El Colegio Nacional reúne a especialistas de WRI México y la UNAM para plantear la fiscalidad verde como fuente de financiamiento del Sistema Nacional de Cuidados
En el conversatorio “Reforma Fiscal Ambiental y Sistema de Cuidados en México”, economistas y especialistas discutieron cómo los impuestos ambientales pueden convertirse en la fuente de financiamiento que México necesita para construir un sistema de cuidados universal y gratuito.
Ciudad de México, 17 de agosto de 2026.- El Colegio Nacional fue sede este lunes del conversatorio “Reforma Fiscal Ambiental y Sistema de Cuidados en México”, un espacio de discusión que cruzó dos agendas que rara vez se abordan de manera conjunta: la fiscalidad ambiental y el sistema de cuidados. El evento, moderado por el Dr. Alfredo Camhaji Samra y presentado por la Dra. María Elena Medina Mora, reunió a tres especialistas —dos de ellos integrantes de WRI México— para discutir cómo los impuestos verdes pueden convertirse en la fuente de financiamiento que sostenga la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados en el país.
Al panel se sumaron la Mtra. Karina Caballero, coordinadora de la especialidad de economía ambiental y ecología del posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM y; el Dr. Luis Miguel Galindo Paliza, investigador de la UNAM y director de Clima, Economía, Finanzas y Energía de WRI México, y el Mtro. Saúl Pereyra, gerente senior de Acción Climática de WRI México. La moderación estuvo a cargo del Dr. Alfredo Camhaji Samra, licenciado en economía por la UNAM y profesor en la Facultad de Economía de la propia universidad y en la Universidad Rosario Castellanos.
En su bienvenida, la Dra. Medina Mora subrayó la relevancia del tema para la institución: “Es un grandísimo honor presentar hoy un tema que tiene muchos días de trabajo con diferentes personas y que nos permite adelantar el conocimiento que necesitamos para proteger a nuestro planeta”, señaló.
El cuidado como trabajo y como sector económico
La Dra. Caballero abrió la discusión planteando que el cuidado debe reconocerse como una actividad económica, no como una responsabilidad natural asignada a las mujeres. “El cuidado se debe considerar un trabajo desde el punto de vista económico: consume tiempo escaso, requiere esfuerzo y habilidades, y genera un producto”, explicó. Citó estudios del Nobel de Economía James Heckman (2016) que documentan un retorno del 13% en inversión temprana en cuidado infantil, y advirtió sobre el impacto de la transición demográfica: la población mexicana de 60 años y más pasará de 12.4% en 2024 a 20% en 2040, de acuerdo con proyecciones de CONAPO.
La especialista presentó cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): el trabajo no remunerado de los hogares equivale a 23.9% del Producto Interno Bruto de México, y las mujeres aportan 72.6% de ese valor frente a 27.4% de los hombres. “El trabajo no remunerado de los hogares representa alrededor del 23.9% del PIB —una cuarta parte de la economía de este país— que se puede monetizar en términos del trabajo que realizan las personas cuidadoras”, apuntó.
Fiscalidad verde: espacio fiscal sin explotar
El Dr. Galindo situó la discusión en el contexto de la fiscalidad mexicana, marcada por una situación fiscal históricamente débil y una deuda pública en ascenso. Frente a este panorama, argumentó que los tributos ambientales ofrecen una alternativa con un potencial triple dividendo: corrigen externalidades negativas, generan ingresos públicos y pueden promover un mayor dinamismo económico y social y una mejor distribución del ingreso. “Invertir en el sistema de cuidados no es un problema de gasto, sino un problema de inversión”, afirmó, y calculó que México tiene un espacio fiscal disponible de alrededor de un punto porcentual del PIB en impuestos ambientales, comparado con lo que recaudan otros países de la OCDE y América Latina.
Para Galindo, el vínculo entre ambas agendas genera lo que llamó un “triple dividendo”: “El sistema de cuidados es una medida fiscal inteligente: atiende a la niñez y a los adultos mayores, genera mayor dinamismo económico y social y reduce las brechas de género en el mercado laboral”, explicó, al señalar que liberar a las mujeres de la carga de cuidado permite una mayor y más equitativa participación en el mercado laboral formal.
Desmontando los mitos de los impuestos verdes
El Mtro. Pereyra centró su intervención en refutar percepciones comunes sobre la fiscalidad ambiental. “Muchos de los problemas sociales y económicos que tenemos hoy podrían estar vinculados con la forma en que se ha hecho la fiscalidad en el país”, planteó, antes de abordar tres ideas frecuentemente citadas como obstáculos a estos instrumentos: que buscan únicamente recaudar más, que destruyen empleo y encarecen la economía, y que son regresivos para los hogares de menores ingresos.
“El objetivo de estos impuestos no es la recaudación per se; la idea es cambiar comportamientos, de tal forma que deje de existir la razón para cobrar ese impuesto”, señaló. Sobre el temor al desempleo, citó evidencia de que una fiscalidad verde bien diseñada puede desacoplar el crecimiento de las emisiones. Y sobre la regresividad, insistió en que el diseño del instrumento —y no el impuesto en sí— determina el resultado: “Cuando los ingresos de los tributos se devuelven como transferencias directas o subsidios focalizados, la medida se vuelve progresiva”.
El vacío institucional del cuidado en México
Con datos de la primera Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC, 2022), la Mra. Caballero dimensionó la magnitud del reto: 77.8% de los hogares del país —30.2 millones— tiene al menos un integrante que requiere cuidados, lo que representa a 58.3 millones de personas a nivel poblacional. De los 31.7 millones de personas que cuidan en México, 75.1% son mujeres, quienes dedican en promedio 37.9 horas semanales a estas tareas frente a 25.6 horas de los hombres. 39.7% de las mujeres cuidadoras de 15 a 60 años declaró querer trabajar por un ingreso propio, y una proporción similar reportó cansancio, disminución en horas de sueño e irritabilidad como consecuencia directa de esta carga.
La especialista subrayó que México aún no cuenta con una Ley General ni un Sistema Nacional de Cuidados, aunque destacó un avance reciente: el 26 de mayo de 2026, el Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad su Ley del Sistema de Cuidados, convirtiéndose en la segunda entidad federativa con legislación en la materia, después de Jalisco. “El diamante del cuidado recae completamente en las familias”, advirtió, refiriéndose al modelo que distribuye la responsabilidad del cuidado entre el Estado, el mercado, la comunidad y las familias —y que en México opera casi en su totalidad sobre estas últimas.
Diseño progresivo: quién paga y quién se beneficia
Uno de los momentos centrales del conversatorio abordó el diseño técnico necesario para que la fiscalidad verde no perjudique a los hogares de menores ingresos. El Dr. Galindo explicó el mecanismo de “reciclaje fiscal”: gravar bienes cuyo consumo se concentra en los hogares de mayor ingreso —autos de alta gama, aviones privados, ciertos electrodomésticos— y usar esos recursos para compensar a la población de menores ingresos. “Un impuesto a la gasolina o a los autos lo pagan más los ricos; un impuesto al transporte público lo pagarían más los pobres”, ejemplificó, y añadió que las grandes empresas de alto impacto ambiental —mineras, metalúrgicas— también deben asumir una carga fiscal proporcional a su huella, con esos recursos financiando la transición hacia tecnologías más limpias.
Progresividad y costeo: de la idea a la implementación
En el bloque dedicado a la implementación, la Mra. Caballero explicó que cualquier política de cuidados debe construirse de manera progresiva, definiendo un horizonte temporal, una meta de cobertura y una priorización por grupos etarios y niveles de dependencia. Señaló que las personas con discapacidad están particularmente desatendidas —solo 3.3% asiste a algún centro de cuidado institucional— y que el diseño de servicios debe contemplar un abanico amplio de modalidades: guarderías, centros de día, asistencia personal y teleasistencia, entre otras. Explicó también que el costeo de estos servicios genera retornos fiscales, tanto directos (impuestos sobre nuevos salarios) como indirectos, al dinamizar otros sectores de la economía vinculados a la provisión de cuidados.
Un cuarto pilar para el Estado de bienestar
Cuestionado sobre si existe alguna garantía legal para etiquetar los ingresos de impuestos ambientales hacia el sistema de cuidados, el Dr. Galindo reconoció que en México no existe ese mecanismo, a diferencia de países como Costa Rica, donde el impuesto a la gasolina se destina a la conservación de áreas naturales protegidas. Planteó, sin embargo, que la discusión debe enmarcarse en un proyecto de mayor alcance: la construcción de un pacto económico, social y político hacia un Estado de bienestar. “El punto central de esta discusión es la capacidad de configurar un pacto económico, social y político” que impulse una transición climática y social viable, señaló.
En esa misma línea, propuso ampliar el modelo tradicional de protección social —construido sobre los pilares de educación, salud y pensiones— para incorporar al sistema de cuidados como un cuarto pilar, universal y gratuito. “Hay que transitar de ese sistema de protección social a un sistema de protección universal, gratuito, que incluye como un cuarto pilar al sistema de cuidados”, explicó, y subrayó la rentabilidad de largo plazo de invertir en la primera infancia.
Tres propuestas concretas de política fiscal verde
El Mtro. Pereyra presentó tres líneas de política fiscal que, dijo, requieren mayor análisis pero representan un punto de partida viable. La primera es revisar el tratamiento fiscal del gas natural dentro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), actualmente exento pese a seguir siendo un combustible fósil generador de emisiones. La segunda es avanzar hacia un precio al carbono a nivel nacional que oriente decisiones de inversión pública y privada. Y la tercera es un impuesto proporcional dirigido a los grandes contaminantes, bajo el principio de que quien contamina paga. “Mucho de lo que ha sucedido en México y en el mundo es que el que contamina no lo paga, y quienes lo están pagando son otros sectores de la población que han sido los que menos han contaminado”, advirtió, subrayando la necesidad de que el diseño fiscal corrija esa distorsión.
Mensajes de cierre
Al cierre del conversatorio, cada ponente sintetizó su mensaje central. El Dr. Galindo llamó a impulsar transformaciones estructurales en los patrones de producción y consumo del país: “La fiscalidad verde es un factor fundamental que puede apoyar a generar recursos y apoyar la inversión en lo que llamaríamos inversiones fiscales inteligentes, como es el sistema de cuidados”. La Mra. Caballero insistió en reconocer al cuidado como actividad económica de responsabilidad compartida: “El mensaje fundamental es poner en el centro al Sistema Nacional de Cuidados, que es una actividad económica que el Estado puede proveer y debe también sostener y financiar”. Y el Mtro. Pereyra llamó a superar la fragmentación entre agendas de gobierno: “Hay que pensar la atención a la crisis como tema de desarrollo, para que podamos hacer una gran sinergia real de las acciones”.
La Dra. Medina Mora clausuró el evento con una reflexión sobre las mujeres que cuidan a personas con padecimientos mentales o discapacidad, y sobre las cuidadoras de mayor edad, cuya carga suele quedar fuera del debate público: “Las mamás tengan posibilidades de que alguien las ayude”, expresó, al llamar a avanzar de manera gradual en cada espacio posible de intervención.