seminario

El encuentro reunió a personas expertas de América, Asia y Europa, con el propósito de compartir evidencia científica, experiencias de gestión y lecciones de política pública frente a un problema que sigue afectando a ciudades y zonas urbanas y rurales. Aunque durante décadas se han logrado reducciones en las emisiones de sus precursores, el ozono troposférico continúa registrando concentraciones elevadas en múltiples ciudades del mundo, ocasionando impactos en la salud de la población, los cultivos agrícolas, los bosques, los ecosistemas y el calentamiento global. 


Durante la inauguración, las instituciones organizadoras subrayaron que el ozono troposférico no puede entenderse como un fenómeno aislado ni como un asunto limitado a episodios de mala calidad del aire. Se trata de un contaminante que se forma por complejas reacciones fotoquímicas, en presencia de radiación solar, y cuya persistencia obliga a reforzar la cooperación científica, técnica e institucional para diseñar respuestas de política pública más eficaces y adaptadas a las condiciones locales. 

Espacio de intercambio de evidencia científica y experiencias en la gestión de la calidad del aire de diversas ciudades del mundo, convocado por la CAMe, INECC y WRI México.


El Dr. Germán Ruíz, Director General de Fomento y Desempeño Urbano Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en representación del Subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular, mencionó en su mensaje que México reconoce los desafíos que representan la gestión de la calidad del aire y el cambio climático y que desde la SEMARNAT se fortalece una política ambiental basada en la ciencia, la cooperación internacional y la coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno. Resaltó que “estamos convencidos de que la transición ecológica debe construirse desde las ciudades. Mejorar la calidad del aire significa proteger la salud de las personas, fortalecer la resiliencia climática, impulsar innovación, movilidad sustentable, eficiencia energética y bienestar. Como ha señalado la Dra. Alicia Bárcena Ibarra, Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la transición ecológica representa una oportunidad para construir un modelo de desarrollo más justo, resiliente y próspero, bajo el principio de una política humanista, centrada en las personas, impulsado por la Dra. Claudia Sheibaum Pardo, Presidenta de México”.


Por su parte el Dr. J. Víctor Hugo Páramo, Coordinador Ejecutivo de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), agradeció a los asistentes el interés nacional e internacional en el tema de ozono troposférico persistente; mencionó que la Megalópolis es una región que concentra alrededor de 42 millones de habitantes, conformada por siete entidades federativas del centro de México y en donde se encuentra la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), formada por la Ciudad de México y su zona conurbada, en la que habitan más de 22 millones de habitantes. Destacó que en la ZMVM el ozono es uno de los contaminantes atmosféricos de mayor preocupación por sus efectos negativos en la salud pública y en el cambio climático. Recordó que, a finales de los años 80, en la ZMVM se inició una crisis ambiental por la calidad del aire; en esa época todos los contaminantes presentaban concentraciones extremadamente elevadas. Aquella crisis activó a la sociedad en su conjunto y con ello iniciaron los programas para mejorar la calidad del aire, ahora llamados Proaire, el primero inició en 1990; a la fecha se encuentra vigente el quinto Proaire 2021-2030.


El Dr. José Abraham Ortínez Álvarez, Director General del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), destacó que la atención del ozono troposférico debe sustentarse en una visión de Estado que coloque el conocimiento científico al servicio de las decisiones públicas. Señaló que el Instituto impulsa una agenda orientada a fortalecer el monitoreo, la investigación y la evaluación de políticas, así como a articular las capacidades de los tres órdenes de gobierno, la academia y la sociedad. Esta visión integral permite atender de manera simultánea la protección de la salud, la conservación de los ecosistemas y la acción climática, con énfasis en las poblaciones y territorios más vulnerables.

Para WRI, el ozono troposférico ha sido un tema de interés desde hace varios años, por su importancia en la salud de las personas, por los efectos en los ecosistemas y por su contribución al calentamiento global


En su mensaje, la Dra. Beatriz Cárdenas Directora de “Una Atmósfera” del World Resources Institute (WRI) destacó que “para WRI, el ozono troposférico ha sido un tema de interés desde hace varios años, por su importancia en la salud de las personas, por los efectos en los ecosistemas y por su contribución al calentamiento global. Reconocemos que es un problema que, si bien ha sido estudiado y se ha trabajado, aún representa muchos retos. Agradecemos a los expertos que han contribuido con conocimiento y evidencia para avanzar en su comprensión y gestión. Este es un tema que nos interesa seguir entendiendo: desde las organizaciones de la sociedad civil mantenemos y reafirmamos nuestro compromiso de trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir a la reducción del cambio climático. Asimismo, agradecemos la presencia y participación de todas las personas e instituciones. Logramos esta diversidad precisamente porque lo hicimos en conjunto. El problema del ozono no se resuelve de manera local; requiere la colaboración de todas las partes, incluida la sociedad civil, los sectores público y privado, la academia y la ciudadanía”.

Las y los participantes en el Seminario coincidieron en que el ozono troposférico representa un desafío que rebasa el ámbito urbano. Su formación en el aire y su persistencia están asociadas a condiciones meteorológicas, transporte regional de contaminantes y cambios en la composición de la atmósfera. Además de agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, la exposición al ozono se relaciona con hospitalizaciones, mortalidad prematura y pérdidas en productividad agrícola y forestal. Su vínculo con el cambio climático refuerza la urgencia de abordarlo como parte de una agenda integral de salud, ambiente y acción climática. A lo largo del seminario, especialistas de distintas instituciones presentaron avances sobre observaciones atmosféricas, pronósticos, modelación, impactos en la salud y los ecosistemas, así como experiencias de gestión en ciudades de América, Asia y Europa.

El intercambio permitió identificar que no existe una sola solución para reducir el ozono, sino una combinación de estrategias basadas en evidencia, monitoreo robusto, fortalecimiento de la regulación  y políticas públicas coherentes con la realidad de cada territorio.
En los comentarios iniciales, la Dra. Luisa T. Molina destacó que el ozono troposférico sigue siendo un reto para las ciudades por sus efectos en la salud, los ecosistemas y el clima, y subrayó la importancia de una acción coordinada para mejorar la calidad del aire. Por su parte, el Dr. Yuanhang Zhang de la Universidad de Pekín, señaló la complejidad de las reacciones de formación de ozono y que el control del ozono requiere atender sus principales precursores, como los compuestos orgánicos volátiles (COV) y los óxidos de nitrógeno (NOx), y destacó los avances logrados en China mediante diferentes estrategias de reducción de emisiones.


La Dra. Laura Gallardo de la Universidad de Chile, explicó que las observaciones atmosféricas en Chile muestran cambios en los niveles de ozono troposférico asociados a emisiones naturales y eventos extremos como incendios forestales. En el ámbito del monitoreo y pronóstico atmosférico, el Dr. Mark Parrington del Centro Europeo de Pronóstico Meteorológico Copernicus, presentó los avances en Europa, donde los sistemas de pronóstico integran información satelital y observaciones continuas de calidad del aire en superficie. Desde una perspectiva internacional, el Dr. Timothy Butler del Instituto de Investigación Sustentable, Centro de Geociencias Helmholtz, destacó que el ozono troposférico persiste como uno de los mayores desafíos para la calidad del aire debido a su compleja formación y resaltó la importancia de la cooperación internacional y de políticas basadas en evidencia científica.

Se pueden atribuir 470 mil muertes prematuras a nivel global a la presencia de ozono en el aire ambiente


Respecto de los impactos ambientales, la Dra. Lisa Emberson de la Universidad de York, señaló que el ozono afecta cultivos y bosques, y destacó la importancia de fortalecer el monitoreo para proteger los ecosistemas. A su vez, la Dra. Pallavi Pant del Instituto de Impactos en Salud, enfatizó la necesidad de aprovechar los datos existentes para orientar políticas públicas y continuar la investigación científica y señaló que se estima que en 2023, se pueden atribuir 470 mil muertes prematuras a nivel global a la presencia de ozono en el aire ambiente, de las cuáles, el 90% sucedieron en países de ingreso bajo y medio. El Dr. Nathan Borgford-Parnell de la Coalición de Clima y Aire Limpio, explicó que la gestión del ozono representa un reto debido a que no es una emisión directa, sino un contaminante formado mediante reacciones atmosféricas que no responden linealmente a la cantidad de emisiones de sus precursores, por lo que su control requiere conocer las complejas reacciones y medidas de control sofisticadas.


Desde el análisis de la calidad del aire urbano, el Dr. Miguel Ángel Zavala de la Universidad Estatal de San Diego, destacó la complejidad de la formación del ozono debido a la interacción entre química atmosférica, emisiones y factores ambientales, así como la necesidad de considerar sus impactos en la salud pública. Por otra parte, la Ing. María Encarnación de Vega del Ayuntamiento de Madrid, presentó la evolución del ozono troposférico en Madrid y resaltó la influencia de factores atmosféricos y ambientales. En relación con la situación en París, Karine Leger señaló que el ozono continúa representando un desafío, con incrementos asociados a olas de calor y destacó la importancia de fortalecer la cooperación internacional para compartir conocimiento y experiencias para enfrentar este contaminante.


La Mtra. Olivia Rivera del Gobierno de la Ciudad de México, presentó la evolución del ozono en la ZMVM con base en más de 30 años de monitoreo, destacando la influencia de las emisiones de sus precursores, la química atmosférica y la meteorología en su comportamiento. Asimismo, el Quím. Armando Retama del Centro Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente destacó que, pese a los avances en la reducción de contaminantes, el ozono continúa representando un riesgo para la salud en las principales metrópolis de México, por lo que es necesario fortalecer el monitoreo y la investigación.


En su participación, el Dr. Rodrigo Seguel de la Pontificia Universidad Católica de Chile, señaló que el ozono persiste como un desafío en ciudades como Bogotá, Quito y Santiago de Chile, debido a la influencia de múltiples fuentes y eventos extremos, resaltando el metano y las emisiones biogénicas de COV, y enfatizó la importancia de comprender las tendencias en las emisiones de precursores. Por su parte, la Mtra. María de Fátima Andrade de la Universidad de Sao Paulo, explicó que el fortalecimiento de la regulación ambiental y las políticas de control vehicular en Brasil han permitido reducir contaminantes clave, aunque el ozono continúa siendo un reto debido a la influencia de COV y cambios en la composición de los combustibles. 


El Dr. Byeong-Uk Kim de la División de Protección Ambiental de Georgia, Estados Unidos, destacó el uso de modelos atmosféricos y datos satelitales para comprender y gestionar el ozono en Atlanta, fortaleciendo las estrategias de reducción de emisiones y la toma de decisiones regulatorias. De manera complementaria, el Dr. James W. Boylan, también de la División de Protección Ambiental de Georgia, señaló que las medidas de control de emisiones de NOx implementadas en ese estado han contribuido a reducir los niveles de ozono en Atlanta, destacando su programa de inspección y mantenimiento (I&M) de vehículos y el papel de la ciencia en el diseño de futuras estrategias. Por otro lado, el Dr. Bernhard Rappenglueck de la Universidad de Houston, explicó que los episodios severos de ozono han estado asociados con emisiones industriales y condiciones meteorológicas, resaltando la importancia de contar con redes avanzadas de monitoreo. Finalmente, la Dra. Sang-Mi Lee del Distrito de Gestión de la Calidad del Aire de la Costa Sur, California, destacó que la cuenca del sur de ese estado, enfrenta altos niveles de ozono y PM2.5, debido a la combinación de emisiones, meteorología y características topográficas que favorecen la acumulación de contaminantes.

El fortalecimiento de capacidades técnicas e institucionales, así como la colaboración entre gobiernos, academia, organismos internacionales y sociedad civil, es clave para avanzar hacia ciudades más saludables


El seminario forma parte de un esfuerzo por fortalecer el intercambio internacional de conocimiento científico y experiencias de política pública en torno a un contaminante que sigue representando uno de los retos más serios para la gestión de la calidad del aire. Los organizadores coincidieron en que el fortalecimiento de capacidades técnicas e institucionales, así como la colaboración entre gobiernos, academia, organismos internacionales y sociedad civil, es clave para avanzar hacia ciudades más saludables y resilientes. Reducir los niveles de ozono implica proteger la salud de la población, cuidar los ecosistemas y responder también a los retos del calentamiento global.