la Embajada su disposición para sostener el encuentro en un momento de duelo para su país.
Según datos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), la contaminación atmosférica está asociada con más de 61,000 muertes prematuras al año en México, de las cuales más de 5,800 ocurren en la Ciudad de México. La capital, junto con Monterrey y Guadalajara, supera de forma sostenida los niveles de PM2.5 recomendados por la Organización Mundial de la Salud —cifras que enmarcaron las palabras de bienvenida de la mañana.
Abrió el bloque protocolario Adriana Lobo, directora general de Presencia Global y Acción Local de WRI, quien recordó que “cada respiro cuenta” y dijo que pocas veces había visto un proyecto conectar con tanta claridad la urgencia climática con la urgencia por la salud de las personas: “no son dos urgencias—afirmó—, son la misma urgencia vista desde dos ángulos”. Lobo adelantó que el consorcio detrás del proyecto, integrado entre otros por WRI México, el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) y el Instituto Meteorológico de Noruega, es apenas “el primero de muchos” que la organización espera seguir conformando con el respaldo de Wellcome Trust, la fundación que financia la iniciativa.
Por videomensaje, al encontrarse fuera del país, participó Francisco Barnés Regueiro, director ejecutivo de WRI México, quien sostuvo que ninguna organización puede resolver en solitario problemas tan interconectados como la calidad del aire, el cambio climático, la salud pública y la movilidad. Por ello, dijo, WRI construyó un consorcio que suma no solo organizaciones mexicanas, sino también instituciones de Noruega y Austria, del cual —confió— “se van a derivar grandes líneas de trabajo hacia adelante”.
La Secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México, Julia Álvarez Icaza, calificó como un honor que la capital forme parte de uno de los once proyectos elegidos a nivel mundial por Wellcome Trust —una de las fundaciones filantrópicas más prestigiosas en materia de salud y cambio climático— tras un proceso de selección altamente competitivo. Álvarez Icaza detalló que, de acuerdo con el inventario de emisiones de la ciudad, el transporte consume 49% de la energía que abastece a la capital y genera 69% de sus emisiones de carbono negro, y recordó que la actual administración capitalina se propuso reducir 35% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. “El aire no reconoce fronteras—dijo—, y por lo tanto las políticas públicas tampoco deberían. El aire limpio no es un privilegio: es un derecho”.
En representación de la Subsecretaría de Regulación Ambiental de la SEMARNAT, participó Sergio Zirath Hernández Villaseñor, Director General de Industria, Energía Limpia y Gestión de la Calidad del Aire, quien sostuvo que la calidad del aire, el cambio climático y la salud de la población “no son agendas independientes”, y llamó a que el Consejo Técnico Asesor del proyecto no se entienda solo como un espacio para validar decisiones ya tomadas, sino como un espacio para “construir, cuestionar y enriquecer” colectivamente los resultados de la investigación.
El único orador que se dirigió a la audiencia en inglés fue Bruce Rolstad Denby, investigador del Instituto Meteorológico de Noruega, quien compartió la anécdota de un recorrido que su equipo hizo por la ciudad el fin de semana previo al evento, en el que —dijo— experimentaron de primera mano tanto el tráfico intenso como soluciones ya en marcha, como el cierre de calles para ciclistas los domingos. Rolstad Denby puso en perspectiva la escala del reto: mientras Noruega tiene cinco millones y medio de habitantes, la zona metropolitana de la Ciudad de México ronda los 22 millones. “Buscamos traer la experiencia que hemos desarrollado junto con IIASA en Europa y aplicarla aquí en México”, explicó.
Cerró el bloque de bienvenida el embajador de Noruega en México, Dag Nylander, quien ancló su intervención en su propia experiencia como residente reciente de la capital. Contó que, al llegar a vivir a la Ciudad de México hace casi un año, lo primero que notó fue la altitud; después, al acercarse a la ciudad, la capa oscura que suele cubrirla. Desde entonces, dijo, ha compartido con muchos capitalinos las mismas preguntas: si hay diferencia entre vivir en una zona u otra de la ciudad, o si realmente sirven los purificadores de aire domésticos. “Esta preocupación toca a todos—afirmó—, pero la exposición a la contaminación no es igual para todos: hay personas que trabajan en la calle, que pasan varias horas trasladándose, o que por su edad o condiciones de salud son particularmente vulnerables”. “En Noruega solemos decir que la política climática es también una política de salud—señaló—: reducir emisiones no solamente ayuda al clima, sino que mejora la calidad de vida de las personas”. Nylander citó los datos del IHME y subrayó que el transporte, responsable del 45% del consumo energético del país, es el principal emisor de contaminantes ligados a la combustión. Cerró con una reflexión sobre la cooperación internacional en un momento, dijo, en que “algunos de los consensos construidos durante décadas alrededor del cambio climático enfrentan cuestionamientos”: “el clima no conoce fronteras, y el conocimiento científico adquiere todavía más valor cuando se comparte”.
Tras las palabras de bienvenida, la agenda dio paso a la presentación técnica del proyecto, a cargo de Beatriz Cárdenas, directora de Una Atmósfera en WRI México y líder del consorcio, quien recordó que este 7 de septiembre se cumplen siete años desde que Naciones Unidas estableció el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul y que, pese a los avances de la Zona Metropolitana del Valle de México en las últimas tres décadas, “respirar un aire limpio es algo que todavía no se logra en la mayor parte del mundo”. Cárdenas explicó que México resultó favorecido con dos de los once proyectos aprobados por esta convocatoria de Wellcome Trust: el que hoy se presentó, centrado en la ZMVM, y otro liderado por la Dra. Marlene Cortés, del Instituto Nacional de Salud Pública, enfocado en la zona metropolitana de Monterrey, y adelantó que ambos equipos buscarán comparar experiencias entre ambas regiones —por lo que ya invitaron al gobierno de Jalisco a sumarse al consorcio ampliado.
El proyecto, detalló Cárdenas, se organiza en seis módulos que van desde la recopilación de datos y el codiseño de escenarios con las autoridades, hasta la modelación atmosférica —a cargo del Instituto Meteorológico de Noruega—, la modelación integrada de emisiones y salud con el modelo GAINS del IIASA, la actualización del Índice de Desigualdad Urbana desarrollado por WRI México, un caso de estudio a fondo sobre electromovilidad, y un componente de ciencia participativa que incluirá monitoreo comunitario de la calidad del aire cerca de depósitos de autobuses eléctricos y diésel. La equidad de género y la inclusión social, dijo, son ejes transversales que atraviesan los seis módulos. Entre los compromisos del consorcio con Wellcome Trust están la cuantificación de las reducciones de emisiones derivadas de distintas acciones de mitigación, la estimación de sus beneficios en mortalidad y morbilidad, un marco para priorizar las intervenciones más costo-efectivas, y una herramienta web piloto —la Interactive Multi-scale Policy Assessment City Tool (IMPACT)— que permitirá a tomadores de decisiones explorar distintos escenarios de política pública.
A la mesa de honor se sumaron, además de quienes tomaron la palabra, el secretario de Movilidad del Estado de México, Juan Hugo de la Rosa, y el secretario de Movilidad de la Ciudad de México, Héctor Ulises García Nieto, ambos señalados durante el evento como parte del compromiso interinstitucional detrás del proyecto. Entre el público asistieron también integrantes del Consejo Técnico Asesor y representantes de instituciones académicas y de la sociedad civil, entre ellas el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, que esta misma semana coorganizará con WRI México dos seminarios técnicos abiertos sobre intercambio de datos y política pública.
El lanzamiento dio paso, esa misma tarde, a la primera sesión del Consejo Técnico Asesor del proyecto, en la que autoridades locales, federales, académicas y de la sociedad civil se reunieron por primera vez de manera presencial para definir qué necesitan de esta investigación para que, en palabras de Cárdenas, “sea realmente útil”. El consorcio prevé sesiones anuales de este tipo a lo largo de los 36 meses que dura el proyecto. “La invitación a sumarse a este consorcio ampliado sigue abierta”, concluyó Cárdenas, extendiendo la mano a las instituciones de gobierno, academia y sociedad civil que WRI México ha ido sumando a este esfuerzo desde que arrancaron, en enero pasado, las primeras reuniones de trabajo.