Todos a favor de un entorno construido neto cero
Representantes de WRI México, SUME, los gobiernos de Monterrey y Hermosillo, y aliados del sector se reunieron en el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México para la presentación de resultados del proyecto «Todos a favor de un entorno construido, neto cero y resiliente». Fotografía: Erika Vilchis.

El proyecto «Todos a favor de un entorno construido, neto cero y resiliente» cierra tres años de trabajo colaborativo entre gobierno, academia, sociedad civil y sector privado, con productos técnicos alineados a la metodología Global ABC y respaldados por aliados internacionales incluyendo World Green Building Council y World Business Council for Sustainable Development

  • El entorno construido representa cerca del 40% de las emisiones globales de CO₂ asociadas a energía; en México, el crecimiento urbano acelerado abre una ventana única para transformar la forma en que se diseñan, construyen y operan los edificios.
  • Monterrey publicó el primer Plan de Descarbonización y Resiliencia del entorno construido a nivel municipal en el país, y Hermosillo consolidó su Plan de Acción para Edificios Net Zero con enfoque de ciudad solar; ambos se encuentran entre los primeros del mundo en integrar carbono operacional y carbono incorporado en un mismo marco de ciclo de vida.
  • La estructura de hoja de ruta nacional, desarrollada con la metodología Global ABC y con participación de 103 instituciones y 113 expertos, sentará las bases para la continuidad del trabajo en coordinación con PEEB Cool, iniciativa impulsada y financiada por Francia y Alemania, y con la CONUEE, así como con el apoyo y seguimiento de otras entidades gubernamentales en la materia.

 

Ciudad de México, 16 de abril de 2026.- WRI México y SUMe (Sustentabilidad para México) presentaron en el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México (CAM-SAM) los resultados del proyecto «Todos a favor de un entorno construido, neto cero y resiliente», una iniciativa de tres años que entrega al país una estructura nacional de hoja de ruta para descarbonizar el sector edificación, dos planes de acción municipales en Monterrey y Hermosillo, y una herramienta replicable para acompañar proyectos piloto en edificaciones públicas y privadas. El evento reunió a representantes de gobiernos locales, academia, sector privado, sociedad civil y aliados internacionales.


El sector de la construcción y las edificaciones es uno de los de mayor impacto ambiental a nivel global: representa casi el 40% de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía, además de un alto consumo de materiales y recursos. En México, el peso del sector es significativo y se combina con un reto adicional: la falta de datos actualizados y desagregados que permitan dimensionar el impacto del sector y orientar la toma de decisiones de política pública.


Una agenda compartida entre gremios, organizaciones y gobierno


La bienvenida al evento estuvo a cargo de tres figuras del ecosistema del sector edificación. Por parte del CAM-SAM, la arquitecta María Estela Baltazar Guzmán, Secretaria General y Directora General del Colegio, posicionó al gremio arquitectónico como corresponsable de la agenda de descarbonización:


«Como arquitectos, compartimos la responsabilidad histórica de liderar la transición hacia prácticas constructivas que reduzcan nuestra huella de carbono y fortalezcan la resiliencia de nuestras ciudades frente al cambio climático. Reuniones como esta son fundamentales para alinear al sector construcción mexicano con los compromisos internacionales de descarbonización», afirmó Baltazar Guzmán.


Ruth Corona, presidenta de la Mesa Directiva de SUMe, reconoció el carácter plurianual del trabajo y convocó a los representantes de estados y municipios presentes a replicar la experiencia:


«Este es un proyecto que es la prueba de que cuando trabajamos en conjunto las cosas se pueden hacer realidad. Este camino no empezó ayer: empezó con nuestra mesa directiva anterior, y esperamos que todo lo que van a ver aquí sirva de inspiración para poder replicar esto en otros estados y que nos permita avanzar hacia realmente poder construir un entorno construido neto cero en México», señaló Corona.


Fairuz Loutfi, gerente de Economía Circular y Eficiencia Energética de WRI México, presentó el marco estratégico del proyecto y destacó los beneficios económicos, sociales y de salud asociados a edificaciones mejor diseñadas:


«Avanzar hacia edificaciones más eficientes, resilientes y bajas en carbono es indispensable para cumplir con los compromisos climáticos, y además genera grandes beneficios económicos, sociales y de salud. Los edificios mejor diseñados y operados pueden reducir el consumo energético entre 20 y 50%, disminuir costos operativos, generar empleos verdes y ofrecer mejores condiciones térmicas y de calidad del ambiente interior», subrayó Loutfi.

La maestra de ceremonias del evento fue Carmen Valdez, gerente de Descarbonización de Edificaciones de WRI, quien dio la bienvenida a los asistentes y condujo las distintas intervenciones a lo largo de la jornada.


Un proyecto con mirada global


El proyecto se implementó en paralelo en México y la India, financiado por We Mean Business Coalition (WMBC), con el acompañamiento del World Green Building Council (WorldGBC) y el equipo global de WRI, con la colaboración de World Business Council for Sustainable Development (WBCSD). Para el trabajo en México se utilizó la metodología de Global Alliance for Buildings and Construction (GlobalABC). Desde Londres, Matthew Black, Climate Action Lead del WorldGBC, destacó el valor metodológico del trabajo realizado en México:


«SUMe y WRI México han sentado las bases de una hoja de ruta nacional de acción climática, así como de planes de acción para Monterrey y Hermosillo que integran proyectos piloto clave y el carbono de ciclo de vida completo. Que estos proyectos se encuentren entre los primeros en incluir tanto carbono operacional como carbono incorporado dentro de un marco de ciclo de vida es un paso crítico para el sector, y el impacto de estos esfuerzos no debe subestimarse», expresó Black en su mensaje al evento.


Santeri Palomaki, Senior Manager, Industry & Transport de We Mean Business Coalition, enfatizó la fase que comienza ahora:


«Felicidades por el excelente trabajo que han logrado los equipos de WorldGBC y de World Resources Institute para hacer realidad este proyecto. Es muy inspirador lo que este trabajo puede tener en ciudades como Monterrey y Hermosillo, y más allá, a nivel nacional, cuando pasemos de la planificación a la implementación», señaló Palomaki.


Desde WRI Global, Roxana Slavcheva, líder global de proyectos de entorno construido destacó el valor del aprendizaje cruzado entre hemisferios:


«Fue una verdadera colaboración. Mientras estábamos realizando el proyecto en México, también estábamos implementando el proyecto en la India, eligiendo estrategias para las ciudades, seleccionando proyectos y aprendiendo unos de otros. Demostramos que las barreras para la transición son universales y que podemos lograr más cuando trabajamos juntos. Nuestro trabajo no termina aquí: el siguiente paso es ampliar e implementar las hojas de ruta y los planes», afirmó Slavcheva, en un mensaje grabado.


Una estructura nacional construida con la academia y el sector


La estructura de hoja de ruta nacional se desarrolló con la metodología Global ABC, que organiza la acción en torno al ciclo de vida del edificio (desarrollo territorial y urbano, nuevas edificaciones, edificios existentes y cadena de suministro) cruzado por cinco pilares de acción (gobernanza, datos, financiamiento, desarrollo de capacidades y tecnología) y cuatro temas transversales (carbono operacional, carbono incorporado, inclusión y bienestar, y adaptación).


Fairuz Loutfi insistió en que el producto entregado no es un documento cerrado, sino un proceso:


«No es sólo un documento y tener un reporte o un avance. Es un proceso social y colaborativo que requiere la alineación y compromiso activo de todos los actores involucrados. Nuestro objetivo es que estos resultados no se queden en un documento, sino que sirvan como una herramienta práctica para que otras ciudades, otros países y actores puedan avanzar, adaptar y replicar estas experiencias», explicó Loutfi.


El líder del proyecto, Octavio Molina, detalló el trabajo de diagnóstico y la participación sectorial alcanzada durante los talleres nacionales:


«Llevamos a cabo tres talleres a nivel nacional: el taller de lanzamiento, el de retos y oportunidades del sector edificación, y el de acciones transformadoras. Tuvimos la participación de organizaciones de la sociedad civil, ONG, sectores público, privado, financiero y académico, sumando 103 instituciones con la participación de 103 expertos, además de entrevistas con actores de diez instituciones relevantes», detalló Molina.


Molina también identificó una de las barreras estructurales más relevantes para la política sectorial:


«Hay una falta de datos, sobre todo de superficie construida desagregados por tipología y a escala territorial, ya sea nacional, estatal y municipal; una desvinculación de los datos de consumo de recursos con los datos de superficie construida, número de usuarios y tipología de la edificación; una baja granularidad de los datos, y un acceso restringido por barreras institucionales o regulatorias», señaló.


La línea base nacional se desarrolló con el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, bajo la conducción del doctor Guillermo Barrios, quien explicó el alcance del ejercicio en un mensaje al evento:


«Nuestro objetivo fue calcular el consumo energético eléctrico mensual de vivienda y edificios de la Administración Pública Federal con los datos existentes. Para vivienda nos basamos en la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares, que con factor de expansión representa alrededor de 33 millones de viviendas en 2018. Para los edificios de la APF los datos provienen de la CONUEE, con ubicación geográfica exacta y clasificación en diez bioclimas», expuso Barrios.


Alexis Levy, gerente técnica de SUMe, presentó la priorización de acciones estructurada a partir del Readiness Framework del WorldGBC, y explicó la lógica detrás del ejercicio:


«Una hoja de ruta no puede ser simplemente un papel que le diga a todo el mundo qué hacer, porque si no lo pueden hacer y no lo quieren hacer, nadie va a llegar a ninguna parte. Esta encuesta nos ayudó a definir cuáles eran las acciones prioritarias para el sector y también las que el sector veía viables», explicó Levy.


Dos ciudades, dos modelos demostrativos


Monterrey publicó en octubre de 2025 el primer Plan de Descarbonización y Resiliencia del Entorno Construido de un municipio mexicano. El documento integra por primera vez datos de consumo de electricidad, gas natural y estadísticas catastrales, y establece metas al 2027, 2040 y largo plazo. El ingeniero André Genis, Jefe de Edificios Sostenibles de la Secretaría de Desarrollo Urbano Sostenible (SEDUSO) del gobierno de Monterrey, presentó los resultados y el marco de acción del plan:


«El plan nos ha servido mucho para fundamentar y motivar muchos de los proyectos que estamos haciendo. Es la primera ruta de descarbonización que se publica en México y, en el buen sentido, estamos muy orgullosos de ese trabajo y agradecidos con SUMe y con WRI por ese apoyo técnico. Una vez que se publica el documento, viene lo importante: tomar acción y utilizarlo realmente para implementar», afirmó Genis.


El Palacio Municipal de Monterrey funciona como proyecto piloto del plan y se encuentra en evaluación para certificación LEED o EDGE. Genis también destacó el papel del desarrollo de capacidades dentro del municipio:


«Hemos sido realistas con cómo es la dinámica de un municipio y lo cortas que son las administraciones. En 3 años no vamos a descarbonizar todo el entorno construido, pero sí podemos dejar las bases. Nos hemos propuesto capacitar a todo el personal posible dentro de la administración que está involucrado con el proceso del uso de los servicios de gas, energía y agua», añadió.


Hermosillo, una de las ciudades más calientes de México, consolidó su Plan de Acción para Edificios Neto Cero y Resilientes, con la visión de posicionarse como «ciudad solar» y convertir la radiación solar, principal factor de presión sobre la demanda energética local, en palanca de mitigación. La maestra Claudia Falcón, Directora de Ecología y Política Ambiental de la Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático del Gobierno de Hermosillo, explicó el enfoque:


«Nuestra estrategia se basa en utilizar ese sol que tantos problemas nos está causando como un aliado para combatir el problema desde la causa: la energía solar como estrategia de mitigación y como referente en la descarbonización de las edificaciones, como muestra de un municipio o una región que realmente necesita este tipo de cambios», señaló Falcón.


El plan de Hermosillo se apoya en programas ya en operación, entre ellos Hogar Solar, con más de 600 hogares con paneles solares instalados a través de subsidio municipal; la brigada Tumba-Watts, con más de 2,600 diagnósticos gratuitos de eficiencia energética realizados por jóvenes en servicio social; el Sello H para vivienda económica sustentable; incentivos fiscales con descuentos de hasta 90% en trámites para construcciones certificadas; y una flota de movilidad eléctrica que incluye la totalidad de las patrullas municipales y 25 camiones recolectores. Falcón enfatizó además el valor de la articulación con otros instrumentos del municipio:


«El plan no está solo. Tenemos un plan municipal de desarrollo muy enfocado en la sustentabilidad de la ciudad, una estrategia de transición energética, un manual de infraestructura verde, un programa de acción climática municipal y un programa de calidad del aire. Todas estas acciones suman de alguna manera a lo que estamos queriendo lograr», explicó.


Una herramienta para escalar la experiencia


El proyecto entregó también una herramienta digital para acompañar proyectos piloto en edificaciones. Los tres pilotos demostrativos son el Palacio Municipal de Monterrey, el Centro Comunitario Hábitat en Hermosillo y una sucursal de la cadena privada de café Caffenio, que se sumó también al proyecto. Alexis Levy explicó el propósito de la herramienta:


«No queríamos hacer estos tres proyectos piloto y desaparecer. Buscamos que ustedes tengan manera de replicarlo más adelante con otros proyectos que se quieran sumar y quieran hacer esta misma estrategia. Por eso desarrollamos una herramienta accesible que permite a cualquier persona que administre un edificio entender cómo se desempeña, qué recomendaciones de implementación puede adoptar y cómo construir un plan a corto, mediano y largo plazo», describió Levy.


Próximos pasos: de la planificación a la implementación


El cierre del proyecto abre una fase de implementación y escalamiento. Como parte de los siguientes pasos, se publicará el reporte de línea base nacional desarrollado en colaboración con la UNAM, un insumo inédito para la política sectorial. Los planes de Monterrey y Hermosillo entrarán en fase de aterrizaje operativo, y la estructura nacional contará con el apoyo, la coordinación y seguimiento por parte del programa PEEB Cool, impulsado y financiado por los gobiernos de Francia y Alemania e implementada por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y la Cooperación Alemana para el Desarrollo Sostenible (GIZ). De igual forma, se colaborará con el apoyo de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), y de otras entidades gubernamentales en la materia, para dar continuidad al trabajo.


José Cruz, representante del programa PEEB Cool en México, confirmó el interés del programa en acompañar la siguiente etapa:


«PEEB Cool es un programa que tiene presencia en 11 países en cuatro continentes. Su objetivo es acelerar la eficiencia energética y la descarbonización en el sector de la edificación. Aquí en México vamos a estar muy atentos y revisando los resultados para ver en qué medida se podría dar continuidad, ya que estamos todos alineados a la metodología del Global ABC. Esperemos que esto detone muchas acciones», expresó Cruz durante el evento.


Alexis Levy cerró la presentación de SUMe con un llamado a la colaboración continuada:


«Agradecemos mucho su presencia no nada más por estar aquí, sino por todo el proceso en el que nos han acompañado. Muchos de ustedes son actores clave que han formado parte de los talleres, que nos han dado información, que han respondido dudas, que han sido aliados estratégicos. Al final todos tenemos la misma meta, el mismo objetivo: entre más personas seamos y colaboremos, más juntos podemos llegar a mejores objetivos», afirmó Levy.


Desde WRI México, Fairuz Loutfi reiteró el compromiso institucional de cara a los próximos pasos:


«Desde WRI reiteramos nuestro compromiso de seguir avanzando hacia un entorno construido más eficiente, más resiliente y alineado con un futuro neto cero. Este esfuerzo no se hubiera logrado sin la colaboración de todos los que hoy nos acompañan, y nos da mucho gusto que esta estructura de hoja de ruta pueda convertirse en una realidad», concluyó Loutfi.