Mexico Carbon Forum 2
Gloria Godínez, Sustainluum; Inés Castro Sayago, Solstice; Saúl Pereyra, WRI México; Sofía Alarcón, Schneider Electric; y Raúl Mitre, NOVA CERT 

En el Mexico Carbon Forum 2026, WRI México y especialistas de Sustainluum, Solstice y Schneider Electric coincidieron en que una meta de cero emisiones netas exige una jerarquía de mitigación clara, en la que los créditos de carbono solo cubren lo que la tecnología y el financiamiento aún no permiten resolver.


Aguascalientes, 2 de septiembre de 2026. Como parte de la Ruta 1: Regulación y competitividad del Mexico Carbon Forum 2026, WRI México participó en el panel "Estrategias Net Zero: uso de créditos de carbono y acción climática", un espacio dedicado a discutir cómo las empresas construyen —y en ocasiones tropiezan— en su camino hacia cero emisiones netas.


Raúl Mitre, Director General de NOVA CERT, moderó la conversación y abrió el panel con una cifra que resume la velocidad del cambio: "En 2020, solo el 8% de las empresas tenía estrategias de Net Zero. Para 2025, ese número ya alcanzaba el 72%. Y según McKinsey, la demanda de créditos de carbono podría aumentar hasta 15 veces para 2030." Lo acompañaron Saúl Pereyra, Senior Climate Action Manager de WRI México; Gloria Godínez, Directora Ejecutiva de Sustainluum; Inés Castro Sayago, Strategic Business Development Leader LATAM de Solstice; y Sofía Alarcón, Sustainability Advisory Leader de Schneider Electric.


Lo que cambia con el nuevo estándar de SBTi
La conversación arrancó con la publicación del Corporate Net-Zero Standard V2.0 de la Science Based Targets initiative (SBTi), y con la pregunta de si abre más espacio para los mercados de carbono. Gloria Godínez respondió con matices: "Net Zero permite que lo hagamos únicamente con las emisiones residuales, pero abre la puerta a la cadena de valor. Ahí hay una gran oportunidad de demanda para los créditos, sobre todo los de remoción y alta integridad."


Godínez explicó que la versión 2.0 introduce un enfoque de planes de transición climática —alineado con estándares como el IFRS S2— que permite a las empresas declarar una "transición de activos" vinculada a sus ciclos de inversión, en lugar de perseguir únicamente una meta aspiracional a 2050. También destacó el nuevo programa voluntario de reducciones continuas de emisiones (Ongoing Emissions Reductions), aunque no sin crítica: "Hubiéramos esperado que movieran el plazo al 2030; lo dejaron hasta el 2035", señaló, y lamentó que la nueva flexibilidad no incentive de forma más directa los atributos de biodiversidad y gestión hídrica junto con los de carbono.


Una hoja de ruta que ya existe en otros sectores
Inés Castro Sayago, de Solstice, ofreció un ejemplo fuera del mundo de los créditos de carbono para ilustrar cómo sí es posible trazar una transición ordenada: la industria de los gases refrigerantes. "Un refrigerante de segunda generación tiene un potencial de calentamiento global de 1810 equivalentes de carbono; las soluciones de hoy llegan a un potencial de uno. Hay que decidir bien hoy", explicó, refiriéndose a la cuarta generación de refrigerantes (hydrofluoroolefinas) que ya se adopta en mercados regulados como Europa y Estados Unidos.


Castro Sayago subrayó que ese sector ya trazó dos hojas de ruta diferenciadas —una para economías más desarrolladas y otra para América Latina y Asia-Pacífico— reconociendo que la viabilidad financiera y tecnológica no es la misma en todas las regiones, un principio que, dijo, la industria de créditos de carbono podría replicar. Al cierre del panel, insistió en que la clave para la región es la simplicidad: "Simplificar el acceso también democratiza. No somos solo las empresas globales; somos todos", planteó como invitación a construir sinergias entre mecanismos de financiamiento y cadenas de valor completas.


La jerarquía de mitigación, según SBTi
Saúl Pereyra, de WRI México —que junto con WWF y el Pacto Mundial integra el consorcio de SBTi en México—, situó a los créditos de carbono dentro de una jerarquía de mitigación clara: prevención de emisiones propias, reducción de las actividades, mitigación más allá de la cadena de valor, y, solo al final, compensación de las emisiones residuales que la tecnología o el financiamiento todavía no permiten eliminar.


"Hay que desmontar la idea de que si no hay créditos de carbono no hay opciones para la mitigación, porque es falso. Las empresas tienen otras opciones: eficiencia energética, electrificación e innovación de procesos", afirmó Pereyra, quien añadió el precio interno del carbono como herramienta de toma de decisiones —no como sustituto de un permiso de emisión, sino como referencia para comparar el costo de invertir en reducción frente al costo social del carbono en cada jurisdicción. Insistió, además, en que buena parte de la oportunidad de mitigación real está en la cadena de valor de las empresas, no solo dentro de sus operaciones directas.


Cómo se ve esto en la práctica corporativa
Sofía Alarcón, de Schneider Electric, aterrizó la conversación en la experiencia de una empresa con metas de reducción de 90% en alcance 1 y 2, y 25% en alcance 3 para 2030, alineadas con SBTi desde 2022. "No es la idea compensar, es neutralizar: usamos créditos de carbono solamente para las emisiones residuales, apoyados en energía renovable y eficiencia energética como nuestros dos grandes pilares", explicó.


Alarcón detalló que Schneider Electric aborda los créditos de carbono desde tres frentes: inversión directa en remociones permanentes —como el acuerdo firmado el año pasado con la empresa suiza Climeworks para 31 mil toneladas de captura directa de aire—, asesoría a clientes que buscan desarrollar o comprar proyectos, y compra de créditos alineados con los Core Carbon Principles del Integrity Council for the Voluntary Carbon Market (ICVCM), sin importar la geografía en que se generen, priorizando los países donde la empresa tiene operaciones.


El hilo conductor: diversificar, no depender de una sola herramienta
Al cierre, Mitre resumió el consenso del panel: "El crédito de carbono no debe ser un fin en sí mismo, es un medio para alcanzar un fin. No hay una sola bala de plata, no hay una sola estrategia." Los cinco panelistas coincidieron en que una estrategia Net Zero creíble combina reducción directa, precio interno del carbono, trabajo con la cadena de valor y, como último recurso para el residuo que la tecnología aún no permite eliminar, créditos de alta integridad.


Para WRI México, como parte del consorcio nacional de SBTi, acompañar a las empresas mexicanas en esa jerarquía de decisiones —y no solo en la compra de créditos— seguirá siendo un eje central de su trabajo de acción climática corporativa en los próximos meses.
 

Más sobre este tema:
climate finance