WRI México e IPDP abren diálogo técnico y ciudadano para fortalecer la resiliencia climática del Plan General de Desarrollo
- La sesión evidenció que la crisis climática ya impacta de manera desigual a la Ciudad de México, especialmente a través de olas de calor e inundaciones, lo que exige adaptación con enfoque territorial y justicia social.
- Especialistas subrayaron la necesidad de integrar infraestructura verde, calidad del aire, financiamiento y gobernanza metropolitana en el Plan General de Desarrollo para garantizar resiliencia efectiva.
- Se destacó que la legitimidad jurídica y la participación ciudadana serán determinantes para que la planeación urbana tenga fuerza política y capacidad real de implementación.
Ciudad de México, 11 de febrero de 2026.- En el marco de la consulta pública del Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México 2025–2045 (PGDCDMX), WRI México organizó el foro “Hacia una visión de largo plazo para la CDMX: resiliencia y adaptación climática, equidad y gobernanza participativa”, concebido como un espacio de diálogo multisectorial para fortalecer la planeación urbana frente a los impactos del cambio climático. El evento se desarrolló en el contexto de la segunda fase del proyecto Coaliciones Urbanas Transformadoras (TUC, por sus siglas en inglés), al promover procesos que impulsan la gobernanza inclusiva y el diseño colaborativo de políticas públicas.
El encuentro reunió a especialistas, académicos, autoridades y representantes de sociedad civil para discutir cómo traducir la evidencia climática en instrumentos de planeación efectivos, legítimos y financiables.
El punto de partida: el clima ya redefine la ciudad
Al inaugurar la sesión, Francisco Barnés Regueiro, director ejecutivo de WRI México, explicó que el objetivo era abrir un diálogo técnico para fortalecer los instrumentos de planeación frente al cambio climático.
Barnés señaló que WRI trabaja en la intersección entre personas, naturaleza y clima, y que la adaptación urbana debe aterrizarse al contexto local. Enfatizó que la crisis climática ya se expresa en las ciudades mediante olas de calor, inundaciones y eventos extremos, cuyos impactos no se distribuyen de manera homogénea.
“En materia de adaptación hay soluciones muy claras desde el punto de vista de adecuación del espacio público”, afirmó.
Explicó que el análisis espacial de temperatura cruzado con variables socioeconómicas muestra correlaciones directas entre calor extremo y desigualdad territorial. Las zonas con menor cobertura arbórea y menor calidad de vivienda tienden a experimentar mayores cargas térmicas y menores capacidades de respuesta.
Barnés subrayó que la adaptación no puede diseñarse desde una lógica centralizada, sino desde el conocimiento local. Señaló que las soluciones deben construirse “a nivel barrial” y con participación de las comunidades.
Planeación a 20 años: derechos, territorio y metodología deliberativa
Carina Arvizu, directora del Programa de Ciudades en WRI México, explicó que la sesión forma parte de un proceso de construcción colectiva con visión a 20 años.
“Todas las personas que habitamos esta ciudad tenemos que involucrarnos en la planeación”, señaló.
Arvizu detalló que el encuentro combinaría ponencias técnicas con una dinámica participativa para sistematizar propuestas específicas que serán entregadas al IPDP como parte del proceso de consulta.
Posteriormente, Joana Moreno, representante del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, explicó la estructura del Plan General de Desarrollo y su articulación con el Programa General de Ordenamiento Territorial.
Indicó que el instrumento parte de un enfoque de derechos humanos y de una metodología deliberativa que busca integrar academia, sociedad civil e instituciones públicas.
Moreno destacó que el plan tiene una visión a 20 años y se compone de 22 líneas de transformación, resultado de un proceso democrático amplio.
En relación con la crisis climática, sostuvo que el documento reconoce que ya no se trata únicamente de mitigación, sino de una “crisis climática” que exige adaptación estructural.
En materia de soluciones basadas en la naturaleza, planteó la necesidad de recuperar la capacidad de infiltración del suelo urbano y reducir superficies impermeables. Argumentó que la infraestructura verde no es un complemento estético, sino un componente funcional de resiliencia.
También reconoció que el proceso ha identificado tensiones institucionales y observaciones ciudadanas que deberán analizarse jurídicamente antes de la entrega formal del instrumento.
Resiliencia urbana: información, equipamientos y financiamiento
En su intervención, Javier Garduño, director para América Latina de la Red de Ciudades Resilientes, propuso entender el momento actual como una convergencia de crisis climática, transformación tecnológica y reconfiguración geopolítica.
“Sobrevivir, adaptarse y prosperar”, afirmó, sintetizando el desafío contemporáneo.
Garduño valoró que el Plan incorpore derechos, enfoque comunitario y reducción de desigualdades. Sin embargo, advirtió que el documento debe profundizar en cómo reconstruir la confianza pública en un entorno de desinformación y polarización.
Señaló que la información confiable y los protocolos claros de actuación ante emergencias son fundamentales para la resiliencia urbana.
También propuso ampliar la discusión sobre equipamientos públicos, particularmente escuelas, como infraestructura estratégica para refugio climático en caso de olas de calor o lluvias extremas.
En materia financiera, subrayó que la resiliencia requiere instrumentos concretos para movilizar recursos. Planteó explorar mecanismos como seguros paramétricos que permitan liberar fondos automáticamente ante eventos extremos.
Finalmente, llamó a repensar la gobernanza metropolitana más allá de los límites administrativos tradicionales y a considerar planeación basada en cuencas.
Calidad del aire: un eje que debe integrarse plenamente
La doctora Beatriz Cárdenas, directora de Calidad del Aire en WRI México, centró su intervención en la calidad del aire como el principal riesgo ambiental en ciudades.
“Hoy por hoy, el riesgo ambiental más importante que causa más muertes prematuras en el mundo es la exposición a contaminación del aire”, afirmó.
Explicó que la Ciudad de México ha logrado mejoras significativas en las últimas décadas gracias a políticas basadas en evidencia científica. Sin embargo, advirtió que el aumento de temperaturas asociado al cambio climático puede intensificar episodios de mala calidad del aire.
Subrayó que la exposición no afecta por igual a todas las personas, y que niños, personas mayores y mujeres embarazadas presentan mayor vulnerabilidad.
Cárdenas llamó a integrar explícitamente mapas, indicadores y estrategias de calidad del aire en el Plan General de Desarrollo, y recordó que la información histórica está disponible públicamente a través de los sistemas de monitoreo ambiental.
La planeación y el marco jurídico: plan y ley no son lo mismo
El cierre del panel estuvo a cargo del doctor Antonio Azuela, investigador de la UNAM, quien introdujo una reflexión crítica sobre la relación entre planeación y marco jurídico.
Sostuvo que uno de los problemas estructurales es la confusión entre plan y ley, y subrayó que el plan debe derivar de un marco legal previamente ajustado y claramente definido.
“Yo quiero una ciudad divertida”, afirmó al inicio de su intervención, para luego señalar que esa aspiración requiere previamente consenso social y reglas sólidas que la hagan posible.
Azuela explicó que el plan contiene reglas que afectan intereses, por lo que debe estar respaldado por una ley que defina cómo se modifican usos de suelo, cómo se realizan consultas vinculantes y cómo se gestionan instrumentos como la recuperación de plusvalías.
Advirtió que sin claridad jurídica, el plan puede enfrentar resistencias que debiliten su implementación.
Participación y propuestas ciudadanas
Durante la sesión de preguntas, surgieron inquietudes sobre mecanismos de participación, asequibilidad urbana, desplazamiento y gobernanza metropolitana.
Para cerrar el encuentro, Mariana Campos, gerente de Desarrollo Urbano en WRI México, explicó la dinámica final de sistematización de propuestas.
Se pidió a las personas asistentes responder por escrito dos preguntas: qué acciones fortalecerían la resiliencia climática en la ciudad y qué mecanismos asegurarían una planeación más equitativa.
Las respuestas serán sistematizadas y entregadas formalmente al IPDP como insumos para el proceso de consulta.
Conclusión
La sesión evidenció coincidencias amplias: la crisis climática ya impacta de manera diferenciada a la ciudad; la adaptación requiere infraestructura verde, información confiable y financiamiento; la calidad del aire es un eje estructural de salud urbana; y la planeación necesita legitimidad jurídica y consenso social para ser efectiva.
El reto hacia 2045 no es únicamente imaginar la ciudad deseada, sino construir los instrumentos políticos, técnicos y legales que permitan alcanzarla.