WRI México presenta resultados preliminares de un modelo económico sobre la electromovilidad en el país
En un taller con representantes de gobierno, banca de desarrollo y sociedad civil, WRI México compartió los primeros resultados de un modelo económico que estima los impactos macroeconómicos, sectoriales y laborales de distintos escenarios de electrificación del transporte en México.
Ciudad de México, 30 de julio de 2026.- WRI México llevó a cabo el Taller de Retroalimentación de Escenarios: Impactos Económicos de la Electromovilidad en México, un espacio de diálogo con especialistas de la Secretaría de Energía, la Secretaría de Economía, Nacional Financiera y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), así como representantes de organismos internacionales y de la sociedad civil.
El taller forma parte del proyecto Impactos económicos de las regulaciones de electromovilidad y las políticas industriales de México, que WRI México desarrolla junto con la Iniciativa Climática de México (ICM) en el marco de Drive Electric Campaign, y responde al componente de participación de actores del proyecto, orientado a validar supuestos y escenarios antes de avanzar a la fase final de modelación. El ejercicio se inserta en el contexto de los objetivos nacionales de movilidad, política climática y transición energética, incluidas las trayectorias de referencia discutidas en torno a la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME), la Estrategia Nacional de Cambio Climático 2025 (ENCC) y la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0).
Un modelo desarrollado para el caso mexicano
La sesión inició con la presentación de la base metodológica del proyecto. “El objetivo es transparentar la lógica del modelo, explicar cómo se construyeron los escenarios y abrir a discusión la interpretación de los resultados preliminares”, señaló Iván Islas, director de Economía de WRI México y moderador del taller.
El equipo presentó un modelo de equilibrio general computable —una representación matemática de las interrelaciones entre los distintos sectores de la economía— basado en Fullerton y Ta (2019), ampliado por Francisco Rosas y calibrado para la economía mexicana en colaboración con WRI México. Rosas, investigador del Centro de Investigaciones Económicas (cinve) de Uruguay, explicó sus fundamentos. El modelo representa cinco sectores productivos —combustibles fósiles, electricidad, transporte, industria automotriz y el resto de la economía—, además de un hogar representativo y el gobierno. Estima precios y cantidades de equilibrio, así como las emisiones asociadas al uso de combustibles fósiles en cada escenario, con un horizonte de proyección a 2050.
Gustavo Loyola, del equipo de WRI México, presentó el proceso de calibración del modelo con información oficial de México, incluida la matriz insumo-producto y la matriz de contabilidad social, ambas con base en información de 2018, complementadas con datos macroeconómicos y sectoriales para construir las proyecciones hasta 2050. “No estamos haciendo una modelación sobre la nada”, señaló Loyola. “Tenemos una base sólida, teórica y analítica que nos respalda”.
Carlos Francisco, profesor investigador de la UNAM y colaborador del proyecto, presentó los modelos complementarios que traducen los resultados del modelo general en indicadores sectoriales específicos, como ventas de vehículos eléctricos, comercio exterior del sector automotriz y empleo por sector.
Principales resultados
Con base en esta metodología, el equipo presentó dos escenarios de electromovilidad —uno moderado y uno ambicioso—, construidos a partir de tres tipos de intervención de política pública: un precio al carbono junto con un costo regulatorio al transporte, la descarbonización de la matriz eléctrica y la sustitución gradual de combustibles fósiles por electricidad en el sector transporte.
Entre los principales resultados, el escenario ambicioso proyecta una reducción de hasta 28% en las emisiones asociadas al uso de combustibles fósiles hacia 2050, respecto de una trayectoria sin cambios de política, así como una reducción de hasta 38% en el uso de combustibles fósiles en el sector transporte. El modelo también identifica una reasignación de la demanda de trabajo entre sectores: aumentos relativos en el sector eléctrico y en la industria automotriz, y reducciones en los sectores de combustibles fósiles y transporte. “Una señal de precio no actúa de manera aislada: modifica los costos relativos y genera efectos en la producción, el empleo y el consumo de distintos sectores de la economía”, explicó Iván Islas.
En cuanto a la adopción de vehículos eléctricos, en el escenario ambicioso estos vehículos alcanzarían una participación cercana al 16% de las ventas de vehículos nuevos en 2050. El equipo señaló que esta cifra se ubica muy por debajo de las trayectorias de referencia discutidas en torno a la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica y planteó esta brecha como un elemento central para orientar el diseño de política pública en los próximos meses. “Estamos lejos de cumplir esas metas”, indicó Iván Islas, quien subrayó que este resultado ofrece información valiosa sobre la magnitud de la transformación de política pública que se requeriría para avanzar hacia ellas.
En su intervención, Luis Miguel Galindo, director de Clima, Economía, Finanzas y Energía de WRI México, contextualizó estos resultados con referencias internacionales. Citando estimaciones internacionales, señaló que las trayectorias de descarbonización profunda pueden requerir señales de precio considerablemente superiores a las simuladas en los escenarios preliminares del taller. Galindo destacó, además, la importancia de que la transición hacia la electromovilidad se acompañe de políticas de reciclaje fiscal y de mecanismos de compensación dirigidos a los grupos con menor capacidad de adaptación a este proceso, en línea con un enfoque de transición justa.
Hallazgos del componente cualitativo
Como complemento al análisis cuantitativo, el proyecto incorporó un componente cualitativo basado en nueve entrevistas a profundidad con personas expertas de gobierno, banca de desarrollo, academia y sociedad civil, presentado por el especialista Saúl Pereyra. Pereyra precisó que estos hallazgos reflejan percepciones de las personas entrevistadas, contrastadas con literatura nacional e internacional, y no constituyen una postura institucional de WRI México ni de las dependencias participantes.
Entre los temas identificados en este componente se encuentran la coordinación interinstitucional en torno a la política de electromovilidad, el desarrollo de infraestructura de carga, el marco arancelario aplicable a los vehículos eléctricos importados, y las oportunidades de fortalecimiento de la cadena de valor nacional, en particular en torno a la fabricación de baterías.
Diálogo con actores clave
La segunda parte del taller se destinó a una discusión abierta con los asistentes, en la que se abordaron temas de coordinación institucional, financiamiento e infraestructura.
Juan Contreras, de la Subsecretaría de Electricidad de la Secretaría de Energía, valoró los avances en materia de coordinación intersectorial y señaló la importancia de que los distintos actores del sector converjan hacia objetivos compartidos para favorecer el crecimiento del mercado de la electromovilidad. Desde la Secretaría de Economía, Brenda Villegas destacó los avances en coordinación interinstitucional y compartió el caso del proyecto de transporte público eléctrico impulsado en Chetumal, Quintana Roo, como un referente de política pública con potencial de replicabilidad en otras entidades del país.
Daniel Vázquez, de Nacional Financiera, comentó sobre el Programa de Financiamiento al Transporte Sostenible, que con recursos de organismos como KfW, el Banco Mundial y el BID ha apoyado procesos de sustitución de flotas de transporte público en la Ciudad de México, el Estado de México, Michoacán y Quintana Roo.
Hacia el cierre de la discusión, Ilse Ávalos subrayó la importancia de contar con metas y marcos regulatorios claros para orientar la inversión del sector privado hacia la electromovilidad, y compartió como referencia los casos de Canadá y Colombia, donde se han establecido metas específicas de electrificación de flotas vehiculares.
La discusión resaltó la relevancia de continuar fortaleciendo la coordinación entre dependencias, así como la importancia de incorporar al análisis dimensiones adicionales, como los beneficios en materia de salud pública asociados a la reducción de la contaminación atmosférica y el papel de las empresas productivas del Estado en la transición energética del país.
Próximos pasos
En las siguientes etapas, WRI México incorporará al modelo un escenario de política industrial activa para analizar el potencial de producción nacional de vehículos eléctricos y sus componentes, incluidas las baterías. También profundizará los modelos complementarios de comercio exterior, hogares y efectos distributivos, empleo y evolución de la flota, y realizará análisis de sensibilidad. El proyecto concluirá con un informe integrado de modelación, resultados y recomendaciones, previsto para noviembre de 2026, un documento dirigido a tomadores de decisión y un evento final de presentación y cierre.
Al cierre del taller, Luis Miguel Galindo agradeció la participación de los asistentes y reiteró el compromiso de WRI México de continuar impulsando espacios de diálogo técnico entre gobierno, sector privado, academia y sociedad civil en torno a la transición hacia una movilidad más sostenible en México.
Este proyecto se desarrolla en el marco de Drive Electric Campaign, en colaboración con la Iniciativa Climática de México (ICM).